Medio Oriente

Editorial: Nueva esperanza en Siria

Que se silencien las armas. Ya se ha regado demasiada sangre; hay dolor, muerte y desolación

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Un hombre busca plástico entre los escombros de los edificios destruidos por los enfrentamientos en la ciudad de Alepo, Siria.

Foto:

EFE

12 de septiembre 2016 , 09:49 a.m.

Siria, aquel martirizado país de Oriente Próximo que ha soportado en los últimos cinco años los horrores de la guerra, amanece este lunes con una nueva esperanza de tregua acordada por Estados Unidos y Rusia, que son los principales respaldos políticos, financieros y militares de las partes en conflicto.

Hay expectación mundial. Pero el pueblo sirio se debate entre la incredulidad y la fe. Ya ha visto cómo otros intentos, como el del pasado 27 de febrero, han fracasado. El hecho es que se necesita con urgencia que se silencien las armas. Ya se ha regado demasiada sangre; hay dolor, muerte y desolación. Pero es que allí convergen también muchos intereses, en una lucha feroz y nada convencional entre numerosos grupos, no solo entre el despiadado Estado Islámico y las fuerzas del presidente Bashar al Asad.

Las cifras del desastre son escalofriantes. Desde el 2011, el conflicto ha dejado 290.000 muertos y provocado el exilio de millones de personas. Se calcula que 2,4 millones son niños, que llegan desorientados a los países vecinos, a la mano de Dios, pero sin la protección de un mayor. Todo, porque en su país la muerte ronda por todos lados.

Según la Unicef, “no es un lugar para niños”. No, porque más de 200.000 de ellos viven en zonas sitiadas; dos millones carecen de acceso regular a las ayudas, y hay menores combatientes desde los siete años.

Este es un panorama infernal. Además, la guerra se degradó hace mucho. Baste decir que la semana pasada el Observatorio Sirio de Derechos Humanos denunció que fuerzas gubernamentales lanzaron gas cloro sobre Alepo, la ciudad más castigada. Ya hay decenas de personas con síntomas de asfixia.

Por todo lo que allí hierve, por la población civil, por la paz de la zona, hay que cruzar los dedos por Siria, así el opositor Ejército Libre Sirio (ELS) haya dicho que no acepta este cese. Solo quieren que Al Asad deje el poder. Pero hay presión: países como Irán, Turquía y la Unión Europea lo respaldan. Así que solo cabe esperar que el pulso lo ganen los pacifistas.

editorial@eltiempo.com.co

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