Opinión

Coalición progresista

Dialogando podremos identificar acuerdos y explorar las bases para llegar unidos a la primera vuelta

11 de enero 2018 , 12:00 a.m.

Ha dado en la clave Humberto de la Calle al proponer “una coalición progresista que ponga definitivamente en práctica la Carta de derechos que nos dimos en 1991”. Esa coalición, por su contenido, tendría un enorme significado histórico, pues con los acuerdos de paz a Colombia le llegó la hora de dar el salto al futuro que se quedó congelado por la persistencia del conflicto armado.

La división del campo progresista no solamente “favorece a las fuerzas del pasado”, sino que confunde la escogencia que debe hacer el pueblo colombiano en medio de la polarización. Más allá de cálculos subjetivos, lo que está en juego es el modelo de sociedad en el posconflicto que vamos a vivir. Sin dar por descontadas las naturales diferencias entre semejantes, el debate de fondo será entre quienes abogan por la inserción de Colombia en las corrientes democráticas de la prosperidad compartida y quienes la pretenden detener en el pasado de privilegios arbitrarios, añorando una edad de oro que nunca tuvimos. Dividir la opción progresista equivale a negarle al pueblo su derecho a avanzar y soñar, pues es claro que “en las actuales circunstancias y mientras ellas persistan” puede triunfar la opción retardataria. Solo unidos tendremos seguridad de gobernar.

¿Qué hacer, entonces, para construir la coalición progresista? Lo primordial es vernos la cara, así sea solo para conversar. Dialogando podremos identificar acuerdos y desacuerdos y explorar las bases para llegar unidos a la primera vuelta presidencial.

Son muchas las coincidencias que podremos identificar: De la Calle plantea que no es el momento de seguir acumulando riqueza en pocas manos. Fajardo, que las oportunidades solamente serán posibles enfrentando la corrupción. Petro insiste en la necesidad de afrontar el cambio climático, haciendo a Colombia partícipe de la tercera revolución industrial; Caicedo, una mayor autonomía regional; y nosotros, el acceso gratuito a la universidad pública para nivelar el campo de juego e incorporar a la presente generación de jóvenes colombianos a la sociedad del conocimiento.

La división del campo progresista no solamente “favorece a las fuerzas del pasado”, sino que confunde la escogencia que debe hacer el pueblo colombiano en medio de la polarización.

También constataremos sustanciales diferencias. Algunos no estaremos de acuerdo con el aumento de la edad para pensionarse ni con la venta del 25 % de Ecopetrol o con seguir promoviendo el libre comercio sin beneficio de inventario, pues deben actualizarse los conocimientos sobre cómo ese comercio desigual y las normas no comerciales de los TLC que lo acompañan han contribuido a reducir la productividad y el potencial de crecimiento de la economía.

Con coincidencias y divergencias es como se construyen los gobiernos de coalición. Nadie podría pensar que Ángela Merkel acuerda la coalición de gobierno fundiendo en uno solo los programas divergentes de los partidos con los cuales debe aliarse para gobernar. De ahí que proponga a mis colegas candidatos dos premisas para construir la gran coalición progresista:

1) Dentro de la tradición pluralista de nuestras diversas perspectivas políticas y sin abandonar las diferencias que caracterizan nuestros idearios, acordamos convocar, de manera conjunta, a nuestros conciudadanos a volver a soñar una Colombia en paz, de prosperidad compartida, libre de corrupción y amigable con la naturaleza.

2) Al someternos a la consulta interpartidista el próximo mes de marzo, reconocemos la libertad de conducción de la candidatura triunfante, dentro del programa que apruebe una convención del partido o movimiento de dicha candidatura, con participación de los demás sectores de la consulta y sus aliados, que conformarán la coalición que se compromete a gobernar a Colombia dentro un inquebrantable compromiso con las instituciones, la paz, la democracia, el respeto por la diferencia y el cambio social.

Al plantear esta propuesta, reitero que me allanaría a otra fórmula de convergencia –no de adhesión– que reúna el mayor consenso. De no lograrse, estaré en la primera vuelta participando en el debate presidencial.

CLARA LÓPEZ OBREGÓN
* Candidata presidencial

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