Medio Oriente

A pesar de escándalo de corrupción, Netanyahu dice que no renunciará

Policía israelí recomendó imputar al primer ministro por tres cargos que se investigan hace un año.

Benjamin Netanyahu

Netanyahu dijo ayer: “Han atacado brutalmente a mi mujer y a mis hijos para herirme”.

Foto:

Ronen Zvulun / REUTERS

13 de febrero 2018 , 09:03 p.m.

La policía de Israel incriminó este martes al primer ministro de ese país, Benjamin Netanyahu, y recomendó a la Fiscalía que se abra un juicio en su contra por sospecha de soborno, fraude y abuso de confianza en los dos casos pendientes que lo involucran desde hace un año. Se trata de los así llamados expedientes 1.000 y 2.000.

En el primer caso se han investigado las relaciones de Netanyahu con los empresarios Arnon Milchen y James Packer, de los que él y su esposa recibieron obsequios por un monto de 230.000 euros. La sospecha es que se trataba de beneficios a cambio de decisiones que el primer ministro podía tomar como jefe de gobierno y favorecerían a dichos empresarios.

En el segundo, la investigación gira en torno a contactos del primer ministro con Arnon Mozes, dueño del periódico 'Yediot Ahronot' –también incriminado– con el fin de perjudicar al rotativo rival 'Israel Hayom', mediante legislación, a cambio de cobertura favorable.

Continuaré guiando a Israel con responsabilidad

Las recomendaciones de este martes no conducen directamente a un juicio, ya que la decisión al respecto la debe tomar el asesor legal del gobierno con base en el estudio de estas. Cabe suponer que aunque el caso se alargue al menos unas semanas, constituye un elemento para tener en cuenta por la Procuraduría, ya que las recomendaciones presentan un resumen de todo lo investigado y evalúan la fuerza de las pruebas recabadas.

Minutos después, en una alocución, Netanyahu rechazó las acusaciones y recordó que según la ley, las recomendaciones no juegan un papel jurídico. “Continuaré guiando a Israel con responsabilidad”, recalcó, además de asegurar que “la verdad saldrá a la luz”.

El premier comenzó recordando los capítulos singulares de su biografía, como por ejemplo su desempeño oficial en una unidad de combate en la lucha contra el terrorismo, y sus años como exitoso embajador de Israel ante las Naciones Unidas, destacando su “dedicación” al Estado. “Lo que me motivó siempre, en esos momentos y me sigue guiando ahora, es el constante deseo de desarrollar y proteger a Israel”, recalcó, asegurando que “esta sensación de estar cumpliendo una misión es la razón por la que estoy aquí”.

Siguiendo con la línea que adoptó hace mucho, de presentarse como víctima de críticos que lo persiguen sin razones, Netanyahu dijo: “Desde que fui elegido como premier israelí, no he tenido casi un día de descanso sin difamaciones y acusaciones falsas en mi contra”. Recordó otras investigaciones que fueron abiertas a lo largo de los años y no llevaron a ningún juicio. “Como sé la verdad, digo que también esta vez terminarán en nada”.

Cabe recordar que en los últimos meses, en más de una oportunidad, Netanyahu alegó que la oposición no puede derrotarlo en las urnas y por eso promueve lo que llamó “un golpe de Estado” a través de investigaciones policiales. Este martes no usó ese término, pero sí dejó entrever su crítica a la policía, afirmando que “una gran sombra pende sobre sus recomendaciones”.

Por su parte, y aunque la ley no lo exija en este momento, la oposición considera que Netanyahu debe dejar su cargo por dos razones: el significado público y moral de la recomendación policial, y por lo clave de que en un país de intensa actividad como Israel, el primer ministro pueda desempeñar sus funciones con la cabeza enteramente dedicada a ello.

Por ley estaría obligado a dimitir tan pronto sea declarado culpable en un juicio, en la última instancia, o sea, con la decisión definitiva y ya no apelable.

En el 2008, cuando el entonces primer ministro Ehud Olmert estaba bajo investigación, Netanyahu, quien en ese momento era jefe de la oposición, declaró en una entrevista: “Debo decir que hay razones para temer que un primer ministro que está hasta el cuello en investigaciones no tiene mandato moral y público para determinar cosas claves para el destino de Israel”. Y agregó: “Es justificado temer que tome decisiones basadas en su interés personal, en la supervivencia política y no con base en el interés nacional. Lo correcto, en este momento, sería que el gobierno se vaya a su casa y que devuelva el mandato a los votantes”.

Pero está claro que Netanyahu no piensa dimitir por ahora. “Seguiré convirtiendo a Israel en fuerza mundial en ascenso”, señaló.

Y no solo dejó en claro que su gobierno seguirá adelante sino que miró aún más allá: “Estoy seguro de que en las próximas elecciones ganaré nuevamente nuestra confianza, con la ayuda de Dios”.

JANA BERIS
Corresponsal de EL TIEMPO
Jerusalén

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