Opinión

Crisis en Venezuela: cuotas de refugiados y solidaridad continental

Colombia debería implementar un plan de choque con los países de la región.

08 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Si alguna duda cabía sobre el tema de la campaña presidencial y de los análisis de los próximos años en nuestro país, ha quedado disipada. El tema más importante que nos va a marcar es la crisis venezolana y el éxodo masivo de ciudadanos de esa nación.

Es una verdad de a puño, que Venezuela perdió la posibilidad de existir autónomamente en las manos de la satrapía de Maduro, Diosdado y sus secuaces. En la actualidad hay más de 600.000 venezolanos en nuestro país, conforme a la información entregada por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), y, según Migración Colombia, en 4 meses podría haber 1 millón. Estas cifras pueden aumentarse porque no hay claridad de los venezolanos que entran por 280 pasos sin control fronterizo.

Quienes llegan carecen de medicinas, alimentos y no pueden garantizarse el mínimo vital. La economía del vecino país es calamitosa. El salario mínimo es 1 dólar y la inflación podría llegar al final del 2018 a 30.000 por ciento. Ciudades como Cúcuta, Bucaramanga, Cali, Medellín, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Riohacha, Bogotá y una multiplicidad de pequeños municipios se están atiborrando de venezolanos que llegan a buscar cualquier cosa para vivir. Las tensiones sociales empiezan a verse y muchos colombianos perciben que los venezolanos llegan a quedarse con lo que les pertenece.

Ante esta grave situación, el Gobierno Nacional se está quedando corto en sus respuestas. No puede ser posible que un país como el nuestro que tiene una multiplicidad de problemas, que tuvo un crecimiento económico del 1,7 % el año pasado, que necesita implementar la paz en los territorios y que debe luchar contra la desigualdad, tenga ahora que hacerse cargo sin apoyo alguno de un problema de esta magnitud. La solidaridad continental tiene que manifestarse, de lo contrario lo que está ocurriendo nos llevará a un callejón sin salida en términos económicos, sociales y políticos.

La solidaridad continental tiene que manifestarse, de lo contrario lo que está ocurriendo nos llevará a un callejón sin salida en términos económicos, sociales y políticos.

Ya anunciaron los gobernadores que el Gobierno Nacional no ha dimensionado la situación de Venezuela. Colombia debería implementar un plan de choque con los países de la región y pensar en colectivo para crear cuotas de refugiados como ha ocurrido en Europa con los sirios. Algunos dirán que es difícil por la porosidad de nuestra frontera, pero el país no puede abandonar la soberanía. Al día de hoy, más de 45.000 venezolanos diariamente pasan a Colombia por los puntos fronterizos oficiales. Los centros de atención humanitario (CAH) son importantes, pero esto no puede convertirse en una política pública permanente; el incentivo de protección no puede servirle de mampara a Maduro para resolver su drama humanitario enviando miles de venezolanos a Colombia.

Por lo pronto, la situación para los refugiados no es fácil. En varios casos, muchos compatriotas abusan de la condición de refugio de los vecinos violándoles los parámetros laborales al vincularlos sin formalidades; también algunos están siendo cooptados por organizaciones criminales que ven a los venezolanos como carne de cañón fácil para fortalecer sus estructuras delincuenciales, así como otros utilizan las mujeres instándolas fácilmente a la prostitución.

Estas calamidades se suman también al hecho de que muchos ciudadanos del vecino país llegan a Colombia careciendo del valor del trabajo y del esfuerzo individual, porque no han conocido en su vida otro modelo económico más que el asistencialista. Esa castración ideológica dificulta la integración de esos ciudadanos a otro modelo.

No queda más que instar al Gobierno y a los candidatos presidenciales a pensar salidas ante este terremoto inédito con este problemático vecino. O actuamos rápidamente como región para imponer cuotas de recepción de refugiados, antes que Maduro continúe su maquiavélico sistema de resolver su crisis enviando miles de venezolanos a Colombia o serán los Estados Unidos con sanciones, los que en que cualquier momento tomen medidas para asfixiar de una vez por todas a ese pueblo con consecuencias imprevisibles para nosotros.

Como decimos en Colombia, tanto va el cántaro al agua que al final se rompe, y parece que acá ya se rompió.

FRANCISCO BARBOSA

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