Opinión

Rock, política y censura

Idartes se equivoca al vetar a Paul Gillman. El arte es libre. Él venía a Bogotá a mostrarlo.

18 de mayo 2017 , 12:55 a.m.

El Instituto Distrital de las Artes de Bogotá (Idartes), que organiza Rock al Parque, decidió cancelar la presentación del legendario roquero venezolano Paul Gillman por sus posiciones políticas a favor del régimen de Nicolás Maduro.

Cuando la idea impulsada por el gestor cultural Julio Correal llegó a las redes sociales, enseguida las hordas mediáticas que siempre están prestas a la polarización ciega y sin límites aplaudieron las declaraciones excluyentes de Correal.

El resultado: el público roquero colombiano no podrá escuchar a uno de los mejores metaleros del continente porque los funcionarios del arte y la cultura de la capital entraron en la lógica perversa de la exclusión y la censura.

Advierto que aquí no estoy defendiendo ninguna posición política. Me parece que el régimen autoritario y populista de Maduro ha llevado al pueblo venezolano a una crisis humanitaria sin precedentes, y que por esto mismo, debe convocar a elecciones inmediatas para que sea el pueblo venezolano quien decida sobre su futuro.

El problema es que los funcionarios de Idartes mezclan el arte con la política, sin comprender que el primero es libre, autónomo, y no se puede medir por el rasero de las ideologías.

Los regímenes totalitarios son los que han perseguido a los artistas por sus posiciones políticas. Recordemos el caso de Hitler, quien realizó una exposición titulada ‘Artistas degenerados’, en la que incluyó a Paul Klee, Vasili Kandinsky y George Grosz, por sus orígenes judíos y su clara posición estética abstraccionista.
A la cantautora Björk le negaron presentarse en China por apoyar la campaña: Free Tibet. A Madonna le prohibieron pisar Egipto porque había cantado en Israel.

Idartes se equivoca al vetar al músico Paul Gillman. ¿O es que acaso el país está entrando en el camino sinuoso de los vetos y las censuras, que son la antesala de las dictaduras?

El arte es libre. Paul Gillman solo venía a Bogotá a mostrar su arte musical.
Dejemos de incentivar el odio y la polarización, y tendámosles la mano a los artistas y, en general, a los venezolanos que hoy buscan refugio en nuestro país, así como ellos nos tendieron la mano cuando miles de compatriotas abandonaban el territorio por hambre y violencia, y se instalaron en el país hermano.

FABIO MARTÍNEZwww.fabiomartinezescritor.com

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