Opinión

Dos ejemplos históricos

Un homenaje a Policarpa Salavarrieta y José Pascasio Martínez.

19 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

Señor Director:

Dos ejemplos de hijos jóvenes, o niños aún, de este país, que son históricos, vienen hoy como anillo al dedo. Me refiero al de Policarpa Salavarrieta. Esta mujer, de solo 21 años, con un coraje y un valor increíbles y ejemplares, les gritó a sus verdugos que prefería morir antes que ser sometida, antes que sacrificar la libertad y los principios. Y murió de frente, fusilada, pero dejando un ejemplo a su pueblo. Y qué tal José Pascasio Martínez, ese niño que apresó al español José María Barreiro en el Pantano de Vargas y no vendió su conciencia a cambio de unas monedas de oro. 

Ojalá se repase la historia, la cual tal vez haga sonrojar a muchos, a los que les faltan respeto y amor a la patria, a las libertades, y, sobre todo, principios éticos. Cómo han cambiado los tiempos. O no: cómo han cambiado los valores y los hombres.

José Francisco Piñeres

Los odios políticos

Señor Director:

Se necesitó la presión ejercida por la Corte Constitucional, con su ejemplar decisión de estudiar y aprobar en tiempo récord los acuerdos de la justicia especial para la paz (JEP), para que en el Congreso de la República les dieran vía libre con su aprobación, casi que a pupitrazo limpio, a 137 artículos de la JEP que por mucho tiempo intentó bloquear un grueso de ‘honorables padres de la patria’ opositores del actual proceso de paz. Es triste observar que mientras el sufrido pueblo anhela una pronta implementación de los acuerdos y las víctimas de la violencia se reconcilian con las Farc, entre personajes en quienes hemos depositado, con votos, esperanzas de un mejor futuro, sus odios políticos se nieguen a desaparecer. Y, lo peor, que buscarán a como dé lugar sus reelecciones como senadores y la presidencia de la República.

Rafael Antonio Córdoba Ardila

Cuidar el planeta

Señor Director:

El medioambiente es la parte más importante para tener una calidad de vida estable. Gracias a él comemos, nos hidratamos y respiramos. Solo por esa simple razón estamos vivos. Por ello hay que sensibilizarnos, porque la Tierra ya se está viendo muy afectada por el descuido que hemos tenido. Con el pasar del tiempo cuidamos menos el lugar donde habitamos, utilizamos el agua con abuso excesivo, creyéndonos generadores de ella; la basura la arrojamos en cualquier lugar; el aire que respiramos lo vamos contaminando sin ningún remordimiento. ¿Acaso nuestro hábitat no importa? No hagamos caso omiso a lo que el planeta, los animales y nuestra salud nos piden a gritos, usemos razonablemente lo que la tierra nos da, utilicemos lo que necesitamos y no abusemos de lo que hoy ‘nos sobra’. Estamos a tiempo, todavía hay algo que hacer. La madre tierra nos lo agradecerá. ¡El cambio empieza por ti!

Angie Daniela Cerquera A.

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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