Opinión

¿Para qué las universidades?

Vale preguntarnos si tienen sentido las universidades como están, cuando actualizar los sistemas educativos es una imperiosa necesidad.

09 de septiembre 2016 , 06:09 p.m.

Educar ha de ser el principal motor de una sociedad, expectativa que aumenta cuando hablamos de sociedades del conocimiento que sobreponen el saber y la tecnología a los recursos naturales. Vale entonces preguntarnos si tienen sentido las universidades como están, cuando actualizar los sistemas educativos es una imperiosa necesidad, según organismos internacionales.

Las universidades podrían ocupar lugares centrales para generar saberes, modelos de aprendizaje, ser puente con industrias, empresas y ciudades o estar presentes en los grandes dilemas nacionales frente a su futuro. Pero esto no acontece. Varias son hoy más bien instituciones paquidérmicas, encerradas en sus castillos, comparadas con fortalezas medioevales en las que la palabra escrita, libro y bibliografía, sigue siendo la única fuente de adquisición del conocimiento; y, para colmo, hoy nos dominan las formas sobre el contenido: cada vez se gasta más tiempo en elaborar informes, en planes administrativos. Dice la argentina M. Mollis que en respuesta tenemos “una motivación dominante de parte de los estudiantes en favor de la obtención del diploma... la banalidad de los saberes”. Las universidades deben ser instituciones vivas que apunten a transformar el mundo, como lo hace la creatividad, el arte o la ciencia.

El informe británico ‘Times higher education’ acaba de mostrar que son Brasil, México y Chile los que ponen las primeras universidades en la región, justo los países que más invierten en relación con el PIB. “El éxito del modelo brasileño refleja su alto volumen de trabajos de investigación y la producción de patentes y creaciones de propiedad intelectual”; y si bien ya aparece la Nacional en el puesto 8, lo que es motivo de orgullo, lejos estamos en Colombia de mayor eficacia, cuando es común que las universidades busquen la inversión financiera, provecho que no se va para la investigación sino para más inversiones. Queda en entredicho el recurso humano, sin duda el mayor de los recursos hoy para el desarrollo de las economías del siglo XXI.

Nota: el V Festival Internacional de Música Sacra, ‘Cantos sagrados del mundo’, bajo la dirección ejemplar de Mariana Piotrowska, se toma a Bogotá desde esta semana con el oportuno lema ‘Escuchar al otro, tolerancia y paz’.


Armando Silva

ciudadesimaginadas@gmail.com

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