Opinión

El lado oscuro de las redes sociales

En medio esta montaña de mercancías y falsas noticias, lo que moviliza al ser humano es el consumo.

13 de enero 2018 , 12:00 a.m.

Se inicia 2018 y en medio de algunos buenos augurios, en el mundo se vislumbran espesos nubarrones. Pareciera que el siglo XXI aún no comienza y vivimos en un eterno presente que no fluye.

Como el pasado ya no existe, no aprendemos de sus lecciones y nos pasamos repitiendo los mismos errores como si estuviéramos montados en la noria de la muerte.

En un momento pensamos que la revolución tecnológica iba a ser nuestra salvación pero cada día somos prisioneros de sus artefactos y de las redes sociales.
Podemos prescindir de un amigo o un hermano pero jamás de un celular o una tableta electrónica.

El móvil es nuestro oráculo virtual que lo llevamos a todas partes, a la casa, al trabajo y al retrete. Las redes sociales que se convirtieron en un imperio mediático toman toda nuestra información y la venden de acuerdo con las necesidades del mercado. Dejamos nuestras emociones en los muros para que otros las ofrezcan a las compañías globalizadas.

En un momento pensamos que la revolución tecnológica iba a ser nuestra salvación pero cada día somos prisioneros de sus artefactos.

En un momento creímos que las redes sociales eran el reino de la libertad y la democracia, pero desde allí se orientan campañas políticas falaces, se promueven empresas fantasmas que atentan contra la dignidad de los niños y las mujeres, se persiguen libros y se denigra del buen nombre de los ciudadanos.

Las noticias falsas son el alimento cotidiano de las redes sociales y producen un efecto letal en nuestra sociedad.

Hay usuarios que cenan en Facebook pero que no tienen para almorzar en sus casas. La revista ‘The Economist’ definió a Facebook como el “medio social que esparce veneno”. La frivolidad, el consumo y el narcisismo en extremo representan el espíritu de nuestra época.

El deseo dejó de ser humano y se transformó en el deseo absoluto por el consumo de mercancías. El deseo ya no está dirigido hacia un hombre o una mujer, un amigo o un ser querido. No. En medio de esta montaña de sobreproducción de mercancías y falsas noticias, lo que moviliza al ser humano es el consumo. Por esto hoy en día andar sin plata es ilegal.

El presidente Donald Trump utiliza Twitter para responder al líder norcoreano Kim Jong-un: “Mi botón nuclear es más grande y poderoso”. Como si la guerra fuera un juego virtual.

En su cuenta de Twitter, el expresidente Álvaro Uribe Vélez tilda de ‘criminal’ al expresidente de Uruguay Pepe Mujica para continuar en su cruzada contra la paz en Colombia.

Por su parte, el presidente Nicolás Maduro vive injuriando a todo aquel que se le interponga en su camino mientras el pueblo venezolano se muere literalmente de hambre. Según el diccionario ‘Pequeño Larousse’ la sindéresis es el “buen juicio, aptitud para juzgar rectamente y con acierto”.

¿Dónde quedó la sindéresis entre los políticos? ¿Dónde quedaron el buen juicio y la información veraz en las redes sociales?

Los ministros de las TIC tienen la palabra y por supuesto el señor Mark Zuckerberg, quien es el dueño de Facebook y posee una fortuna de 50.000 millones de dólares.

FABIO MARTÍNEZ
- www.fabiomatinezescritores.com

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