Opinión

El fracaso del Forec

La noción difundida de que este fondo fue ‘un éxito’ es insostenible a la luz de los indicadores.

29 de abril 2017 , 12:00 a.m.

Superado ya un espacio de tiempo suficiente para evaluar resultados y establecer las consecuencias del terremoto que destrozó a Armenia, Quindío, sin que el gobierno correspondiente –el de Andrés Pastrana, que es casi el mismo de hoy con Santos, Villegas y Cárdenas– haya rendido cuentas claras a la ciudadanía, la situación de la capital quindiana y la de miles de damnificados es demasiado crítica, como graves son los impactos psicosociales, económicos y culturales.

La noción bastante difundida según la cual el proceso adelantado por el Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero, Forec, fue “un éxito” resulta insostenible a la luz de los negativos indicadores sociales y a las cifras deficitarias del desarrollo económico y productivo local y regional.

Diez estudios académicos de la Universidad Nacional de Colombia penetraron con rigor en las entrañas del proceso y demostraron que los directivos designados por Pastrana no tradujeron los sufrimientos y las pérdidas de la ciudadanía en procesos activos de recuperación de la convivencia, en progreso urbanístico ni en ética social.

Los precarios resultados en la ejecución del proyecto de reconstrucción indican, en primer término, que las apropiaciones fiscales de la nación –1 billón, 700.000 millones de pesos, durante la vigencia del proceso– y las cuantiosas donaciones de la comunidad internacional, calculadas en 1,5 millones de dólares, más 2.000 toneladas de alimentos y 4.000 en enseres varios procedentes de 50 países no registradas en la contabilidad institucional, no fueron administradas con transparencia ni eficiencia.

El Forec fue un fraude a la confianza de la sociedad. Un dispositivo meramente pomposo al servicio de la tercerización de la economía y un espacio de apoyo a los referentes de la globalización neoliberal, ampliamente confirmados en su praxis privatizadora de lo público y su complicidad en los procesos de degradación ambiental.

El 21 de diciembre del 2001, el contralor general de la República, Carlos Ossa Escobar, en respuesta a un derecho de petición al autor de esta columna –quien realizaba una investigación para la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso–, señaló: “El Forec carece de un sistema de control interno que garantice la salvaguarda de los recursos de conformidad con las normas legales vigentes, la exactitud y la veracidad en la información financiera y administrativa que estimule la observancia de las políticas, monitoreo y seguimiento de las operaciones, tanto de las Gerencias Zonales como las inherentes a sus propias actividades a fin de lograr el cumplimiento de las metas y objetivos para el cual fue creado”.

Y agregó: “El Forec dejó de contabilizar en sus estados financieros la suma de 298,2 millones de pesos, correspondientes a recursos provenientes de donaciones de acuerdo con el saldo de la cuenta de ahorros n.° 448350900 del Banco de Bogotá, sucursal Palermo”.

El voluminoso documento –cuyo análisis central será publicado en el libro ‘Desastre en la ciudad, fraude y miseria del Forec’–, da cuenta de innumerables gastos superfluos como almuerzos, flores, cocteles, llaveros, costosos celulares, tarjetas de presentación, arrendamiento, gastos por horas de vuelo, “que no guardan concordancia con la política de austeridad del gasto público”. De igual manera: “La inoportunidad en la entrega del Manual de procedimientos para el manejo de recursos por parte del Fondo a las ONG permitió que se asignaran sueldos y gastos de administración millonarios, muy por encima de lo autorizado en los manuales mencionados”.

"La Fiduciaria La Previsora S. A. tiene recursos del Forec por valor de $ 24.360 millones, los cuales aún se encuentran en bancos, inversiones repo y en el Fondo Común Ordinario de la Fiducia, sin que se hayan definido las políticas y parámetros de inversión de que trata el contrato de Fiducia, Oficio n.° 80.110-1227”.


La prensa nacional y local registró ese estado social calamitoso y el despilfarro financiero con elocuentes titulares: ‘Tambalea el Forec’, El Espectador, 16/10/99; ‘Trámites frenan reconstrucción’, El Espectador 23/08/00; ‘Capturas por peculado con platas del terremoto’, EL TIEMPO 25/01/00; ‘Las cuentas del Forec no cuadran’, Portafolio, 24/01/03; ‘Bomba de tiempo en Armenia, centenares de casas construidas por el Forec serán abandonadas’, ‘La Crónica del Quindío’ 03/09/08; ‘33 barrios de Armenia, construidos por el Forec, son ilegales’, 03/08/10; ‘Armenia en la Olla, desempleo del 18,6’, ‘La Crónica del Quindío’ 06/08/10. Desde entonces Armenia se ha mantenido en los dos primeros lugares de mayor desempleo.

Por ello, y a raíz de las audiencias convocadas por la Comisión senatorial de Derechos Humanos, la Procuraduría y la Contraloría, la Fiscalía General abrió investigaciones y encarceló a tres directivos del Forec. Diecisiete años después, la nula circulación de las élites, les permite a los mismos ministros –de Pastrana– que fracasaron en el proceso de reconstrucción del Eje Cafetero, estar vigentes e incluso darse el lujo de figurar como precandidatos presidenciales.

ALPHER ROJAS

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