Opinión

A endeudarse, que es gratis

No se sienta tan segura de que por la Av. Séptima correrá una troncal inaceptable de TransMilenio.

08 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Con una sonrisa engañosa, muy parecida a la de la Monalisa, la doctora Beatriz Arbeláez (ella también luce mona y lisa en la foto) nos dio la buena noticia de que “endeudarse es mejor que cobrar impuestos”, para explicar el itinerario de endeudamiento de Bogotá con destino a la financiación de proyectos del Plan de Desarrollo de la actual administración Peñalosa II (EL TIEMPO, 4 de septiembre de 2017), en vista de que acciones judiciales sensatas han impedido hasta ahora regalar la Empresa de Teléfonos de Bogotá.

Las explicaciones de la doctora Arbeláez son confusas, imposibles de entender para el lector común (que de veras se queda con la idea de que el endeudamiento lo va a librar del pago de impuestos) y de difícil comprensión aun para quienes entienden de esas materias abstrusas del manejo de la Hacienda Pública.

Preguntada por el redactor de este diario si los créditos que contratará la administración dejarán endeudada la ciudad, la doctora Arbeláez responde “eso no significa endeudar la ciudad de inmediato”, y explica su aserción con una serie de considerandos que reafirman la sospecha ciudadana de que el Plan de Desarrollo del Alcalde Peñalosa va a dejar empeñadas por lo menos a las próximas tres generaciones de bogotanos. La doctora, con su sonrisa enigmática, lo confirma así: “Con los estimativos que nosotros tenemos y si todas las obras se llegaran a ejecutar, más o menos la ciudad estaría tomando créditos hasta el 2022”. Fabuloso. Y de ahí en adelante ¿no se necesitarán más créditos, o el cupo quedará copado? Las fuentes de financiación de esos créditos, distintas a impuestos, que cita la doctora Arbeláez, parecen casi todas aleatorias, sujetas a muchos imprevistos, e indicativas de que muy pronto van a requerir nuevos impuestos.

¿Estarán terminadas las obras antes de que la administración de Peñalosa concluya, como lo pide el Concejo complaciente y acrítico que acaba de aprobar por mayoría abrumadora un cupo de endeudamiento por “otros $2.4 billones”?. (EL TIEMPO, 7 de septiembre, 2017, “se abre paso cupo para que Bogotá se endeude por otros $2.4 billones”). Es la misma cifra de hipoteca de la Capital que la Secretaria de Hacienda cita en su entrevista como “mejor que pagar impuestos”. A lo cual el concejal David Ballén Hernández, de la “U”, que presentó ponencia favorable al proyecto de cupo de endeudamiento, observa que “lo bueno de este proyecto es que va a desarrollar obras en varios sectores de la ciudad; lo malo, que hay unas tasas de interés que no favorecen a la deuda”.

O mejor dicho, el panorama paradisíaco que nos pinta la doctora Arbeláez con la promisoria deuda sin impuestos, es tan falso como esos cuadros donde nos muestran lo aburrido que es el cielo y lo divertido que es el infierno. Solo que esa diversión infernal es pura apariencia, guiños coquetos mientras los incautos llegan a gozar de la “francachela y la comilona” prometidas y se encuentran conque no hay sino llamas eternas para el asado, y que la carne la ponen los propios y felices beneficiarios de las promesas tramposas de don Satán.

Hay una ciudadanía que está tomando conciencia y que va a salir a las calles a impedir que se cometa semejante atrocidad contra Bogotá

Agrega el concejal Ballén que “el reto es que ojalá se consigan fuentes sustitutivas para el Plan de Desarrollo, que está desfinanciado en más de 35 billones de pesos”. A la doctora Arbeláez se le olvidó ese detalle. Se le olvidó decirnos que la verdadera deuda en que la administración Peñalosa va a entrampar a Bogotá, no es de dos ni de seis billones, sino de noventa billones de pesos.

La misma doctora Arbeláez dice que las obras fueron mal calculadas y que no estarán terminadas “sobre todo las de troncales” antes de tres cuatro años. Qué obras son esas para las cuáles aprobó el Concejo un proyecto de cupo de endeudamiento por $2.4 billones, con tasas de interés “desfavorables”, es decir, ruinosas, que elevarán esa deuda al doble, si no es más, nos las enumera la doctora Beatriz: Transmilenio por la 7ª, colegios, renovación urbana de la economía naranja, combinado, parques, centros recreativos, culturales, y recuperación del elefante blanco de la Policía Nacional, su nueva sede, que resultó ser un nido de corruptelas y se quedó a medio hacer. Y los bogotanos pagarán el pato.

Nadie se opone a que la ciudad tenga parques, centros recreativos, y todo eso que mejora la calidad de vida de los urbanitas; pero se trata de implementos urbanos indispensables, y que por lo mismo no pueden financiarse con deuda sino con los recursos propios de la ciudad, deben formar parte del presupuesto habitual, no de los planes de desarrollo. Un padre de familia no compra los juguetes o la ropa de sus hijos con plata prestada. Debe incluirlos en el presupuesto de sus ingresos mensuales o anuales. Lo otro sería labrar la ruina de su hogar, como quieren labrar la ruina de nuestro hogar, que es Bogotá, el alcalde Peñalosa y su secretaría de hacienda con su descabellado Plan de Desarrollo, y con la complicidad delictuosa del Consejo Nacional Electoral y del Registrador del Estado Civil, que siguen embolatando el proceso revocatorio.

No se sienta tan segura la doctora Beatriz Arbeláez de que por la Avenida Séptima correrá una troncal inaceptable de TransMilenio. Hay una ciudadanía que está tomando conciencia y que va a salir a las calles a impedir que se cometa semejante atrocidad contra Bogotá.

El Concejal Juan Carlos Flórez, del Movimiento ASI “dijo que con pruebas iba a demostrar que la construcción (del TM por la carrera 7ª) no estaba técnicamente clara. Además indicó que los estudios de cargas advierten que hay troncales más prioritarias como la Boyacá y la 68, que tendrían más movimiento de pasajeros”. El otro Concejal ponente del proyecto de endeudamiento, Torres C., le contestó al concejal Flórez con argumentos que demuestran la total ignorancia de aquél en la materia, y a los que sin duda el concejal Flórez se encargará de responder.

Para concluir, por hoy, cito unas reflexiones que me envía el doctor Miguel Patiño Posse, PhD en Derecho ambiental, sobre las bellezas que puede ocasionar el TM por la 7ª:

“Estrambótico proyecto colapsaría Bogotá... Haría necesario trasladar la capital a otra ciudad para que desempeñe tales funciones... Trancones hasta Barranquilla y Pasto... Tiempo de desplazamiento hogar-oficina 6 horas... Plazo ejecución de obra 9 años... Costo incalculable... Edificaciones pequeñas afectadas por hundimientos... Problemas con tubería madre del Acueducto. Se puede reemplazar por pequeñas obras de adecuación en los sitios más estrechos, para ejecutarlas en meses de vacaciones en horario nocturno, y complementar con tranvías ecológicos, veloces y económicos”.

Esta historia continuará con la teoría infantil del “costo de oportunidad” presentada por la doctora Arbeláez en su entrevista.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA