Medio Oriente

Trump llega a Israel tras pedir a musulmanes luchar contra extremismo

Calificó la lucha contra el terrorismo como una batalla entre ‘el bien y el mal’.

Visita de Donald Trump a Riad

Durante su visita a Riad, Donald Trump se reunió con el rey de Kuwait, Hamad Bin Isa al-Khalifa.

Foto:

Saudi Press Agency / EFE

22 de mayo 2017 , 12:00 a.m.

En medio de un enorme despliegue de seguridad que cuenta con la participación de más de once mil policías, este lunes llega a Israel el presidente de EE. UU., Donald Trump, en el marco de la primera gira internacional que hace desde que asumió su cargo en la Casa Blanca.

La primera parada del presidente estadounidense fue Riad (capital de Arabia Saudí). Trump –quien viaja acompañado por su esposa, Melania, y su hija, Ivanka– asistió este domingo a una cumbre con más de 50 líderes musulmanes de los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

En el evento, el mandatario de EE. UU. instó a los países musulmanes a luchar con determinación contra “el extremismo islamista”, calificó la lucha contra el terrorismo de batalla entre “el bien y el mal” y dijo que la paz en Oriente Próximo “es posible”.

El presidente estadounidense exhortó, asimismo, a los países musulmanes a no ser un “santuario de los terroristas” y a “expulsarlos” de sus comunidades y sus lugares de culto.

Trump tiene previsto visitar también los territorios palestinos, para luego viajar a Roma y reunirse con el papa Francisco en el Vaticano, antes de desplazarse a Bruselas para asistir el 25 de mayo a la cumbre de la Otán, y a Sicilia (Italia), para la cumbre de líderes del G7, compuesto por los siete países más industrializados, el 26 y 27 de mayo.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que aguarda a Trump como a un gran amigo y dijo que “el pueblo de Israel lo recibe con los brazos abiertos”.

Sin embargo, la visita también despierta cierta incomodidad en algunos de los ministros. De hecho, Netanyahu dispersó este domingo, enojado y antes de tiempo, la sesión semanal del gabinete, al enterarse de que algunos de los miembros de la coalición pensaban ausentarse de la recepción a Trump en el aeropuerto internacional Ben Gurión.

Medios israelíes comentaron que varios de los ministros no pensaban asistir porque ello les requería estar en el aeropuerto dos horas y media antes del aterrizaje del avión presidencial, pasar una revisión de seguridad, “todo para saludar a Trump a lo lejos desde una tarima”.

Y aunque esto puede no pasar de ser una anécdota incómoda, hay también algunas nubes más sustanciales de fondo.

El ministro de Energía israelí, Yuval Steinitz, expresó este domingo preocupación por la gigantesca transacción armamentista firmada por Trump en Riad por 110.000 millones de dólares. “Habría que ver cómo influye esto en la ventaja estratégica de Israel”, dijo, al tiempo que agregó que hay preguntas claras que plantear al respecto.

Por su parte, el jefe del partido Hogar Judío y ministro de Educación, Naftali Bennett –que constantemente choca con Netanyahu–, ha criticado abiertamente la línea actual de Trump, con relación al prometido traslado de la embajada de EE. UU. de Tel Aviv a Jerusalén.

El tema fue destacado por Trump en su campaña presidencial, pero muy poco después de asumir, su equipo comenzó a hablar en otro tono y destacó la necesidad de considerar si un paso de esa índole ayudaría a lograr la paz con los palestinos o todo lo contrario.

Desde Washington llegaron a Israel comentarios negativos sobre las críticas que Bennett ha formulado al respecto, a lo cual el ministro israelí respondió que él vela “por los intereses de Israel, no por los de EE. UU.”.

Más allá de discrepancias puntuales, es indudable que en Israel se ve a Trump como un presidente amigo. El hecho de que esté llegando a ese país a tan solo 116 días de haber entrado a la Casa Blanca –mientras que a su antecesor, Barack Obama, le tomó cuatro años hacerlo– constituye un mensaje.

Por otro lado, parecería que la coalición israelí comprende hoy que sus grandes expectativas cuando Trump fue elegido, en gran medida por sus pronunciamientos durante la campaña, eran exageradas.

Desde entonces, si bien Trump no se ha pronunciado a favor de la “autodeterminación palestina” o de un “Estado palestino independiente”, el mandatario estadounidense se ha acercado también al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, con quien se reunirá este martes en Belén.

Ni israelíes ni palestinos esperan nada revolucionario de la visita, al comprender que si Trump intenta promover un encuentro-cumbre o un reacercamiento entre ellos –tras mucho tiempo sin negociar–, no podrán negarse a ello. De fondo, está la proclamada voluntad de Trump de lograr un acuerdo israelopalestino.

Mientras tanto, más allá de especulaciones sobre el eventual resultado político de la visita, la atención se deposita en lo que parece ser la preparación más desorganizada de la historia de un viaje presidencial de EE. UU. a Israel.

Trump y su esposa, Melania, cenarán este lunes en la residencia oficial de los Netanyahu.

JANA BERIS
Corresponsal de EL TIEMPO
Jerusalén

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