Medio Oriente

Cristianos de Mosul celebran Semana Santa luego del azote del EI

Estas comunidades, asediadas por Estado Islámico desde 2014, volvieron el año pasado a sus pueblos.

Semana Santa en Mosul

Cientos de cristianos asisten al primer servicio de la iglesia de la Inmaculada Concepción, en la ciudad de Qaraqosh, semidestruida por miembros del grupo terrorista Estado Islámico.

Foto:

Ahmad Gharabli / AFP

15 de abril 2017 , 10:52 p.m.

Sentimientos encontrados de emoción y rabia invaden el ambiente. El corazón se acelera cuando, por primera vez, se regresa al hogar después de haber sido expulsado o haber tenido que huir para salvar la vida.

Son más de dos años y medio los que han pasado desde que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) invadió Karemlash, Qaraqosh, Bartella y otras pequeñas localidades de la planicie de Nínive (al sureste de Mosul), en donde destruyeron todo lo que encontraron a su paso. Algunos vecinos caminan en silencio, escudriñando cada rincón, otros lloran por la emoción de volver a estar en su aldea natal.

Es la primera ocasión en la que los cristianos de Mosul celebran la Semana Santa en sus pueblos, desde que en agosto del 2014 las huestes de Abu Baker al Baghdadi plantaron la insignia negra y blanca sobre la planicie de Nínive.

Aunque hace ya seis meses que fueron liberadas estas localidades cristianas de rito católico caldeo, aledañas a la urbe de Mosul, donde las fuerzas iraquíes luchan a sangre y fuego contra los yihadistas para arrebatarles la orilla occidental, no se han dado aún las condiciones para poder volver a vivir allí. Son apenas unas familias cristianas las que han regresado a Qaraqosh, la localidad cristiana más grande, con una población de 50.000 seguidores de la Iglesia caldea antes de la llegada del EI, y el resto de poblaciones siguen siendo pueblos fantasma.

En Karemlash, donde vivían 3.000 cristianos antes del EI, no hay electricidad ni agua corriente, ni se han levantado aún las minas y artefactos explosivos que diseminaron los yihadistas por todas partes. Fue uno de los primeros asentamientos humanos en la antigua Mesopotamia y llegó a ser una de las ciudades asirias más importantes de Babilonia. Su patrimonial casco antiguo ha quedado reducido a escombros.

Más de la mitad de viviendas del pueblo están totalmente destruidas, mientras que la otra mitad son parcialmente habitables. “La situación es miserable, la mayoría de las casas están destruidas, desvalijadas o quemadas. No hay muchas oportunidades para poder volver aquí”, indica a EL TIEMPO el padre Thabit, de la Diócesis católica caldea de Erbil.

En la capital del Kurdistán iraquí hay más de 120.000 cristianos refugiados, prácticamente toda la población cristiana de la planicie de Nínive. Pero ahora, muchos de ellos, sobre todo los jóvenes, han emigrado. Los cristianos se están marchando a Turquía o al Líbano y otros han conseguido asilo en Australia o Estados Unidos.

“Si la situación continua así y no empieza la reconstrucción, los cristianos no regresarán a Irak. No podemos hacerlo solos, necesitamos la ayuda de la comunidad internacional y de las organizaciones internacionales”, agrega el padre, quien añade que hasta el momento la Iglesia es quien más los ha ayudado.

“Ha financiado los campos de refugiados en Ankawa (Erbil), y no solo está ayudando a los cristianos, sino a otras minorías religiosas como los yazidíes”, quienes también huyeron de las montañas de Sinjar, norte de Irak, en agosto del 2014.

“Llevamos 3 años como refugiados en Irak donde la comunidad cristiana y las ONG han ayudado más que el Gobierno. Con el apoyo de la Diócesis voy a abrir una oficina de reconstrucción en Karemlash. Con mi ejemplo podré convencer a otros cristianos para que regresen a sus casas”, exclama Thabit.

“No quiero quedarme aquí, lo hemos perdido todo. Me gustaría poder ir a Estados Unidos”, dice por su parte a este diario Rodi Raad, estudiante universitario de Karemlash.

Su familia ha sido doble víctima del delirio yihadista. Raad perdió a su padre en Mosul hace 12 años, en un atentado terrorista perpetrado por la rama iraquí de Al Qaeda, precursora del Estado Islámico. Y ahora son refugiados en Erbil después de haberlo perdido todo.

Los feligreses desfilan en procesión mientras van cantando himnos. Cuando entra el último grupo al interior de la iglesia, está ya tan abarrotada de fieles que deben colocarse en los huecos que quedan entre las filas de bancadas.

Los yihadistas profanaron las tumbas de la iglesia e incendiaron el atrio y cavaron una red entera de túneles subterráneos, que conectaban todo el pueblo. También horadaron las paredes de las casas para usarlas como pasadizos.

Karemlash está coronado por una colina y a sus pies está el antiguo convento de Santa Bárbara. Por su estratégica posición desde donde se puede controlar todo el valle de Nínive, los yihadistas ocuparon por un tiempo el convento y lo convirtieron en un puesto militar. Saquearon las reliquias de la santa y excavaron túneles bajo la colina que cubre un sitio arqueológico de una antigua ciudad asiria.

Cada 4 de diciembre, miles de familias cristianas visitan la tumba para rememorar el martirio de Santa Bárbara por convertirse al cristianismo. Pero esta vez han venido a festejar con motivo de la Semana Santa. Por unas horas, la perseguida comunidad aparca su dolor para volver a recordar momentos felices y de júbilo. El convento de Santa Bárbara vuelve a estar pletórico de algarabía y felicidad.


ETHEL BONET
Para EL TIEMPO
Erbil

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA