Opinión

Todo empezó con Carlos Lleras y Octavio Arizmendi

Grandes progresos se han dado en los últimos doce años. Ojalá que el impulso que el deporte nacional experimenta actualmente no vaya a decaer.

26 de agosto 2016 , 06:36 p.m.

El país está de plácemes con los logros exitosos de nuestros deportistas en los Olímpicos de Rio de Janeiro, lo cual demuestra que solo el deporte tiene la capacidad de servir de válvula de escape a la caldera de la confrontación política, y de hacernos recuperar el sentimiento colectivo de unidad nacional.

Pero en un país sin memoria como en el que estamos, casi nadie se preocupa de indagar los orígenes de este proceso y, sobre todo, conocer quienes sentaron las bases de lo que hoy se vive.

El gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1966 - 1970), modernizó toda la administración pública nacional, en especial el sistema de planeación, la hacienda pública y dotó al país de un nuevo modelo de organización institucional.

En el caso que nos ocupa, hay que recordar la forma improvisada como asistían los pocos deportistas que tenían el privilegio de asistir a una olimpiada, para lo cual se hacían toda clase de actividades para recoger fondos ya que el Estado no tenía ni recursos ni la capacidad institucional adecuada para atender tales desafíos. La respuesta de Lleras y su ministro de educación de entonces, Octavio Arizmendi, fue la creación del Instituto Nacional de la Juventud y el Deporte, más conocido como Coldeportes, el cual fue dotado de recursos propios mediante una renta de destinación específica como fue el 10% del costo de las boletas a los espectáculos públicos, que incluían deporte, cine, cultura, etc.

Como primer director de ese organismo fue nombrado Adolfo Carvajal Quelquejeu quien, a petición de Lleras, se apartó de sus responsabilidades directivas y gerenciales en el conglomerado Carvajal y Cía. Lo primero que hizo fue rodearse de un equipo directivo de lujo y actualizar, de manera concertada con las asociaciones deportivas nacionales, la normatividad inherente a la organización deportiva nacional y la específica de cada una de las disciplinas.

Los primeros resultados de ese visionario esfuerzo se dieron en el gobierno siguiente, el de Misael Pastrana (1970 - 1974), cuando el país concurrió a los juegos de Munich en 1972, con financiamiento apropiado y una delegación pequeña, pero bien preparada, que ganó las primeras medallas en tales justas, una de plata en tiro con Helmut Bellingrodt y dos de bronce en boxeo con Clemente Rojas y Alfonso Pérez .

En los años siguientes Coldeportes comenzó a ser manejado dentro de los cánones del clientelismo nacional, con cuotas burocráticas partidistas y regionales, y pocos fueron los avances que en esos años se dieron en nuestro deporte nacional. No volvimos a ganar medallas hasta en los Olímpicos de Los Ángeles en 1984, de nuevo plata con Bellingrodt; y luego en Seúl 1988, con el boxeador Jorge Eliécer Julio, quien ganó bronce; en Barcelona 1992 ganamos bronce con Ximena Restrepo; y luego en Atlanta 1996, nos fuimos en blanco.

En Sidney 2000 dimos un gran salto cualitativo con la primera medalla de oro para el país gracias a María Isabel Urrutia. En Atenas 2004 obtuvimos dos de bronce. En Pekín 2008, una de plata y otra de bronce; hasta llegar a Londres 2012, donde obtuvimos ocho medallas, entre ellas una de oro. Finalmente, en Rio, también obtuvimos ocho, pero pasamos de una a tres medallas de oro.

Estos grandes progresos que se han dado en los últimos doce años, se deben a un refuerzo en la obtención de la fuente de recursos con el 4% de lo facturado por la telefonía celular, pero con un programa de trabajo de corte moderno en el contexto internacional en el cual se tiene clasificados a los deportistas, según sus resultados actuales y potenciales y se le tienen asignaciones con las cuales pueden vivir dignamente, todo lo cual se debe a la visión y gestión y del ejecutivo Andrés Botero.

Ojalá que el impulso que el deporte nacional experimenta actualmente no vaya a decaer, pues no ha sido de buen recibo que la nueva directora de Coldeportes, quien parece ser una cuota burocratica de la actual gobernadora del Valle, la haya invitado a ella y a algunos otros gobernadores y alcaldes de ciudades capitales a una especie de paseo turístico de fin de semana en Rio de Janeiro. Mientras tanto, varios de los entrenadores locales que fueron los mecenas iniciales de varios de los medallistas olímpicos no tuvieron la oportunidad de acompañar a sus pupilos. Pero lo importante es que tengamos claro, en estos momentos de euforia, que el apoyo gubernamental al deporte empezó con Carlos Lleras Restrepo y Octavio Arizmendi Posada.

Amadeo Rodríguez Castilla
* Economista consultor

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