Opinión

El tortuoso retorno por la autopista Norte

Que una deliciosa salida a turistear no se vuelva un desagradable y tortuoso regreso.

29 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

Señor Director:
Este domingo 26 de noviembre, después de pasar unos días de descanso en la hermosa Boyacá, con un grupo de compañeros regresamos felices. Pero el horror se presentó cuando llegamos a Chía y la desviación hacia la capital por la mal llamada autopista, donde había un trancón desde el puente del Común hasta las calles céntricas del norte, calle 100 y más allá.

Unos nos fuimos por la autopista y otros, que fuimos avisados, tomamos la carrera 7.ª desde el castillo de Marroquín. Llegamos mucho antes que nuestros compañeros mártires de la autopista, pero hicimos ‘camper cross’, pues no se sabía qué hueco evitar. Qué horror el estado de abandono en que se encuentra esta tradicional carretera.

Una solución para apoyar el ingreso a la capital es que mientras hacen las ampliaciones de la autopista y la carrera 7.ª, se le efectué a esta última una reparación, que se tapen los huecos. Es la más clara solución para que podamos disfrutar esos días de descanso y para bien de los que nos visitan, que van hacia las tradicionales poblaciones de Chía, Cota, Cajicá, Zipaquirá, Nemocón y sus bellas joyas turísticas, como son las respectivas salinas. Que una deliciosa salida a turistear no se vuelva un desagradable y tortuoso regreso de hasta dos horas para ingresar.

- Jorge Trujillo Mejía
Bogotá

Incapacidades falsas

Señor Director: 

No siempre se necesita pagar para conseguir incapacidades falsas; con solo acudir a cualquier EPS inventando cefalea, gastritis o náuseas, el empleado que no quiere trabajar consigue 2, 3 o 4 días de incapacidad, práctica repetitiva que perjudica a las IPS, congestionando los servicios de urgencias en detrimento de quienes de verdad están enfermos, y a los empleadores, que no cuentan con esos funcionarios durante esos días. Es urgente revisar este problema y encontrar una solución, pues es grave el desangre para las empresas.

- María Ángela Ferro
Bogotá

Más allá de la violencia de género

Señor Director: 

Colombia es un país que lleva consigo las secuelas de la misoginia y la injusticia. El caso de Yuliana Samboní es solo uno de los tantos que se presentan día a día. Es un llamado de atención para que nos solidaricemos con quienes han sido víctimas de la violencia de género, pues quizás el problema más grande ha sido la indiferencia y el olvido al que se han visto relegadas las mujeres que la han sufrido.

Si bien el caso de Yuliana recibió una atención preponderante que permitió agilizar los trámites legales, no es motivo de celebración o tranquilidad. De 122 casos de feminicidios que se presentan en el país, menos del 10 por ciento son sentenciados o penalizados. La condena a Rafael Uribe Noguera, de 58 años de prisión, no debería ser un razón de celebración ni de júbilo. En Colombia, hacer justicia se convirtió en un milagro y no en un deber ser. La violencia de género es una conducta que, al parecer, se ha vuelto inherente a nuestra cultura. Y la indiferencia frente a esta problemática ha quedado grabada en la memoria, en la historia.

- Laura Becerra

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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