Opinión

Las obras de Santos

Ante sus realizaciones debo confesar mi respeto y admiración. Eso sí, le aconsejo que no se pensione

07 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Señor Director:
El presidente Santos está a punto de entregar el poder, y algunos desagradecidos olvidan sus positivos actos de gobierno, comenzando con la firma de paz con las Farc, algo extremadamente complejo pero de repercusiones maravillosas, seguido de su programa Ser Pilo Paga, que rescató para la universidad a cientos de jóvenes pobres e inteligentes. 

Así mismo, la donación de muchas viviendas para familias de bajos recursos de todo el país; la terminación de la doble calzada Bogotá -Sogamoso y la construcción de modernas carreteras y aeropuertos que de tiempo atrás permanecían relegados al olvido. Su gestión jamás podrá ser demeritada u olvidada, pues hay que dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Pese a ser humilde pensionado víctima, con nuestro gremio, de la ingratitud del doctor Santos al rechazar un alivio tributario que nos aprobó el Congreso, y al que él se había comprometido en campaña, no puedo hablar por la herida y ante sus realizaciones debo confesar mi respeto y admiración. Eso sí, le aconsejo que no se pensione.

Héctor-Bruno Fernández Gómez

La hora de la solidaridad

Señor Director:
Me refiero a su editorial ‘Volcán de Fuego’ (05-06-2018). La tragedia de Guatemala es impresionante. Casi 80 muertos, el drama de desaparecidos, que son un agobio interminable para las familias; más de dos millones de afectados. Estas situaciones tremendas en las que la gente queda de la noche a la mañana a la intemperie, con dolor en el alma, necesitan bondad de parte del mundo. Es ahí donde los países desarrollados deben demostrar generosidad. Ojalá Guatemala reciba ayuda y que ese pueblo hermano, trabajador, campesinos en mayoría, gente sencilla, reciba ayuda oportuna. Es la hora de la solidaridad.

Lucila González de M.

El paseo de Arellán

Señor Director:
Santrich, de La Picota a una sede de episcopado, por fin regresó a su sitio normal de reclusión. Arellán, el de la bomba en el Nogal, fuera del país vacacionando. Estos hechos son indignantes y humillantes; si bien es cierto que el proceso de paz concedió beneficios en exceso, estos no son para abusar y burlarse de la sociedad. De por medio existe la dignidad del pueblo, representada en primer lugar por el dolor de las víctimas y una sociedad que espera justicia, reparación y no repetición. Pero estas exigencias no se van a dar por los acontecimientos. No, el peso de la ley es para todo el mundo, y las Farc deben someterse a sus limitaciones mientras la JEP se pronuncia sobre su responsabilidad.

Édgar Guillermo Bejarano Chávez
El Triunfo, Cundinamarca.

Señor Director:
Con el debido respeto que me merece el expresidente César Gaviria, debo manifestar que en ningún momento le vi haciendo acompañamiento en las diferentes tarimas a lo largo de la campaña presidencial del doctor Humberto de la Calle. No es justo que el doctor Gaviria se apropie de esta votación que no es de su cosecha y se tome la libertad de feriarla. En desagravio, aunque no compensa, debería colaborar, de su propio bolsillo, para la vaca de De la Calle.

Alberto Merchán Acosta

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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