Opinión

La clavícula

Algo anda mal si estás enfermo y tienes que acudir a un abogado antes que a un médico.

09 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Me partí la clavícula porque quise partírmela. ¿Han visto a esa gente que vive con miedo a que un cáncer se la lleve por delante? Yo sé que eso nunca me va a pasar, pero el día que compré una bicicleta y me dijeron que muchos se rompían la clavícula, pensé: “a mí me va a pasar”. Y así fue, mes y medio después, bajando una montaña como un demente. Creo que busqué que pasara porque nunca había tenido un accidente grave y sentía que mi vida necesitaba un sacudón.

Llegué a urgencias temiendo lo peor, y allí me confirmaron que tenían que operar. Antes de ese día no había pisado un quirófano ni había dormido en un hospital, a los que evito ir así sea de visita. Pero nada me había preparado para lo que vendría después. Lo que debía ser un trámite de días se convirtió en una lucha de casi un mes donde entre la EPS y la clínica se botaron la pelota a diario. En la primera decían que ya habían emitido la orden de cirugía, mientras que en la segunda se lavaban las manos afirmando que para mi EPS no había cupo sino hasta dos meses después. Así son, te trastean de un lado a otro para que pases de la indignación a la resignación y se te quiebre el alma.

Imagine ir a un centro de servicio al cliente de su operador de celular y que en vez de tardarse un día necesite 24, y en vez de estar sano y desesperado, estar desesperanzado y con la clavícula rota. Fue más o menos así. De tanto esperar a ser atendido y que me dijeron tantas veces que no, entendí varias cosas.

No puede ser que las cosas se solucionen haciendo trampa, al sistema no se lo vence engañándolo, sino haciéndolo funcionar

Primero, que ser cumplido en los pagos no garantiza nada, el dinero que damos a la salud no alcanza porque se lo roban. Segundo, que la salud es una industria más y que si no hay recursos, no funciona. La gente que trabaja en ella podrá tener vocación de servicio, pero cuando se enfrenta a la escasez, simplemente da la espalda a los pacientes. A mí me salvó que el médico que me operó me dio la mano, si no, aún estaría peleando. Todo se resolvió más de tres semanas después, cuando me recomendó que fuera otra vez por urgencias el día que él estuviera de turno para ordenar operación inmediata. Igual, ya en urgencias, me tocó esperar 24 horas. No puede ser que las cosas se solucionen haciendo trampa, al sistema no se lo vence engañándolo, sino haciéndolo funcionar. Hasta tutela alcancé a pasar, la cual salió a mi favor, pero tampoco es la idea. Algo anda mal si estás enfermo y tienes que acudir a un abogado antes que a un médico.

Otra cosa que aprendí es que el principal depredador del ser humano es el sistema de salud. El de Colombia es el tercero mejor del mundo, según un estudio al que le dio amplia difusión el presidente Santos, y yo la verdad no le veo por dónde. A falta de atención, en las salas de espera te ponen Caracol y RCN para atontarte y que se te olvide que te estás muriendo. De tanto ver televisión también entendí que en ella salen personas jóvenes y sanas; los enfermos, los ancianos, los débiles no tenemos espacio allí.

¿Saben cómo mejora la salud pública? Volviendo obligatorio que los políticos la usen. El ministro Gaviria lo está haciendo en teoría, pero no es lo mismo. Cualquier empleado de EPS o clínica que vea que quien está pidiendo cita es él le va a correr de una.

Todo ocurrió en enero de este año. Ya estoy bien, la clavícula sanó y cosas positivas quedan. Les perdí el miedo a los hospitales y si me tengo que volver a internar, lo haré sin pensarlo. También me cambié de EPS y reforcé mi plan de salud. Pese a la platina de doce centímetros y a los nueve tornillos que cargo en el hombro, no pito en los controles de seguridad de los aeropuertos, como muchos creen. Volví a montar hace tres fines de semana en la misma bicicleta, que quedó intacta gracias a que todo el golpe lo absorbí yo. Y aunque seré más responsable, si me tengo que romper otro hueso, asumo el riesgo. No les temo a las EPS, ahora me va a dar miedo una carretera.

ADOLFO ZABLEH DURÁN

MÁS COLUMNAS

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA