Opinión

¿Trabajadores de tercera?

Debemos clamar por el cambio de esta cultura medieval para que haya justicia en los hogares.

20 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Señor Director:
Las leyes cambian, y la cultura se resiste al cambio. La expresión ‘empleado doméstico’, tiene cierto sabor despectivo. La empleada doméstica, la empleada dócil, la empleada que hace oficios de poco reconocimiento. La ley debe referirse solo a ‘empleados’, término que incluye a las mujeres. Y en cuanto a la prima de servicios se refiere, debe pagarse a todos los empleados, por lo que hacer referencia específica a los que trabajan para el hogar es innecesario y hasta discriminatorio.

Y hablando del hogar, están sin protección legal las esposas, tanto de matrimonio solemne como de matrimonio consensual, que trabajan sin horario, sin remuneración, sin prestaciones y, además, deben cumplir con el ya extinto débito conyugal. Es la subsistencia del machismo cruel, que lo predican los maridos y lo aceptan los funcionarios y jueces encargados de la defensa del honor y la dignidad de las mujeres. Debemos clamar por el cambio de esta cultura medieval para que haya verdadera justicia en los hogares. Y recordemos que el Sisbén no exonera de la afiliación a salud y pensión.

Carlos Fradique-Méndez

Vamos, Colombia

Señor Director:
A los colombianos, que estábamos confiados en que nuestra Selección le ganaría a la de Japón o, por malo, un empate, nos cayó un balde de agua fría encima. Salimos con la cabeza baja, repartiendo culpas. Esa mano y la expulsión de Sánchez desajustaron el plan. Pero es un partido, y en el fútbol pasa esto. No vayamos a destruir a la Selección, que puso coraje para sobreponerse a pesar de la inferioridad numérica todo el partido. El apoyo debe seguir intacto; más, inclusive; que sientan que hay respaldo, y así lograrán salir del bache. Hay equipo. Vamos, Colombia.

Ángel María Aguilar

Nuestro folclor y el general Bonnet

Señor Director:
Junto con sus profundos conocimientos en el campo de las humanidades, el general Manuel José Bonnet Locarno, como auténtico representante del Caribe, ostentaba además un dominio intelectual sobre el folclor de su región. Siempre estuvo participando en diversos foros que tenían que ver con esas inquietudes. Una de sus últimas participaciones tuvo lugar en la población de El Banco, donde presidió un panel a raíz del centenario del gran maestro José Benito Barros Palomino y demostró los respetables conocimientos que tenía sobre el maestro banqueño. Además, en esa época se mezcló con todas las gentes bailando la cumbia, de la cual fue un verdadero exponente. Hoy lo extrañamos con su don de humildad con las personas de todas las clases sociales de las que se rodeaba. Se nos fue el pundonoroso militar, el profesor, con su sencillez y su amor por su Ciénaga natal y su colombianidad.

José Portaccio Fontalvo

Qué falta de coherencia

Señor Director:
Mientras que la cúpula del Eln le pide al nuevo presidente de Colombia continuar con los diálogos de paz en La Habana, en Arauca asesinan a un soldado de la patria. Qué falta de coherencia y sentido común.

Mario Patiño Morris

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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