Latinoamérica

'Los maestros pueden promover la paz o avivar el conflicto'

El director de la Cátedra Unesco de Paz en Irlanda del Norte visita Colombia.

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20 de septiembre 2016 , 10:58 p.m.

 Hace seis años, junto con cuatro nobeles de paz, dos expresidentes, ocho académicos, directores de fundaciones y otras personalidades reconocidas en el mundo por su labor en procesos de paz y resolución de conflictos, Alan Smith firmó una carta en la que todos elogiaban el compromiso público del grupo terrorista vasco ETA con los “medios políticos y democráticos”, que los llevaba a dejar la violencia.

‘La declaración de Bruselas’, como la llamaron los medios de comunicación, pidió al Gobierno español continuar con los diálogos para “resolver las diferencias y alcanzar una paz duradera”, y a la comunidad internacional, hacer una supervisión del cese del fuego. Smith conoce de cerca este proceso y los desarrollados en Uganda, Zimbabue, Bosnia y, por su puesto, su país, Irlanda del Norte, donde hubo un enfrentamiento político-religioso por casi cuatro décadas.

“Cada país tiene sus propios desafíos particulares y no existe una fórmula simple, así que deseo aprender mucho sobre el acuerdo de paz y cómo la educación puede contribuir a los planes de construcción de paz en Colombia”, dice este experto en educación y posconflicto, asunto en el que ha estado desde hace 30 años.

Smith es el director de la Cátedra de Unesco en Pluralismo, Derechos Humanos y Democracia, que se dicta en la Escuela de Educación de la Universidad de Ulster, en Irlanda del Norte. Su trabajo incluye investigación en educación y conflicto, derechos humanos y jóvenes y el desarrollo de la educación social, cívica y política.

Realizó una investigación sobre los valores en la educación de los maestros, financiada por el Consejo del Reino Unido para la Investigación Social y Económica, y otra apoyada por la Unión Europea sobre el legado del conflicto en Bosnia y en Irlanda del Norte. Trabajó en Zimbabue, Nigeria, Indonesia y China en temas de conflicto, educación y desarrollo, con organizaciones como GTZ, International Alert, Save the Children, Unesco, Unicef y el Banco Mundial, y ha sido asesor de Unesco para el informe sobre Educación para Todos en el tema de educación y conflicto.

Smith estará en Colombia para compartir con los empresarios más importantes del país sus conocimientos y experiencias, durante la XIV Asamblea Anual de la Fundación Empresarios por la Educación –ExE– (ver recuadro) que tiene como eje central ‘Los retos de la educación para la Colombia de hoy’.

El encuentro se realizará hoy en la Universidad Católica. En el aeropuerto, cuando se preparaba para venir a Colombia, Smith respondió unas preguntas para EL TIEMPO.

Con su experiencia en diversos procesos de paz, ¿qué elementos cree que deben ser tenidos en cuenta en Colombia para lograr una paz estable y duradera?

Cada conflicto es diferente y el alto el fuego es solo el comienzo de las negociaciones políticas para la transformación y el cambio que se necesita para lograr una paz sostenible. Los acuerdos de paz que se concentran solo en seguridad, reformas políticas y económicas (a veces llamados ‘construcción de la paz liberal’) han sido criticados porque se considera que benefician, principalmente, a los líderes armados, las élites políticas o los más privilegiados. La idea de un ‘dividendo de la paz’ es que el dinero que se ha gastado en la seguridad ahora pueda ser invertido en desarrollo social y en atender los reclamos que llevaron al conflicto.

Casi un tercio de los acuerdos de paz se descomponen en los primeros cinco años, así que esperemos que Colombia no sea uno de ellos. La clave para una paz sostenible parece ser ‘una paz justa’ basada en tratar las causas subyacentes de los conflictos como las desigualdades y la falta de reconocimiento y representación de las minorías y los grupos marginados. Es un proceso lento y los retos más difíciles de una paz justa son también de redistribución de los recursos, la reintegración de los excombatientes (estatales y no estatales), así como las reparaciones y apoyo a las víctimas y sobrevivientes del conflicto.

¿Cuál es el rol de la educación en todo esto?

La educación puede contribuir a la paz sostenible de muchas maneras. Por ejemplo, proporcionando una paz visible, al mejorar el acceso y la calidad de la educación en las zonas afectadas por el conflicto; poniéndose al día con la educación de aquellos que estaban por fuera de ella y ayudando a las nuevas generaciones a entender por qué se dio el conflicto y el impacto que tuvo en la vida y las aspiraciones de la gente.

Las personas necesitan ver que el sistema educativo está siendo gobernado de una manera justa y no está sujeto a sesgos políticos. A menudo, la gente comete el error de creer que la educación es solo lo que sucede en el aula, pero también tenemos que pensar en las formas en las que la educación es administrada y organizada; la economía política de la educación es muy importante en el mantenimiento de la paz.

¿Y cuál es el papel de profesores y directores de escuela?

Con frecuencia se olvida que los maestros también han vivido los conflictos. Ellos son unos actores claves, pues sus valores ayudan a los niños a entender los conflictos y a construir la paz. Al hacer la revisión de la literatura sobre su papel en la construcción de paz podemos decir lo siguiente:

“Si bien se ha reconocido que los maestros contribuyen al éxito de cualquier sistema educativo, el papel que juegan y la forma en que lo juegan varía. Como agentes de transformación, pueden usar su agencia para resistir el cambio o facilitarlo, para promover la consolidación de la paz o para avivar el conflicto. La naturaleza de la doble cara de la mediación de los docentes es evidente en la construcción de paz.

“Los maestros pueden ser tanto autores como víctimas de la violencia. Ese doble papel también hay que entenderlo.
“El gobierno de los maestros es un componente importante para revisar. Es necesario indagar por los esfuerzos que se realizan para garantizar la oferta de docentes en los contextos de posconflicto; en concreto, las cuestiones que rodean las cualificaciones, la contratación de mujeres, el nombramiento de los profesores de los grupos históricamente marginados y las condiciones de los contratos por servicio.

“El desarrollo profesional de los maestros es considerado un apoyo vital para asegurar la equidad, la paz y la cohesión social. A los maestros, como agentes muy importantes en los sistemas educativos, se les asigna el papel de agentes de cohesión social. Ellos abordan el legado de los conflictos civiles en contextos donde la etnia, la raza o la religión han actuado en contra de la promoción de la cohesión social.

“Los libros de texto, como mecanismos relevantes en el plan de estudio, no son utilizados de forma aislada, su contenido está mediado por los profesores y estudiantes al darle un significado en contextos sociales específicos y en el aula. El grado de acuerdo o discrepancia entre el contenido de los libros de texto y las propias posiciones y experiencias de los profesores dará lugar a un grado de negociación entre el maestro y el texto.

“La manera en que el docente enseña es tan importante como lo que enseña para posibilitar los conocimientos, las habilidades y las actitudes que facilitan u obstaculizan un futuro en paz”.

¿Cuál debe ser el rol de la academia en el posconflicto?

Investigar, formar docentes, promover expertos, abrir foros de debate. La educación superior tiene un papel en la conformación del proceso de paz, pero tiene que funcionar en un entorno en el que esté libre para poder desafiar preceptos ortodoxos, sin miedo a perder la vida o el empleo.

Más expertos con los empresarios

En la XIV Asamblea Anual de la Fundación Empresarios por la Educación (ExE) también estarán presentes Fernando Reimers, director tanto de la Iniciativa Global de Innovación en Educación como del Programa de Política Internacional de Educación en la Escuela de Posgrado en Educación de Harvard, y la colombiana Claudia Uribe, quien trabajó por 13 años en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en México y se ha desempeñado como consultora de varios gobiernos y organismos internacionales en países de América Latina y del Sureste Asiático.

De igual forma, estará la directora de la Fundación ExE, María Carolina Meza, quien conoce a fondo el tema, pues trabajó por varios años como investigadora de la Fundación Ideas para la Paz, en asuntos de cultura y educación para la paz en ámbitos formales y comunitarios, donde lideró diversos proyectos relacionados con la construcción de una cultura de paz para el posconflicto. Además, fue consultora para la Organización de Naciones Unidas en diversos proyectos sociales y educativos.

Con ellos estarán los directivos de las 62 empresas que conforman la Fundación ExE y los representantes de los aliados tanto del sector público como del privado y de la cooperación nacional e internacional.

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