Latinoamérica

Por 8 votos, Kuczynski salva presidencia y promete nueva era en Perú

La oposición no consiguió los 87 sufragios necesarios para declarar la vacancia.

Pedro Pablo Kuczynski

Pedro Pablo Kuczynski

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REUTERS

22 de diciembre 2017 , 12:55 a.m.

El presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, logró conservar en la noche del jueves su puesto al frente del legislativo del país luego de que el Congreso en votación rechazó el pedido de destitución presentado por la oposición por una supuesta “permanente incapacidad moral” por sus vínculos con la empresa brasileña Odebrecht.

Tras una sesión de más de 13 horas, el pedido de vacancia solo obtuvo 79 votos a favor, 19 en contra y 21 abstenciones. La ley indica que se necesitaban al menos 87 votos de los 130 legisladores.

“No ha sido aprobado el pedido de vacancia por causal de incapacidad moral permanente”, dijo el presidente del Congreso, Luis Galarreta, quien de haber prosperado la moción pudo haber ostentado el cargo de presidente interino, ya que se daba como un hecho que si caía Kuczynski sus dos vicepresidentes renunciarían, por lo que la presidencia quedaría en manos del presidente fujimorista del congreso.

“Peruanos. Mañana empieza un nuevo capítulo en nuestra historia: reconciliación y reconstrucción de nuestro país. Una sola fuerza, un solo Perú”, trinó al filo de la medianoche Kuczynski.

Según comentaristas en el congreso peruano, una de las claves del resultado pasó por el hecho de que diez de los 71 legisladores fujimoristas del partido Fuerza Popular, que es mayoría en el legislativo, se abstuvieron.

De hecho, Kenji Fujimori, hijo del expresidente Alberto Fujimori, y hermano de la líder del partido, Keiko, había sostenido a lo largo del día serios roces con algunos de los compañeros de su bancada por liderar la rebelión que no quería que prosperara el pedido de vacancia contra el mandatario.

Otra de las claves fue el retiro de los congresistas del bloque de izquierda Nuevo Perú, antes de que se llevara a cabo la votación, bajo el lema “ni golpismo ni lobbismo”.

La extenuante jornada se inició con la comparecencia de Kuczynski. “El daño no me lo harán a mí, se lo harán al Perú”, dijo el mandatario de centroderecha al cerrar su defensa ante el plenario del Congreso, luego de la exposición de su abogado, Alberto Borea.

“Está en sus manos salvar la democracia o hundirla mucho tiempo”, afirmó Kuczynski. “Soy un hombre honesto, jamás he recibido un soborno, una coima o una prebenda. Ni mi empresa ni yo hemos contratado con el Estado peruano. Jamás incurrí en conflicto de intereses”, agregó el mandatario.

El jefe de Estado también pidió disculpas porque, según dijo, debió “ser el primero en advertir las dificultades para sanar las heridas, tras la contienda democrática” de 2016, en las que venció por estrecho margen a la actual líder opositora Keiko Fujimori.

Kuczynski, de 79 años, y su abogado se retiraron del Congreso después de presentar sus descargos durante dos horas y veinte minutos, y se inició el debate de los legisladores, en el que el izquierdista Wilbert Rozas afirmó que ni el presidente ni su abogado aclararon “nada”.

“El Parlamento tiene la voluntad de tomar decisiones que pueden ser reprochables, pero será valiente”, dijo por su lado Mauricio Mulder, del APRA (socialdemócrata), mientras el fujimorista Miguel Torres pidió de manera explícita la destitución de Kuczynski.

Dominado por la oposición fujimorista, el Congreso abrió un proceso de “vacancia” presidencial por “permanente incapacidad moral”, días después de que Odebrecht reveló que pagó casi cinco millones de dólares por asesorías a empresas ligadas a Kuczynski, mientras él era ministro de Economía.

Kuczynski reiteró que es propietario de Westfield Capital, dedicada a asesorías financieras desde 1992, y que cuando fue ministro del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) esa compañía era gestionada por su exsocio Gerardo Sepúlveda. Remarcó que “la norma prohíbe que (un funcionario público) gestione intereses propios o de terceros, pero los dividendos que un empresario recibe por parte de una empresa, son por la propiedad de la misma, no por su gestión”.

El rechazo al pedido de destitución del gobernante cerró una intensa semana de crisis política en Perú, que comenzó el jueves pasado cuando Odebrecht remitió un documento sobre las consultorías que hizo la empresa de Kuczynski.

El partido fujimorista, Fuerza Popular, ha mantenido contra las cuerdas a Kuczynski desde que comenzó su mandato. Pero el fantasma de Odebrecht también persigue a Keiko, hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori y quien es investigada por supuestos pagos recibidos de la empresa.

Odebrecht admitió haber pagado 29 millones de dólares en sobornos en Perú entre 2004 y 2015, periodo que abarcó los gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016).

Con esta decisión, se conjura de momento la crisis política, pero las investigaciones de la Fiscalía continúan.

AFP y EFE

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