Latinoamérica

¿A qué se debe el mal momento de Peña Nieto?

El presidente mexicano enfrenta escándalos de corrupción, inconformismo y rebrote de la violencia.

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Enrique Peña Nieto es cuestionado por el rebrote de la violencia, la inseguridad, la corrupción.

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Alejandro Ernesto / EFE

20 de agosto 2016 , 10:13 p.m.

Tras cuatro de sus seis años de mandato, la gestión del presidente mexicano Enrique Peña Nieto está muy cuestionada por el rebrote de la violencia, la inseguridad, la corrupción que toca incluso a la familia presidencial, la falta de resultados de varias reformas estructurales y los mediocres resultados de la 2.ª economía latinoamericana.

Los cuestionamientos han sido señalados por analistas dentro y fuera de México y en varias encuestas que muestran los niveles de desaprobación más altos de un mandatario en 21 años. Y lo peor es que el Gobierno se enfrenta a varios factores que al menos en el corto plazo no parecen tener solución, pues el Pacto por México, un acuerdo entre todos los partidos políticos y diferentes sectores de la sociedad, constituido a comienzos de su mandato en el 2012 para sacar adelante reformas e impulsar al país, hoy es apenas un recuerdo.

El recrudecimiento de la violencia de los carteles del narcotráfico es hoy el principal problema que afronta la sociedad mexicana, casi a la par con la corrupción, que tiene capítulos en todas las esferas de la administración pública y en la que también se ha visto involucrada la primera dama, la exactriz Angélica Rivera, casi desde el inicio de la gestión de Peña Nieto.

La revelación de que adquirió una casa denominada la ‘Casa Blanca’ –avaluada en siete millones de dólares a nombre de la primera dama y en cuya compra al parecer hubo un conflicto de interés, pues fue construida por el Grupo Higa, una de las empresas que ganó la licitación del tren México-Querétaro– y que había ejecutado obras en el estado de México mientras Peña Nieto fungía de gobernador fue el primer escándalo. (Ver: México, Peña Nieto y la política del espectáculo)

Viajes en el avión presidencial de maquilladores del mundo del espectáculo que acompañan giras al exterior o las costosas vacaciones por Europa de los seis hijos de la pareja presidencial (tres de cada uno en relaciones previas) han alimentado los comentarios.

Sin embargo, la reciente investigación del diario británico ‘The Guardian’ según la cual Rivera utiliza en Miami un apartamento de lujo de propiedad de un grupo empresarial que tiene contratos con el Gobierno que dirige su esposo ha desatado la ira de muchos mexicanos, quienes han denunciado esta situación, además de anunciar una posible investigación judicial.

Estos ejemplos de posibles casos de corrupción que tocan la familia presidencial se repiten a nivel federal en varias entidades, al igual que en gobernaciones y alcaldías, incluso hasta en las Fuerzas Armadas y la Policía.

Narcotráfico no cede

El país, agobiado desde hace varias décadas por el fenómeno del narcotráfico, ha visto cómo la lucha contra los carteles se ha hecho más difícil, no obstante los triunfos importantes exhibidos por el Gobierno, como la captura de Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo, y otros capos, así como por otras figuras de la delincuencia dadas de baja.

De todas maneras, la lucha contra el narcotráfico no ha sido del todo efectiva, pues en los carteles ahora hay más jefes, con más funciones y sin una figura que aglutine todo el poder, ya que así se puede manejar un bajo perfil y evitar la acción de las autoridades.

En diálogo con EL TIEMPO, Marco Cancino, director de Inteligencia Pública, un centro de pensamiento mexicano, considera que “la seguridad no se acaba de resolver, pues no ha cambiado la estrategia con relación al gobierno anterior de Felipe Calderón, y urbes como Ciudad Juárez, Tampico y Lázaro Cárdenas siguen padeciendo altos índices de violencia”.

Una prueba de que la violencia del narcotráfico en ese país sigue latente fue el reciente secuestro de seis comensales en un restaurante de Puerto Vallarta –famoso destino de cruceros en el Pacífico mexicano–, de quienes se comprobó que uno de ellos era Jesús Alfredo Guzmán, hijo del ‘Chapo’. Ese capítulo pone de presente que las vendettas entre la delincuencia organizada están lejos de terminar pronto y lo que se ve es que se acentuarán.

Para Yadira Gálvez, profesora de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), el recrudecimiento de la violencia ahora también tiene rostro en “extorsiones, secuestros y daño a personas, además de un problema muy serio en la capacitación dentro de la policía”, aparte de que hay serios “cuestionamientos de diferentes ONG al papel que cumplen los militares con presencia permanente en la calle”, le dijo la académica a este diario.

Reformas poco efectivas

Otro frente en el que el gobierno de Peña Nieto no ha logrado capitalizar apoyo popular y, en cambio, mantiene fuertes enfrentamientos es con el gremio de profesores y trabajadores del Estado, pues aunque logró sacar adelante reformas estructurales en materia energética, laboral, penal y educativa, en este último tema hay oposición del magisterio, el cual se ha lanzado a las calles en varias regiones para protestar, pues considera que vulnera sus derechos laborales, aunque el Gobierno asegura que la reforma es necesaria para acabar con privilegios y que todos los maestros pasen por evaluaciones con el fin de elevar la calidad del rezagado sistema público educativo. En este campo, las protestas han tenido tinte violento, e incluso se han presentado muertes por los choques con las autoridades.

Para la profesora Gálvez, es necesario que el Gobierno le apueste a un fortalecimiento institucional que atienda estos retos. Por eso “debe replantear la estrategia para hacerles frente a la ingobernabilidad y los problemas de seguridad, además negociar para conjurar las protestas de los maestros”, conceptuó.

Economía, mal menor

Aunque la economía mexicana se ha visto afectada por bajos precios de productos como el petróleo, ha tenido un crecimiento, si se quiere moderado, y las proyecciones rondan en torno al 2,5 por ciento del PIB en el mediano plazo. Según Marco Cancino: “Los mexicanos hemos tenido que sacrificarnos con más impuestos y aumentos de la gasolina para que el Gobierno mejore las finanzas, pero no se ve una reducción del gasto público que haga más afectiva la gestión”, y en cambio hay una percepción de que la economía no va por buen camino.

HOLMAN RODRÍGUEZ M.
Redacción Internacional
En Twitter @holmanrodriguez

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