Opinión

Corrupción chiquita, corrupción grande

No se pueden desconocer los actos menores de corrupción que cometemos los ciudadanos.

01 de abril 2017 , 12:00 a.m.

Una amiga que estudió su MBA en Harvard me contó que en ese prestigioso programa eran enfáticos en advertir a los estudiantes que los actos de corrupción aparentemente chiquitos generan tal incertidumbre acerca de dónde poner la raya que bien podrían terminar generando grandes actos de corrupción. Para evitar esto, les proponían a los jóvenes reflexionar acerca de qué tan cómodos se sentirían si tuvieran que tomar una decisión que aparecería al día siguiente en la primera página del ‘New York Times’.

Hoy Colombia vive un momento de repugnancia hacia la corrupción al más alto nivel. Sin contar aún con pruebas de que el presidente Santos haya estado involucrado en el escándalo de Oderbrecht, una reciente encuesta evidenció que el 51 por ciento de los encuestados piensa que su mala imagen se debe a que “es corrupto”.

No obstante, me pregunto: ¿será este momento un punto de quiebre para nuestro país o apenas un capítulo más que se volverá a repetir en algunos años, pues ya vivimos el proceso 8.000 y el ‘carrusel’ de la contratación? Dada la flexibilidad moral que se evidencia diariamente en millones de colombianos, no soy muy optimista.

Un ejemplo de esto es la importante denuncia del director de Planeación Nacional, Simón Gaviria, en relación con el Sisbén. Según sus cifras, existen en este momento 384.000 colados. La importancia de esta noticia aún no ha sido dimensionada.

Los actos de corrupción aparentemente chiquitos generan tal incertidumbre acerca de dónde poner la raya que bien podrían terminar generando grandes actos de corrupción

Si se demuestra que existe fraude, así sea en un porcentaje mínimo, esto podría sumársele a actos que se ven a diario como colarse en las filas e irrespetar medidas de tránsito cuando nadie está mirando, entre muchos otros actos menores de corrupción.

Todos estos son ejemplos de que el problema de corrupción es más profundo. Pasa de ser una cuestión circunscrita a la clase política corrupta a la de un país con una fuerte cultura de la ilegalidad. El costo de este fenómeno para Colombia ronda los 50 billones de pesos anuales, equivalentes a 5.300 megacolegios que atenderían cinco millones y medio de estudiantes.

Hace algunos años, dos profesores de importantes universidades norteamericanas hicieron un interesante experimento para responder si la corrupción es cultural. Ellos analizaron las multas de tránsito impagadas por parte de todos los diplomáticos residentes en Nueva York. Dado que no están obligados a pagarlas por gozar de inmunidad, cada infracción se veía como laxitud en las normas y corrupción.

Al cruzar los países con más multas con el índice de corrupción de Transparencia Internacional, encontraron una correlación significativa; es decir, en términos generales, los estados más corruptos eran los que figuraban con un mayor número de infracciones. Infortunadamente, el estudio no mostró resultados concluyentes para Colombia, pero descubrió que existen culturas en las cuales la corrupción está enquistada.

Por ende, para erradicar este problema debemos esforzarnos a todo nivel. Por supuesto que a los responsables de los máximos actos les debe caer todo el peso de la ley; sin embargo, no se puede desconocer que la corrupción supuestamente chiquita se ve a diario en nuestro país.

Como sociedad no podemos ser laxos con la ética. Los curiosos de los debates éticos y morales pueden ver en Tedx la charla de Michael Sandel, uno de los filósofos más importantes del mundo, titulada: ¿Cuál es la manera correcta de actuar? (ver: https://tinyurl.com/knm2aek), y si quedan entusiasmados pueden hacer el curso completo y gratuito en edx.org. No obstante, no se necesita que el país entero estudie filosofía.

La solución podría ser mucho más simple. Qué tal si cada colombiano al tomar una decisión pudiera responder “sí”, respecto a la pregunta: ¿me sentiría cómodo si lo que voy a hacer saliera en la primera página de EL TIEMPO? Este podría ser el punto de quiebre para acabar realmente con la corrupción.

FELIPE RÍOS@feliperioslon

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA