Latinoamérica

Editorial: Maduro, más aislado

Las cosas no salieron como esperaba. El gobierno totalitario de Maduro se queda sin apoyos.

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla en el último día de la XVII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del Movimiento de países No Alineados (MNOAL)

Foto:

EFE

20 de septiembre 2016 , 10:29 a.m.

Como para dar la impresión de que su gobierno no está aislado y mostrarle a su sufrido pueblo que aún tiene capacidad de convocatoria diplomática, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, proclamó como un éxito la realización, en isla Margarita, de la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, en la que recibió de Irán la presidencia pro tempore del organismo, creado en épocas de Guerra Fría para agrupar a las naciones que querían deslindarse de los grandes polos de poder de entonces –Estados Unidos y la Unión Soviética–, pero que con la caída del Muro y la disolución de la URSS perdió peso y razón de ser.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba: apenas asistieron siete mandatarios de los 120 que integran el organismo, y la cita tuvo que ser blindada por 14.000 efectivos para evitar protestas por la falta de alimentos y medicinas y la inflación sin techo. Sin embargo, la gente se las ingenió e hizo sonar desde sus casas las cacerolas, luego del reciente incidente en el que un aturdido Maduro enfrentó en el sector isleño de Villa Rosa una dura protesta cara a cara. No bastó con que el fin de semana hubieran enviado alimentos a la isla ni con que hubieran maquillado las calles. Tampoco, con que no hubiera habido racionamientos de agua y energía y las filas desaparecieran como por arte de magia. “Que haya cumbre todos los días”, pidieron los margariteños.

Pero la realidad es que el gobierno totalitario de Maduro se queda sin apoyos. Prueba de eso es el reciente episodio en el que los miembros del Mercosur le negaron la presidencia de turno y lo conminaron a cumplir con los compromisos de adhesión, entre ellos el respeto de los derechos humanos, so pena de dejar a Caracas por fuera este primero de diciembre.

También es evidente el hecho de que en la OEA, otrora lugar donde la voz del difunto Chávez tronaba por la bonanza petrolera con la que seducía votos, ha perdido influencia, y que en la región solo le queda el soporte de algunos seguidores del socialismo del siglo XXI, cada vez más en caída. Y para completar, se añade el descrédito por entorpecer el referendo revocatorio con la inoperancia cómplice del Consejo Nacional Electoral. Ni afuera ni adentro le rinde a Maduro.

editorial@eltiempo.com

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