Opinión

El debate ambiental

En los próximos cuatro años nos jugamos el presente y el porvenir de Colombia.

26 de enero 2018 , 12:00 a.m.

El pasado martes 23 de enero se realizó en la Universidad de los Andes el Foro Nacional Ambiental, con el auspicio de Fescol, de ‘El Espectador’ y de Caracol Radio, y la participación de los candidatos presidenciales Gustavo Petro, Humberto de la Calle, Sergio Fajardo e Iván Duque. A última hora cancelaron su asistencia los candidatos Marta Lucía Ramírez y Germán Vargas. “Quizá esa ausencia sea un presagio” apuntó el doctor Humberto de la Calle. Un buen presagio, pienso yo.

El debate se propició con motivo de cumplirse los veinte años del Foro Nacional Ambiental, que dirige el exministro Manuel Rodríguez Becerra, y para aportar al debate presidencial que resolverá en mayo quién será el próximo mandatario de Colombia. Los bobos de siempre pueden protestar con su cantinela errática de que “están mezclando la política con el medioambiente”. Como los interesados en desprestigiar la política, la asimilan incluso a la corrupción, y mezclan mañosamente al politiquero con la política, es importante reasumir la premisa filosófica, sentada por Aristóteles hace cerca de dos milenios y medio, en sus obras ‘La Política’, ‘La República’ y ‘Ética nicomaquea’, entre otras que escribió uno de los grandes pensadores de todos los tiempos, de que la política está en todo y todo está en la política. Y lo más importante para los ciudadanos: que los políticos no son la política. Si se elige a malos políticos, la política será mala, degenerará en politiquería y corrupción. Y viceversa. Si los ciudadanos eligen a la gente adecuada, preparada, sabia, honesta, decente, la política será lo que tiene que ser: un arte para gobernar a las naciones. Una bendición.

Hay que ofrecer a la mayor cantidad de ciudadanos, que los van a elegir, la posibilidad de escucharlos.

De los cuatro candidatos que expusieron en el Foro sus ideas sobre el medioambiente, me parece que los doctores Fajardo y Duque están muy bienintencionados, pero no salen del discurso retórico. Ya sabemos a dónde conducen las buenas intenciones cuando no están encaminadas o sustentadas por medidas concretas. El doctor De la Calle hace metáforas oportunas y chistes pertinentes, aunque tampoco tiene propuestas concretas. Comparto su posición en defensa de la Reserva Ecológica Van der Hammen, y su dura crítica a las intenciones depredadoras del alcalde Peñalosa con ese pulmón de Bogotá. Sin embargo, le faltó al doctor De la Calle mencionar los programas concretos con los que deberá procederse a estructurar la reserva, como un gran parque ecológico, el mayor de América Latina, de acuerdo con los propósitos del sabio Thomas van Der Hammen, creador de la reserva.

Gustavo Petro, en mi opinión, y en la de muchísimas personas con las que he comentado lo dicho en el Foro Ambiental, habló con claridad, sin ambigüedades, sin subterfugios. Puso las cosas en su punto. Resolver el problema ambiental, enfrentar el cambio climático, no es un asunto para acomodarlo en una agenda a cuarenta años. El problema es para resolverlo ahora, si queremos sobrevivivir en el siglo XXI.

El problema son el petróleo, el carbón y la minería extractiva. La minería, sea legal o ilegal, es dañina igualmente. La legalidad no hace menos venenoso el mercurio, ni detiene la contaminación de los ríos y del ambiente. Petro relievó cómo grandes potencias están prohibiendo el ‘fracking’, que consideran una amenaza mortal al medioambiente y a la supervivencia misma de los países, mientras que en Colombia el presidente de Ecopetrol anuncia jubiloso que va a impulsar la exploración y explotación de petróleo a punta de ‘fracking’.

No puedo comentar aquí con amplitud un Foro trascendental que duró más de dos horas, divulgado por Caracol Televisión. Fue un debate saludable, realizado con la cordialidad y la inteligencia que debe servir de modelo al resto de la campaña presidencial. Cuán grato resulta escuchar a cuatro colombianos que aspiran a dirigir el país en el cuatrienio más difícil de su historia republicana, conversar serenamente. En los próximos cuatro años nos jugamos el presente y el porvenir de Colombia. En mi concepto, Gustavo Petro se afianzó como el líder más capacitado para conducir la Nación, restablecer la democracia, purificar la administración de justicia, imponer el imperio de la Ética en la administración pública, frenar el deterioro del medioambiente, devolver la dignidad al trabajo y abrirles a los colombianos, a ellas y a ellos, la puerta, hasta hoy cerrada con cien candados, de la equidad de oportunidades.

Por el momento, debe advertirse que falta poco más de un mes para las elecciones parlamentarias, tanto o más importancia que las presidenciales. Ojalá los candidatos a Cámara y Senado, al menos las cabezas de las listas, pudieran debatir también sus programas en la televisión y en la radio. Hay que ofrecer a la mayor cantidad de ciudadanos, que los van a elegir, la posibilidad de escucharlos. Sería un suicidio seguir debatiendo los asuntos públicos (que nos interesan a todos) con la trivialidad del Twitter.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

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