Medio Oriente

Cómo ha cambiado Turquía tras un año del golpe de Estado fallido

El movimiento modificó y su relación con Europa también sufrió por las posiciones de Erdogan.

Erdogan

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan,quien enfrentó una intentona golpista hace cerca de un año.

Foto:

Reuters

10 de julio 2017 , 11:51 a.m.

Turquía cumple el sábado un año desde el fallido golpe de Estado que buscaba derrocar al presidente Recep Tayyip Erdogan, una intentona que falló a las pocas horas pero que ha tenido consecuencias permanentes en la sociedad y la vida política.

En el año que siguió a la operación fallida, Turquía sufrió la mayor purga de su historia, que afectó a los acusados de sostener el golpe, al tiempo que Erdogan fortalecía su poder.

Pero el país también está aislado en el plano diplomático, sostiene relaciones tensas con la Unión Europea y con Estados Unidos y ahora intenta limitar los efectos que pudiera tener una crisis en el Golfo.

"Un año después del golpe fallido, el presidente Erdogan es más fuerte que nunca", afirma Özgür Ünlühisarcikli, director de la oficina de Ankara del centro de estudios German Marshall Fund of the United States.

Pero la represión "inevitablemente ha debilitado la posición internacional de
Turquía, particularmente frente a Europa y a Estados Unidos", agrega.

'Los mártires del 15 de julio'

En la noche del 15 de julio de 2016, una facción del ejército descontenta con la gestión de Erdogan, que lleva más de una década y media en el poder, buscó hacerse con el poder, cerrando los puentes de Estambul, bombardeando el parlamento en Ankara con aviones militares y sacando los tanques a las calles.

Pero el movimiento fracasó y Erdogan retornó en gloria y majestad desde la localidad costera donde se encontraba, en tanto que decenas de miles de personas salieron a las calles a protestar contra la intentona fallida.

Las 249 personas que fallecieron esa noche son considerados como "sehitler" (mártires del islam).

Las autoridades consideran que la derrota de los golpistas es una victoria de la democracia y rebautizaron el Puente del Bósforo en Estambul, donde se registraron combates, como el "Puente de los mártires del 15 de julio".

Las conmemoraciones se extenderán hasta la noche, tras una jornada que está declarada como Día de la Unidad Nacional.

El parlamento celebrará una sesión especial, con un discurso de Erdogan y hay varias manifestaciones previstas en todas las 81 provincias turcas para recordar a las multitudes que salieron a las calles.

La noche más larga dejó una serie de imágenes en la memoria colectiva, desde el rostro compungido de una estrella de la televisión estatal que fue obligada a leer un comunicado de los golpistas al semblante lívido de Erdogan hablando con una periodista por la aplicación FaceTime en la que hizo un llamado a movilizarse.

'Un control absoluto'

Erdogan expuso rápidamente que el golpe de Estado fue planeado por su antiguo aliado y ahora enemigo, el predicador Fethullah Gulen, que durante años fue construyendo redes de influencia en el sistema judicial, la policía y el ejército.

Gulen negó estas acusaciones, desde Pensilvania, donde vive alejado del mundo. Sin embargo, el presidente turco ha prometido arrancar de raíz el "virus" inoculado por Gulen en las instituciones.

Marchas en protesta a Erdogan

Marchas en protesta al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Foto:

Efe

Entonces Turquía se embarcó en la mayor ola represiva que ha sufrido el país en su historia moderna, con 50.000 personas arrestadas y 100.000 despidos. El apoyo de Gulen ayudó en 2002 al partido islamista de Erdogan, Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), a llegar al poder.

Después del golpe fallido, Erdogan pidió perdón a la nación en un emotivo mensaje en el que lamentó cualquier colaboración pasada con el clérigo. Las voces críticas afirman que el estado de emergencia que se impuso el 20 de julio ha servido para perseguir a todos los oponentes de Erdogan, incluyendo a periodistas y a los políticos kurdos que se opusieron al golpe fallido.

Entre los detenidos está el reconocido periodista turco Kadri Gursel, el juez de la ONU Aydin Sefa Akay y el presidente de la organización Amnesty International en el país, Taner Kilic.

Tras aterrizar en Estambul la noche del 15 de julio, en uno de los eventos que marcó el desarrollo de los acontecimientos, Erdogan calificó la intentona como una "bendición de Dios" y sus críticos han señalado un oportunismo de su parte a la hora de aprovechar políticamente el tema.

El 16 de abril, Erdogan ganó un referéndum que le otorgará nuevos poderes a partir de 2019 y que eliminará el puesto de primer ministro.

En campaña acusó a sus oponentes de trabajar para Gulen. Según el referéndum, Erdogan puedo retomar el liderazgo de su partido y podría permanecer en el poder hasta 2029. "Su control sobre el AKP es absoluto y es el resultado de la atmósfera de miedo creada por las purgas posteriores al golpe de Estado, el control que tiene sobre la burocracia, el sector privado y los medios es mayor que nunca", explicó Ünlühisarcikli.

Interrogantes pendientes

La historia moderna de Turquía ha estado marcada por varias intervenciones del ejército, una institución que alcanzó gran influencia.

Uno de ellos fue el golpe de 1960 que implicó la ejecución en 1961 del primer ministro Adnan Menderes, un líder populista que se convirtió en el referente político de Erdogan.

Pero el 15 de julio fue la primera vez en la historia de Turquía que un golpe fue frenado y Ergogan tomó medidas rápidamente para poder colocar a los militares bajo un control más directo del ejecutivo.

El fallido golpe inspiró incluso un cántico que suena en los altavoces durante las manifestaciones a favor de Erdogan: "En la noche del 15 de julio, el clima era caliente, un intento de traición que quemó los corazones".

Todavía quedan interrogantes sobre lo ocurrido, con testimonios ante una comisión parlamentaria que señalan que el ejército habría recibido informaciones sobre un posible levantamiento en la tarde del 15 de julio.

Pero Erdogan, que estaba de vacaciones en la estación de Marmaris, se enteró tarde, tanto que según sus propias declaraciones, estaba a 15 minutos de su propia muerte. "Aunque ya ha pasado un año desde el golpe, no parece fácil cerrar la discusión sobre los temas de inteligencia", escribió Sedat Ergin, un columnista del diario Hurriyet.

¿Aislamiento diplomático?

Turquía miembro de la Otán y eterna candidata a integrar la UE se quejó de la falta de solidaridad tanto de Estados Unidos como de los europeos, especialmente molesta por el hecho de que Bruselas pareció prestar más atención a la represión posterior al golpe fallido que al intento de derrocar un gobierno elegido democráticamente.

La negativa de Estados Unidos de extraditar a Gulen también generó tensiones con Ankara y la retórica de la administración de Donald Trump rompió con cualquier esperanza de una mejoría de las relaciones.

El presidente ruso Vladimir Putin apoyó con celeridad a Erdogan, en un gesto que ayudó a sanar las heridas tras la crisis diplomática entre ambos países en 2015 después del derribo de un avión ruso.

En este contexto, Turquía tuvo que enfrentar el mes pasado la imprevista crisis en el Golfo, en la Catar que es su principal aliado ha sido acusado de apoyar a grupos "terroristas", lo que expone a Ankara a un deterioro de los difíciles vínculos con Arabia Saudita.

Estambul (AFP)

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