Latinoamérica

Masaya, ciudad sitiada que se resiste a los ‘paras’ de Ortega

Más de 3.000 hombres de las fuerzas combinadas del gobierno entraron y dispararon contra la gente.

Protestas en Nicaragua

Un manifestante arroja un artilugio durante el servicio fúnebre de José Esteban Sevilla Medina, quien murió durante los enfrentamientos con simpatizantes progubernamentales en Nicaragua.

Foto:

Reuters / Oswaldo Rivas

17 de julio 2018 , 09:01 p.m.

Poco queda de la tranquilidad y la calma que caracterizaban a las calles de Masaya, conocida como la Ciudad de las Flores en Nicaragua.

La aguerrida población despertó ayer a combatir un feroz ataque de las fuerzas combinadas del gobierno del presidente Daniel Ortega –que dejó tres civiles y un policía muertos– en un nuevo intento por desarticular la resistencia en el barrio de Monimbó, símbolo de las protestas que dejan más de 300 muertos en tres meses.

El afán del gobierno, según se especula, corresponde a una estrategia para eliminar cualquier atisbo de resistencia antes de este jueves 19 de julio, día en que se cumplen 39 años del triunfo de la revolución sandinista. Por ello, más de 1.000 hombres fuertemente armados con ametralladoras entraron disparando a mansalva a esta ciudad de 100.000 habitantes ubicada 30 km al sur de la capital, según indicaron los mismo pobladores.

Además, las vías fueron bloqueadas por antimotines y parapolicías que ingresaron a bordo de 37 camionetas y rodearon la ciudad. Las campanas de las iglesias sonaban al tiempo que ráfagas de armas de todo calibre se escuchaban por todos lados de Masaya, dijeron testigos.

“Las balas están llegando hasta la parroquia María Magdalena, donde está refugiado el sacerdote” de ese templo, denunció en Twitter el arzobispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, mientras la comunidad internacional ha intensificado sus llamados a Ortega a cesar la violencia.

“Están ametrallando las casas de manera irresponsable; el mensaje es que al que saque la cabeza lo matan, es un menaje de terror”, dijo el secretario de la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH), Álvaro Leiva.

Desde Estados Unidos, el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, pidió “enérgicamente” al presidente Ortega “no atacar Masaya”. “La continua violencia y derramamiento de sangre promovidos por el gobierno deben cesar inmediatamente. El mundo está observando”, escribió Palmieri en su cuenta de Twitter.

Es uno de los ataques más fuertes que han lanzado a Masaya; se oyen detonaciones y disparos de ametralladoras

La acción de las fuerzas gubernamentales forma parte de la llamada ‘operación limpieza’ que policías y paramilitares iniciaron semanas atrás para desalojar de las calles a los manifestantes que exigen la salida del poder de Ortega, quien gobierna el país desde 2007.

La operación de ayer, en la que se observaron francotiradores, se concentró en el barrio indígena de Monimbó, donde la población ha levantado barricadas de adoquines de hasta dos metros. “Es uno de los ataques más fuertes que han lanzado a Masaya; se oyen detonaciones y disparos de ametralladoras”, relató Cristian Fajardo, dirigente del movimiento estudiantil 19 de Abril. Los muchachos resisten “con morteros y piedras”, agregó.

‘¡Aquí vamos a morir!’

Jóvenes monimboseños con el rostro cubierto con camisetas se protegían de los disparos detrás de las trincheras, desde donde dijeron estar dispuestos a morir por una “Nicaragua libre”. “Aquí no vamos a dejar que entren; si tenemos que morir por nuestra patria, vamos a morir”, expresaron en un video grabado en medio del ataque.

“Es un exterminio, una masacre, un genocidio lo que se pretende cometer contra Masaya. Ortega está librando una guerra criminal contra su pueblo”, condenó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.

Por su parte, el secretario de la presidencia nicaragüense, Paul Oquist, aseguró ayer que “el intento de llevar a cabo un golpe de Estado en Nicaragua ya está acabado” y abogó por terminar de resolver la crisis mediante la reanudación del diálogo. “El golpismo ha fracasado”, dijo Oquist en una entrevista.

nicaraguita

Familiares dieron ayer el último adiós a Gerald Vásquez, uno de los dos estudiantes que murieron cuando un grupo de paramilitares asaltó la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

Foto:

Rodrigo Sura/EFE

Mientras, la vicepresidenta Rosario Murillo celebró el avance en la “liberación” de las ciudades de las barricadas levantadas por los manifestantes, a los que descalificó como una “minoría llena de odio”.

La alta representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, pidió también ayer al gobierno de Managua poner “fin inmediato de la violencia, la represión y las detenciones arbitrarias, y que se respeten las libertades fundamentales”. Instó además a “que los grupos armados irregulares se desmantelen”.

AFP

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