Opinión

'Prefiero estar triste que estar desesperado'

El montaje que le organizaron a Andrés Felipe Arias se cae por el propio peso de su vileza y engaño.

11 de marzo 2017 , 12:00 a.m.

Así le dijo Andrés Felipe Arias a su esposa, Catalina Serrano, ya en un álgido momento de desesperación. Patíbulo de desesperanza por el cual también ha tenido que transitar una gran cantidad de inocentes como Luis Alfredo Ramos, el coronel Plazas Vega, el coronel Hernán Mejía, el general Uscátegui… debido a una ‘justicia’ que al parecer actúa con binóculos un tanto serviles.

El pérfido montaje que le organizaron al exministro Arias se cae por el propio peso de su vileza y engaño: se lo acusa de no haber convocado previa licitación para un programa de riego con el IICA; sin embargo ––he aquí la perla de una ‘justicia’ cazadora y aliada con un periodismo dudoso–, para la Fiscalía es una simple ‘minucia’ que el Ministerio de Agricultura hubiera firmado 162 contratos con el IICA con los anteriores ministros sin necesidad de una “previa licitación”. ‘Minucia’ que era norma del pasado entre las prácticas establecidas para el Ministerio, pero que no tiene ninguna relevancia para la defensa de Arias, cuando se demostró que el exministro sí siguió los parámetros establecidos dentro del Ministerio; es decir que los 162 contratos antes de Arias sí son un ejemplo de una impecable normativa, pero no lo que él hizo. ¡¿Por qué este limbo jurídico de costumbre y norma que de un día para otro ya no es un parámetro establecido pero sí un delito?!

Con el rosario de falsas pruebas y cargos con los que se pretendió encarcelar en Colombia al exministro estaba también la ‘prueba’ de haber favorecido a unas familias adineradas de Santa Marta, pero en el transcurso del juicio quedó completamente claro que Andrés Felipe Arias no conocía –antes del escándalo– al señor Dávila, quien supuestamente fue favorecido con los subsidios, y la Fiscalía tampoco tuvo cómo comprobar un supuesto peculado. Además, la Procuraduría, tras una investigación de dos años a todas las cuentas de la familia Arias Serrano, y la Corte Suprema de Justicia reconocieron que no hubo desviación alguna de dinero en favor del patrimonio familiar. El juicio, a todas luces, estaba ganado hasta ese momento, sin imaginar que la familia Arias Serrano tendría que padecer el viacrucis que hasta hoy ha soportado con notable entereza y unión.

En un comunicado del Centro Democrático divulgado el pasado 2 de marzo, se declara la “persecución política” contra el exministro. Según el comunicado, son reiteradas las acciones por parte del gobierno de Juan Manuel Santos para evitar el asilo solicitado por Arias y su familia ante el gobierno de Estados Unidos: “El partido expresa su preocupación ante la violación al debido proceso y los fundamentos que rigen la institución de asilo en los Estados Unidos, al habérseles impedido a Arias y a su familia presentar ante un oficial de la Oficina de Asilo del USCIS y/o ante un juez de inmigración las pruebas de la persecución política que ha padecido…”.

También es completamente paradójico que hoy en día se persiga al exministro Arias con marcadas intenciones revanchistas, cuando una de sus primeras y complejas tareas encomendadas en el primer mandato de Uribe fue salir a vender bonos de Colombia en el extranjero, ya que para noviembre del 2002 no había ni un mango con qué pagarles a los profesores, pues el saliente ministro de Hacienda había desfondado por completo la olla de la Nación. Se burlaban de él sin disimulo en el extranjero y su dosier con bonos del Tercer Mundo, pero gracias a su perseverancia y carisma regresó con la tarea cumplida, los bonos vendidos, y los maestros ni se enteraron del asunto.

* * * *

No puedo dejar de ocultar tampoco mi asombro cuando hablé con él por primera vez con la intención de tener los aspectos más claros y precisos para esta columna. Su estoicismo es, sin ninguna duda, el reflejo del hombre inocente y arbitrariamente perseguido, un hombre al cual las presentes vicisitudes le han hecho perder los temores más frívolos y superficiales con tal de conservar unido su bien más preciado, ¡su familia!

P. D.: RCN, con los respectivos documentos, demostró que en su investigación sobre el puerto de Gamarra no hubo ningún montaje contra las exministras Gina Parody y Cecilia Álvarez.

Señor Pardo, usted como funcionario del Gobierno está para responder las preguntas del galimatías del proceso con las Farc, no para huir fingiendo indignación, y los periodistas –no se le olvide– estamos para hacer las preguntas.


ANDRÉS CANDELA
@Andrescandla

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