Venezuela

Venezuela estrena el billete más grande al borde de la hiperinflación

Nicolás Maduro sigue aumentando el cono inflacionario emitiendo el billete de 100.000 Bolívares.

Nicolás Maduro

El presidente Nicolás Maduro preentó el nuevo billete de 100.000 bolívares, que quintuplica al billete de mayor denominación hasta ahora.

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Prensa Miraflores / EFE

04 de noviembre 2017 , 11:08 p.m.

Con mayor claridad que nunca, esta semana el presidente venezolano Nicolás Maduro dio señales del patético estado de la economía venezolana, que sufre todos los síntomas de la hiperinflación.

Entre sonrisas y consignas desgarradas sobre la defensa del bolívar, el mandatario no solo decretó el quinto aumento de sueldo de este año (456.607 bolívares, con lo que llegó a 11 dólares, al cambio del dólar paralelo), sino que anunció la emisión del nuevo billete de 100.000 bolívares, que quintuplica al billete de mayor denominación hasta ahora y no ha existido jamás en la historia venezolana.

Habían pasado tan solo 24 horas de este primer reconocimiento de la pérdida del valor de la moneda venezolana cuando el mandatario ordenó el jueves “un refinanciamiento y una reestructuración de la deuda externa y de todos los pagos de Venezuela”, poco después de asegurar el pago de la última emisión de bonos por 1.121 millones de dólares.

Al no aportar detalles sobre cómo piensa ejecutar esa orden mientras las sanciones estadounidenses le impiden emitir más deuda para reestructurar la que tiene, los análisis sobre la decisión de refinanciar solo adelantan una conclusión: Venezuela parece haberse quedado sin fondos para honrar sus compromisos de pago. Unos compromisos que, según la Cepal, ascienden en total a 130.000 millones de dólares, mientras que cálculos académicos la sitúan en 178.000 millones.

Solo en bonos, para el año que viene, el Estado venezolano debe pagar 9.000 millones de dólares.


El régimen de Maduro ha honrado puntualmente sus pagos hasta ahora, pero a costa de llevar a mínimos históricos la importación de bienes a su país.


De las importaciones depende prácticamente todo el consumo de los venezolanos, desde alimentos y medicinas, pasando por repuestos y materias terminadas para las industrias. Este año suman solo 12.000 millones de dólares, en contraste con los 70.000 millones que alcanzaron en el 2012.

La consecuencia lógica ha sido la brutal escasez de alimentos y medicinas que azota al país y la paralización casi total de la industria nacional, que no cuenta con insumos para trabajar.

La respuesta oficial: la emisión de más bolívares para comprar bienes cada vez más escasos, lo que ha disparado sus precios a niveles tales que los venezolanos utilizan prácticamente todo su sueldo para comer.

“Estamos en un esquema de hiperinflación”, afirmó María Carolina Uzcátegui, presidenta del gremio de comerciantes venezolanos (Consecomercio). “El ingreso del venezolano, que se elevó a 11 dólares (mercado negro), simplemente no alcanza para cubrir sus necesidades”.

Según la firma Econométrica –pues no hay datos oficiales del Banco Central–, solo en octubre la inflación aumentó 50,6 por ciento con respecto a septiembre, un indicador que técnicamente permite definir que el país entró en hiperinflación, según el teórico Phillip Cagan.

Según el Fondo Monetario Internacional, la inflación en Venezuela llegará a 652 por ciento, con una proyección espeluznante de 2.349 por ciento para 2018.

¿Quién quiere al bolívar?

El economista Asdrúbal Oliveros estima que el debate sobre si Venezuela está o no en hiperinflación “es estéril, pues la gente lo siente en los bolsillos desde hace meses, más allá de los conceptos”.

Efectivamente, el día a día de los venezolanos transcurre con la impresión de ver cómo los precios aumentan sin control.

Un famoso locutor de Caracas trinó cómo en el transcurso de pedir en el mostrador de una panadería el famoso pan de jamón hasta pagarlo, el precio escaló de 90.000 a 110.000 bolívares.

La lista de aumentos puede hacerse interminable, por lo que los venezolanos toman como referencia el precio del dólar en el mercado negro para medir el aterrador estado de su economía. El lunes, el dólar marcaba 40.000 bolívares, pero al final de la semana alcanzó los 44.100.

La hiperinflación viene con la pérdida total de la confianza en el signo monetario, pero todavía la gente no se está desprendiendo desesperadamente del bolívar

“La hiperinflación viene con la pérdida total de la confianza en el signo monetario, pero todavía la gente no se está desprendiendo desesperadamente del bolívar, aunque es algo que estamos comenzando a ver. Cierto es que cada vez vale menos, pero todavía la gente maneja su economía con bolívares. La hiperinflación termina cuando se pierde totalmente la confianza en la moneda, entonces esta cambia”, precisa Oliveros.

Sin embargo, es fácil detectar que prácticamente cualquier operación de compraventa que involucre algún bien de envergadura se negocia en dólares o al precio del dólar en el mercado paralelo.

Así, aunque en las notarías y oficinas oficiales los precios se acuerden en bolívares, compradores y vendedores negocian a puerta cerrada en dólares.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal EL TIEMPO
Caracas (Venezuela)

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