Latinoamérica

En México, nadie responde por el desangre de sus periodistas

Impunidad, narcotráfico y falta de unión entre medios hacen que el panorama de la prensa sea gris.

Periodistas

Protesta en Xalapa (Veracruz) por el incremento de muertes de periodistas. Pusieron imágenes de sus rostros en bloques de hielo.

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EFE

15 de mayo 2017 , 03:21 p.m.

Eran las 7 de la mañana del 23 de abril. La reconocida periodista mexicana de Chihuahua Miroslava Breach, de 54 años, apuraba desde su camioneta Duster roja a su hijo para que saliera de la casa y no llegara tarde al colegio. En segundos, un sicario se acercó al vehículo y desde varios ángulos le propinó ocho impactos de bala.

De inmediato, la principal línea de indagación de las autoridades fue su propio trabajo. Breach adelantaba gruesas investigaciones sobre el actuar de grupos narcotraficantes en su estado y la estrecha relación de estos con funcionarios del Gobierno. Lo mismo que escandalosos casos de desviación de fondos públicos. La especialidad de la reportera: asuntos políticos y judiciales.

Pero el caso de Breach es tan solo uno de los cinco que se han registrado en México en el 2017. Casi todos vinculados a represalias de narcos o bandas criminales que atienden solicitudes de políticos que buscan la censura. Se dice que casi todos, pues el elevado nivel de impunidad en México (que se acerca al 98 por ciento, según la organización independiente con sede en México Artículo 19) permite que se desconozcan los motivos y se capturen a los responsables.

“De 798 investigaciones que las autoridades abrieron desde el 2010 hasta agosto del 2016, hay un total de dos sentencias condenatorias. Es claro que las investigaciones no tienen consecuencias en el castigo a los culpables y deja un mensaje claro al perpetrador: puede seguir haciéndolo y no hay ningún tipo de castigo. De igual modo preocupa que, en la mayoría de las documentaciones que hicimos en el 2016, el 53 por ciento de las agresiones fueron cometidas por los propios funcionarios”, aseguró, en diálogo con EL TIEMPO, Diego Martínez, miembro del Programa de Protección y defensa de Artículo 19.

Y es que cinco periodistas asesinados parecen un número pequeño, pero no si se compara con los 11 que ocurrieron en el 2016 y los más de 120 muertos desde el año 2000. A eso se suma una serie innumerable de amenazas, hostigamientos por redes sociales y ataques a instalaciones de medios, entre otros.

Políticos y funcionarios

“Lo que estimamos y más nos preocupa es que los ataques no vienen, en su mayoría, de miembros del crimen organizado, sino de instrucciones otorgadas por políticos o funcionarios que tienen línea directa con las bandas, y les piden atentar contra periodistas.

Nosotros pensamos que en el caso de Miroslava se juntó el poder político con el poder del narcotráfico y deciden imponer la más brutal de las censuras como es el asesinato a un periodista”, explicó para este medio Roberto Rock, director de La Silla Rota, de México, y presidente del Comité de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Fuera de los alarmantes índices de impunidad, que claramente alimentan este tipo de criminalidad, los analistas consultados concuerdan en que a pesar de las múltiples declaraciones “hipócritas” del presidente de México, Enrique Peña Nieto, que asegura trabajar para frenar este tipo de delitos, el Gobierno no está preparado ni cuenta con la infraestructura ni los recursos necesarios para permitir que la prensa pueda ejercer con total libertad y sin miedos su actividad.

“El Gobierno creó un mecanismo que fue desarrollado a las carreras a finales del Gobierno anterior (Felipe Calderón 2006-2012), que buscaba la protección a periodistas. Una fiel réplica de mecanismos que existen en Colombia para defender a varias comunidades y a periodistas.

El gobierno de Peña Nieto también creó una Fiscalía especial para investigar los delitos contra la libertad de expresión, pero ambas instancias han resultado ineficaces. Muchos de los periodistas asesinados habían presentado denuncias por amenazas y varios de ellos contaban con un esquema de seguridad ofrecido por el Gobierno.

Aún así, perdieron la vida. El presupuesto para estos organismos fue suspendido y se espera su cierre definitivo para mediados de este año. Estamos en el peor de los mundos posibles”, afirmó Rock.

Pero Peña Nieto se defiende. “La libertad de expresión es un pilar fundamental de la democracia mexicana, por lo que el Gobierno reitera su compromiso de garantizar su pleno ejercicio”, dijo el presidente al recibir a una delegación del Comité para la Protección a Periodistas (CPJ).

Este encuentro se logró un día después de que el mismo comité reveló el informe ‘Sin excusa: México debe quebrar el ciclo de impunidad en asesinatos a periodistas’. En el documento, el organismo advirtió que las agresiones a los comunicadores buscan evitar que la verdad salga a la luz.

Al respecto, Carlos Lauría, coordinador sénior del programa de las Américas del CPJ y uno de los autores del texto, alertó que “los ataques a los representantes de los medios de comunicación representan un problema para el avance de la democracia”.

“En los últimos años he visto cómo se deterioran las condiciones de los periodistas que laboran en medio de la violencia endémica que afecta a México, obligando a muchos de ellos a exiliarse”, afirmó Lauría al advertir que “la impunidad es el común denominador en el 86 por ciento de los casos de periodistas asesinados”.

Otro aspecto para resaltar es la falta de unión de los medios ante los crímenes cometidos. “Ese es uno de los problemas que vemos. La prensa en México está muy dividida, segmentada, está pasando por un mal momento. No hay apoyo del propio gremio ni hay apoyo de la sociedad. No hemos encontrado una forma de tratar de unirlo”, aseguró Martínez.

“En parte se debe porque hay varios medios que dependen de la publicidad que les paga el Gobierno para mantenerse a flote, entonces tienden a reproducir solo las versiones oficiales y a darlas como válidas. Ahí es donde varios medios se quedan en esta forma de hacer periodismo, validando únicamente investigaciones muy superficiales y llega la división”, agrega.

Ante estos escenarios, Rock no es para nada optimista, pues advierte: “Seguiremos teniendo casos de violencia contra periodistas, pues viene un cambio de Gobierno e históricamente esa transición está acompañada por un repunte de la violencia que en los últimos 10 años no se ha podido controlar. A México le queda un periodo importante de mucho sufrimiento”, finaliza Rock.

“El panorama es bastante malo, ojalá estemos equivocados, pero de forma lamentable tenemos que decir que no se ve un buen futuro”, señaló Martínez.

Andrés Ruiz
Redacción internacional
​En Twitter: @Ruizandre

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