Opinión

Buses, conductores y policías

Todos los problemas mencionados se pueden solucionar sin que se requiera una gran inversión.

30 de mayo 2017 , 01:55 a.m.

Todo el mundo las ve. Chimeneas azules que rugen como si estuvieran al borde de eructar los pistones por la boca. Buses del SITP que, sin embargo, circulan con todos los papeles en orden. Me pregunto dónde sacarán el certificado de gases y dónde les practican la revisión técnico-mecánica. Me lo pregunto porque algo debe oler a podrido por esos lados. No hay que ser Sherlock Holmes para darse cuenta de eso. Tan solo es pararse en la carrera 13, esperar una chimenea de esas y pedirle el certificado de gases. Que lo tienen. Tienen todos los papeles en regla y pueden decir que hasta son ecológicos.

Todo el mundo las ve. Chimeneas azules que rugen como si estuvieran al borde de eructar los pistones por la boca. Buses del SITP que, sin embargo, circulan con todos los papeles en orden. Me pregunto dónde sacarán el certificado de gases y dónde les practican la revisión técnico-mecánica. Me lo pregunto porque algo debe oler a podrido por esos lados. No hay que ser Sherlock Holmes para darse cuenta de eso. Tan solo es pararse en la carrera 13, esperar una chimenea de esas y pedirle el certificado de gases. Que lo tienen. Tienen todos los papeles en regla y pueden decir que hasta son ecológicos.

No me voy a extender en el asunto llantas, pero ustedes pueden mirarlas: no necesitan gafas especiales, lo que hay que ver salta a la vista. Por todo lo anterior, no es raro que se queden sin frenos, que se varen en la mitad de la vía, que pierdan un eje, que se queden sin dirección, que se les reviente la caja, el acelerador y cuanta cosa. Eso en cuanto a los buses.

En cuanto a los conductores, ocurre que son los mismos de las antiguas busetas; no parece que hayan recibido instrucción alguna sobre cómo se debe conducir cuando se trata de un servicio público de pasajeros; y/o sobre las mínimas normas de tránsito. Ya no importa que tengan un carril preferencial. Los azules van por donde les da la gana. Cierran a los demás como antes y a veces o no paran en los paraderos o lo hacen sesgados: aquello de aproximarse al andén tampoco lo tienen claro.

Todos los días uno ve al menos un choque en donde un SITP está comprometido. Ignoro cómo sea ahora, pero antes los conductores medían el grado de barbarie al conducir porque tenían que entregarle cuentas a un dueño o al encargado. Y si le encontraban un rayón o una abolladura, pues se lo cobraban al instante. No tengo claro hasta dónde llega la responsabilidad de los conductores del SITP respecto al cuidado de los carros que manejan.

Eso es parte del problema de la movilidad. Aparte de los trancones que arman cuando se chocan o se varan, ese es el ejemplo de “buen manejo y buenos conductores” que la ciudadanía ve todos los días.

En cuanto a los policías de tránsito: es difícil ver uno cuando no es hora de pico y placa. Se cree que son de buena suerte en horas valle. En hora pico están a la caza de infractores del pico y placa. Cuando encuentran uno, lo detienen y se ponen a conversar. ¿De qué conversan? Deberían tener un parte tipo, donde solo se necesite llenar la casilla con la placa, entregar el parte y chao. Pero conversan un buen rato, sin importarles que tengan la movilidad alrededor en crisis. ¿De qué conversan? Solo ustedes saben de qué conversan. Eso en cuanto a policías y pico y placa.

No quiero dejar pasar la oportunidad de referirme al rey del trancón: el croquis del choque. No sé cómo pueden evitar ese paso tan arcaico. A todos en el fondo nos da un poco de vergüenza. Eso de no mover los autos chocados hasta que llegue el experto es una exageración. Sobre todo porque el experto llega con un metro, una hoja de papel y un lápiz. Y eso se demora mucho, sobre todo porque los expertos en horas valle son de buena suerte, como dije.

Todos los problemas que he mencionado entorpecen la movilidad. Y todos los problemas que he mencionado se pueden solucionar sin que se requiera una gran inversión. Solo es cuestión de poner orden con sanciones drásticas. Y punto final. A simple vista parece fácil. Pero se complica si la pregunta es ¿qué negocios se dañan si se pone orden?

Se complica porque poner orden significaría enfrentar unas mafias. Y eso es otro cuento.

Un cuento muy peligroso.

CRISTIAN VALENCIA
cristianovalencia@gmail.com

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