Latinoamérica

Alegando injerencia, Maduro celebra inicio de salida de la OEA

Para algunos analistas, el retiro del órgano alerta sobre situación de aislamiento.

Protestas en Venezuela

La muerte del joven Juan Pablo Pernalete, por el disparo de una bomba lacrimógena en el pecho, tiñó este jueves de luto protestas opositoras.

Foto:

Ronaldo Schemidt / AFP

27 de abril 2017 , 08:33 p.m.

Con el inicio este viernes del proceso oficial de retiro de la Organización de Estados Americanos (OEA), enfrentando una creciente presión internacional y una ola de protestas, Venezuela comienza una fase de atrincheramiento en un caso histórico dentro del ente internacional, pues es el primer país en retirarse de manera voluntaria. 

Aunque el proceso de retiro dura 24 meses y necesita la aprobación de la propia Asamblea Nacional venezolana (de mayoría opositora), la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este jueves que a partir de este viernes su país “no acudirá más” a la instancia hemisférica, a la que acusó de tener más de un año promoviendo el “injerencismo”.

Este viernes, el presidente Nicolás Maduro dijo que Venezuela es “libre” de la OEA y que “más nunca” volverá, y señaló que aunque es en 24 meses que se cumpliría el retiro formal, ya su país no reconoce “ninguna decisión” que provenga de allí. “Tengo el orgullo de decir que como presidente de la república (...) tomé la decisión de retirar nuestra patria de la OEA, de liberarla del intervencionismo, de liberar nuestra patria de tanta ilegalidad, de tanto abuso, somos libres de la OEA y más nunca volveremos”, afirmó.

La abrupta decisión de Caracas pone al país en una delicada situación de aislamiento, pues la pretensión de cortar ipso facto sus relaciones con dicha organización hace aún más frágil su comunicación con los 19 países que expresaron su preocupación sobre el estado de la democracia. Rodríguez había advertido que se retirarían del organismo si se aprobaba una reunión ministerial para evaluar la grave crisis en el país. Y el miércoles pasado, poco después de que la OEA convocara a esta reunión, Venezuela anunció su retiro.

Venezuela se va a convertir en una especie de Corea del Norte de América Latina

En lo político, al tomar esta decisión, el gobierno de Venezuela se rehúsa a dar explicaciones sobre su crisis, pero también corta la posibilidad de articular alianzas como ocurrió en el 2002 cuando la OEA llamó a restablecer el orden constitucional tras el golpe de Estado al presidente Hugo Chávez. Incluso, la posibilidad real de articular un diálogo con el apoyo de algún país latinoamericano queda en entredicho ante esta jugada que demuestra intransigencia.

La decisión puede, en el corto plazo, servir al Gobierno venezolano en el propósito político de generar un conflicto con un actor extranjero para aglutinar simpatías internas y distraer la atención. Pero, en ese mismo plazo, también le dificulta la posibilidad de conseguir préstamos y créditos ante organizaciones que exigen garantías democráticas a sus acreedores, como el Banco Interamericano de Desarrollo, adscrito a la OEA. Sobre ese escenario, vale añadir que también en el Mercosur se cuestiona la calidad democrática de Venezuela, un debate activo que podría terminar con el fin de su membresía y cerrar aún más el abanico de cooperación económica.

En Venezuela, la decisión ha sido criticada por analistas quienes advierten sobre la pésima señal que transmite Nicolás Maduro al ser el primer país en querer retirarse de un organismo destinado a velar por la democracia en el hemisferio.

Sin embargo, al hacerse efectiva en dos años, la oposición quiere transmitir una señal de confianza asegurando que el retiro de Venezuela quedaría sin efecto en el 2018, con las elecciones presidenciales. “Primero se va Maduro de Miraflores que Venezuela de la OEA”, afirmó el opositor, Henrique Capriles.

“El Gobierno venezolano levanta un nuevo escudo para, en nombre del principio de no intervención, evitar el escrutinio internacional, incluso, en materias supranacionales como los derechos humanos”, dijo la internacionalista Elsa Cardozo.

Por su parte, el boliviano Jaime Aparicio, expresidente del Comité Jurídico Interamericano de la OEA, explicó que Venezuela “se va a convertir en una especie de Corea del Norte de América Latina porque están cortando toda relación con el sistema interamericano”.

Este jueves, la canciller Rodríguez pidió a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) convocar a una reunión extraordinaria, que se fijó para el 2 de mayo en San Salvador. Pero esta jugada para buscar nuevos aliados tampoco le será muy útil, pues en la Celac están los mismos 19 países que votaron sí a la reunión salvo EE. UU. y Canadá.

Según el analista Carlos Romero, Maduro apunta a “inventarse un grupo de países amigos”. De los 33 integrantes de la Celac, 17 respaldaron la resolución de la OEA. Y a nivel mundial, “tal vez espera apoyo de Rusia o China, denunciando maniobras de EE. UU., pero no va a haber muchos países dispuestos a cobijar a Venezuela”.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
*Con información de AFP

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