Opinión

Duele el abandono del Chocó

No tengo ni un amigo allá, pero desde que tengo memoria este pueblo sufre de sed y hambre.

02 de mayo 2017 , 11:54 p.m.

Señor Director: 

No hay día en que yo no piense con dolor en la gente que habita en el Choco, y más cuando se escribe como lo hace Salud Hernández, desde sus propias entrañas y desde las entrañas de sus pobladores. No tengo ni un amigo allá, pero desde que tengo memoria este pueblo colombiano sufre de sed y de hambre; sufre por falta de educación, salud, vías, fuentes de ingreso digno.

Es increíble que a esta hora, en pleno siglo XXI, no tengan vías, y menos resguardo estatal. Hacen presencia unos bandoleros interesados en sacar su codicia por los laberintos que ellos han trazado por los ríos, llevando muerte y desolación.
¿Hasta cuándo lo permitiremos? ¿Cuándo el Estado acabará con este flagelo y hará valer su soberanía en este departamento? Tanta riqueza que guarda el Chocó, como tanta pobreza enluta a su gente.

Adriana Arciniegas Galindo

Cultura y desarrollo

Señor Director:

En una de las conferencias sobre literatura que se están dictando en la ciudad capital, a raíz de la feria del libro, uno de los escritores participantes que no vive en el país expresó su complacencia por el interés cultural que muestran los habitantes de Bogotá: “Si uno, además de su agotadora labor diaria, tiene tiempo para dedicarle a la cultura, es porque el país está cambiando positivamente”.

Y es que quienes vivimos en la capital hemos encontrado una serie de opciones culturales los fines de semana, que enriquecen nuestras vidas. Las librerías están abriendo los domingos, y, además de la oferta literaria, presentan conferencias, exposiciones y conciertos de música.

Un ejemplo de lo anterior es la librería Lerner, que en su nueva sede de la carrera 11 con calle 93, presentó el pasado fin de semana a los escritores Richard Ford y John Katzenbach, pesos pesados de la literatura norteamericana. ¡Cultura es desarrollo!

Mario Patiño Morris

Se fue un grande

Señor Director:

Sin exagerar, pero haciendo justicia, partió el más grande ídolo de la Nueva Ola en Colombia, Harold Orozco Rengifo. Compositor, intérprete, músico, arreglista, productor, ‘jinglista’, etc. En la actualidad trabajaba, junto con su hijo Harold, la remasterización de temas como ‘Evolución’, ‘Busca el gato’, ‘La magia eres tú’, por nombrar algunas. ‘Despeinada jaja jaja jaja’, ‘Déjala que se vaya’, ‘Al compás del reloj’, ‘Vida mía’, ‘Y por tanto’ son algunas de sus más famosas canciones. Pero, sin duda, ‘Destino la ciudad’, con la orquesta de Frank Pourcel, marcó época catapultándolo como el gran cantautor que fue.

El Club del Clan, Radio Quince y Estudio Quince fueron no solo para Harold la única vitrina musical de esta época dorada. Los grandes no mueren, trascienden con la luz de las estrellas. Eso es y será Harold Orozco, por siempre, un Grande. Sugiero, como homenaje póstumo, llevar su vida a la televisión o el cine en Colombia.

Helena Manrique Romero
Bogotá

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