Opinión

La importancia de un buen cuento

Es hora de pensar en un buen cuento de nación, más allá de la torpeza de quienes buscan el poder.

02 de mayo 2017 , 03:52 a.m.

Por estos días de la Feria del Libro en Bogotá es oportuno hablar de cuentos. En los pabellones están los mejores que ha escrito la humanidad a lo largo de toda su historia.

La importancia de los buenos cuentos no radica en que alguien iluminado por una musa se levante a medianoche y comience a garrapatear frases. Puede ser que de alguna alucinación surja la sensación de haberse convertido en un insecto, o amanecer vomitando conejitos. Pero no son estos a los que me refiero. Estoy pensando en aquellos que un día remoto comenzaron a circular de boca en boca intentando explicar los misterios del universo, la incertidumbre de la vida o los sueños colectivos. Me refiero a esas historias que narran cómo surgieron los pueblos y las naciones y se fueron repitiendo una y otra vez de generación en generación, uniendo a grandes multitudes alrededor de valores, aspiraciones, ideales y reglas para vivir.

En la feria están esos relatos que saltan fronteras y alimentan las grandes religiones universales: la Biblia, el Corán, el Mahabharata, el Ramayana o el Popol Vuh. Durante milenios hemos recurrido a las figuras literarias de los mitos para hacernos una imagen del origen del mundo, de nuestras relaciones con la naturaleza o del sentido que tiene la vida.

Así como en las religiones, también ocurre con las naciones. Aquellas que sobresalen, superando sus limitaciones y sus crisis, son las que han logrado construir colectivamente un relato de sí mismas que trascienda la inmediatez de los intereses particulares o la insensatez de las coyunturas políticas. Un buen relato de nación tiene que unir en torno a una historia común y a unos deseos proyectados en el largo plazo, mucho más allá de nuestras miradas miopes.

En la feria se encontrará la ‘Canción de Rolando’, el ‘Cantar del Mio Cid’, o el poema de los ‘Nibelungos’, que hacen parte de los relatos fundacionales de países como Francia, España o Alemania. También hay centenares de historias sobre el desarrollo de los pueblos y sus tortuosos recorridos por el tiempo conquistando objetivos humanos cada vez más elevados. Para ello se han ido reemplazando los relatos de guerra por los de la paz: ciencia, innovación, salud, cuidado del planeta, convivencia, diversidad. Aunque ningún país o continente puede decir que estos ideales han sido plenamente alcanzados, es claro que hacen parte de un ideal que se persigue y se inculca a las nuevas generaciones.

El destino de los pueblos está prefigurado en sus relatos, en el cuento que se recibe al tiempo con la lengua y con la leche materna. Si lo que recibimos desde la infancia es odio entre vecinos, desconfianza y mezquindad en quienes depositamos la responsabilidad de conducir nuestro destino, vamos hacia el abismo. Más aun si los protagonistas más exaltados de esta historia que nos invade desde las redes sociales, los medios masivos y los escenarios públicos son vulgares narcotraficantes, maleantes internacionales, ladronzuelos del erario o artistas de medio pelo.

Es hora de pensar en un buen cuento de nación, más allá de la torpeza de quienes solo buscan el poder. No se hace un relato que motive y emocione con consignas estúpidas que siembren miedo y desconfianza. Se necesita que desde muchas partes surjan esas historias que destacan la laboriosidad, el esfuerzo solidario y la generosidad, la lucidez de quienes se ocupan de la investigación... también debemos aprender a contar nuestras desgracias y fracasos sin convertirlos en destino fatal.

Ejercicios colectivos como la construcción del Plan Decenal de Educación son los granos de arena con los que podemos avanzar poco a poco hacia una identidad nacional que no nos avergüence ante el mundo y, en cambio, nos dé la energía necesaria para enfrentar grandes desafíos cuyo horizonte está más allá de nosotros.

FRANCISCO CAJIAO
fcajiao11@gmail.com

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA