Internacional

Comparan despido de jefe del FBI con el caso Watergate

Igual que Trump, expresidente Nixon despidió en 1973 a fiscal que investigaba el escándalo.

James Comey

En marzo, James Comey testificó en el Comité sobre Inteligencia en el Capitolio a raíz de la investigación del caso Clinton.

Foto:

Shawn Thew / EFE

10 de mayo 2017 , 11:38 p.m.

El sorpresivo despido de James Comey, el republicano que Barack Obama nombró para dirigir el FBI y que sacudió la campaña electoral de 2016 al resucitar una investigación contra Hillary Clinton a once días de la cita con las urnas, generó una tormenta de altísimas dimensiones al sembrar sospechas de que la Casa Blanca lo que busca es frustrar la investigación que involucra a Moscú.

De hecho, tan pronto se supo la decisión de Donald Trump, algunos demócratas compararon la medida con la llamada ‘Masacre del sábado por la noche’ de 1973, en la cual el presidente Richard Nixon despidió a un fiscal especial independiente que investigaba su resistencia en el escándalo de Watergate. Salvando las distancias, la decisión de Trump de despedir a Comey trae estos ecos de lo que culminó con la dimisión de Nixon.

“Hay paralelismos. Este es un momento muy significativo. No es algo que se deba tomar a la ligera”, dijo este miércoles al canal MSNBC, en referencia a la destitución de Comey, el veterano periodista de 'The Washington Post' Bob Woodward, quien destapó con Carl Bernstein el caso Watergate por el espionaje al Comité Nacional Demócrata.

El martes pasado, cuando se conoció el despido, el Buró Federal de Investigaciones dirigía una pesquisa por los supuestos vínculos de la campaña de Trump con Rusia y por la presunta injerencia del Kremlin en los comicios de 2016, aunque el motivo de la Casa Blanca para el despido fue precisamente su mal manejo en el caso.

Comey protagonizó un papel poco habitual para un director del FBI durante el proceso electoral, sobre todo desde que en julio cerró la investigación sobre el servidor privado para correos electrónicos que Clinton usó cuando era secretaria de Estado (2009-2013) con una reprimenda y sin presentar cargos contra la candidata demócrata.

Nacido hace 56 años en Yonkers, Nueva York, y doctor en jurisprudencia por la Universidad de Chicago, Comey se convirtió entonces en uno de los blancos favoritos contra los que Trump dirigía sus frustraciones durante su polémica campaña presidencial.

Todo cambió el 28 de octubre, cuando Comey reabrió la pesquisa por los correos –que finalmente volvió a quedar en nada– y se convirtió en héroe para Trump y en villano para Clinton, que luego lo culparía por su derrota ocurrida once días después.

Esa buena sintonía de Trump hacia Comey se evidenció el 22 de enero, cuando el nuevo presidente le dio un abrazo que dio mucho que hablar sobre el director del FBI durante una recepción en la Casa Blanca y bromeó que este se había hecho incluso “más famoso” que él. Sin embargo, en marzo, durante una audiencia pública en la investigación del Congreso por los vínculos entre la campaña de Trump y el Kremlin, Comey anunció que el FBI estaba investigando si hubo “alguna coordinación” entre Rusia y el entorno del actual presidente.

En esa misma audiencia, Comey también aseguró que no existen pruebas sobre la presunta interceptación por parte de Obama en las comunicaciones de Trump durante la campaña, algo con lo que el ahora presidente había insistido y aún no ha rectificado.

Su despido coincidió con la revelación de que Comey ofreció el miércoles pasado, bajo juramento en otra audiencia ante el Congreso, datos erróneos sobre la investigación de los correos de Clinton. Pero el Departamento de Justicia aclaró que el exjefe del FBI perdió su empleo por violar los principios del organismo al hablar públicamente sobre esa investigación, y puso especial énfasis en el anuncio que él había hecho en julio de cerrar el caso.

Como director del FBI, cargo al que había accedido en 2013, Comey provocó el enfado de Obama y el de Trump, además de enfrentarse con George W. Bush después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, cuando era vicefiscal general por el polémico programa de escuchas.

Por su parte, el líder de los demócratas del Senado, Chuck Schumer, dijo que habló con Trump y le expresó que estaba “cometiendo un gran error” al despedir a Comey, y agregó que el presidente no le ofreció una “respuesta real”. Una investigación independiente sobre el papel de Moscú en las elecciones “ahora es la única manera de restablecer la fe del pueblo estadounidense”, puntualizó Schumer.

Primera cita oficial de Trump y Lavrov

Donald Trump recibió este miércoles al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en medio de la polémica por el despido de Comey, quien investigaba los lazos en la campaña electoral del magnate y el Kremlin.

Dicho encuentro a puerta cerrada en el despacho Oval ha sido el contacto de más alto nivel de Trump con un funcionario ruso desde su llegada a la Casa Blanca.

Más allá del diálogo que ambos tuvieron sobre los conflictos en Siria y Ucrania, al ser preguntado Trump por si el tema de Comey afectó su reunión con Lavrov, el mandatario respondió tajante: “No, en absoluto”. Durante la rueda de prensa, Lavrov se atrevió a bromear sobre la destitución de Comey. “¿Fue despedido
(Comey)? ¡Están bromeando, están bromeando!”

EFE y REUTERS

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA