Latinoamérica

Desobediencia civil, la táctica para frenar Constituyente venezolana

La oposición llamó formalmente a sus simpatizantes a ejercer artículos 333 y 350 de la Constitución.

El primer vicepresidente del parlamento, Freddy Guevara

El primer vicepresidente del parlamento, Freddy Guevara, hizo clara la postura de la oposición de desconocer la constituyente.

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Cristian Hernández

21 de junio 2017 , 08:32 p.m.

Después de 81 días de protesta que han dejado 74 muertos, al menos 15.000 heridos y más de 3.000 detenidos, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamó formalmente a sus simpatizantes a ejercer los artículos 333 y 350 de la Constitución venezolana, apartados que permiten a los ciudadanos “desconocer el régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

Palabras menos, llamó a lo que en Venezuela se entiende como “desobediencia civil”.
¿Pero, en qué consiste? ¿Cómo se desconoce a la autoridad establecida? La Constitución no aclara las formas de ejercicio de la desobediencia, por lo que la MUD ha planteado un esquema con un primer objetivo claro: tratar de frenar la elección de los miembros de la constituyente propuesta por el régimen de Nicolás Maduro, anunciada para el próximo 30 de julio.

De inmediato, lo que estamos promoviendo es desconocer por completo la convocatoria a la constituyente”, afirmó este miércoles el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara.

Hacemos el llamado a la desobediencia no como un acto de subversión sino de resistencia

“Si ordenan a Plan República (operativo militar de resguardo de los colegios que fungen como centros de votación y material electoral) instalar centros electorales para la constituyente, los colegios deben decir que no (…) No vamos a permitir que centros electorales sean usados como instrumentos para violar la Constitución”, agregó.

Al respecto, las principales universidades del país se han negado a entregar al Consejo Nacional Electoral los datos sobre los estudiantes para la votación “sectorial” de la constituyente y la misma Universidad Central de Venezuela ha dicho que no fabricará la tinta indeleble que se utiliza en las votaciones.

Este tipo de acciones son evaluadas como parte de la desobediencia civil, pero no las únicas ni las más contundentes.

La dirigencia opositora, al anunciar su intención de escalar la protesta con la activación del artículo 350, dice abrir la puerta a otras formas de lucha pacífica.
“Esto no es un llamado a la guerra civil (…) hacemos el llamado a la desobediencia no como un acto de subversión sino de resistencia, de protesta frente a un gobierno que ha cerrado todas las vías constitucionales”, dijo el diputado Henry Ramos Allup en entrevista a la cadena Unión Radio.

Entre las tácticas se perfilan el llamado a una gran huelga o paro nacional, bautizado por la MUD “protesta pacífica permanente” y que, según Guevara, se convocará antes de la mencionada fecha de la elección de los constituyentes.

La posibilidad de un paro, en las delicadas condiciones socioeconómicas de Venezuela, es la opción más polémica sobre la mesa, pues los venezolanos todavía recuerdan los sacrificios hechos en el paro de 2002-2003 y que resultaron inútiles para forzar un cambio político.

El gobernador del estado de Miranda y líder opositor, Henrique Capriles, sugirió en su programa Pregunta Capriles, transmitido a través de Periscope, otra forma de rebelarse contra el régimen si los ciudadanos se niegan a pagar los impuestos. “Si la gente lo hace ¿acaso van a poner presos a 30 millones de venezolanos?”, afirmó.

La idea, de concretarse, podría significar un durísimo golpe al Tesoro venezolano, pues, solo el año pasado, el 73 por ciento del presupuesto nacional fue cubierto por el pago de impuestos, y para este año el Gobierno anticipó que estos pagos deben cubrir hasta el 83 por ciento.

Pero, antes de llegar a anuncios como este, la MUD llamó a sus militantes a crear “comités en defensa de la democracia” y “asambleas permanentes”, en los cuales la propia colectividad discuta formas de rebelarse contra decisiones y acciones de gobierno.

Al mismo tiempo espera mantener una agenda de protestas en la calle con marchas que, este mismo jueves, esperan llegar hasta las sedes regionales y la sede nacional de la Fiscalía General de Venezuela, en apoyo a la directora Luisa Ortega Díaz, la nueva archienemiga del chavismo en el poder.

La última esperanza de la oposición con estas acciones es presionar por unas elecciones generales que deriven en un cambio de gobierno.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO

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