Latinoamérica

San Blas y la leyenda de la mujer que esperó a su amado en el muelle

Esta población del pacífico mexicano esconde historias de nostalgia. Maná le compuso una canción. 

Muelle de San Blas

Custodiada por el mar y los aires del Pacífico, esta pequeña y humilde ciudad de tradición marinera del Estado de Nayarit, en México, se regocija con historias arrebatadas por la nostalgia.

Foto:

Sergio Emiro Díaz Santos

11 de mayo 2017 , 05:20 p.m.

Custodiada por el mar y los aires del Pacífico, esta pequeña y humilde ciudad de tradición marinera del estado de Nayarit, en México, se regocija con historias arrebatadas por la nostalgia. Muchas de estas de hombres valientes que murieron en altamar y de inconsolables mujeres que no volvieron a ver a sus amados.

Calles polvorientas y edificaciones de vetusta arquitectura dejan adivinar que San Blas no es un destino nuevo. Al contrario, confirman el murmullo de sus pobladores y de los conocedores de la historia, que aseguran que esta región nayarita fue fundada hace 487 años y que fue el puerto más importante de México durante la época del virreinato.

Muelle de San Blas

San Blas es una ciudad y puerto del estado mexicano de Nayarit, que bordea el océano Pacífico.

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Sergio Emiro Díaz Santos

Refugiada, casi escondida, mantiene como en secreto que fue sede de uno de los primeros hospitales de trauma y urgencias del continente. Los libros antiguos que sustentan la oralidad de los habitantes permiten dimensionar la importancia de esta ciudad tan pequeña como su nombre, donde solo viven un poco más de diez mil personas y que hasta hace veinte años se mantuvo casi anónima.

Aunque es un lugar de naturaleza y encanto para visitar, fue la trágica historia de una mujer la que hizo que el mundo volteara la mirada a San Blas para despertarla de su silencio.

Frente al mar

Embarcaciones de varios tamaños reposan en el muelle. Las más grandes lucen achacadas por el paso de los años, pero erguidas como símbolo de orgullo por aquellas travesías marítimas. Las más pequeñas, bautizadas con distintos nombres, están a la espera de visitantes para pasearlos por entre los manglares y mostrarles la variedad de la naturaleza de la zona.

Los días son soleados, pero de intensos vientos en San Blas. Cada golpe de las olas aviva el drama del relato de los hombres que trabajan en la orilla del mar, donde mientras se asoman los turistas, narran uno de los episodios más conmovedores que ha vivido alguien en este balcón del Pacífico.

Muelle de San Blas

Muchas de las historias que se cuentan en el muelle hablan de hombres valientes que murieron en altamar y de inconsolables mujeres que no volvieron a ver a sus amados.

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Sergio Emiro Díaz Santos

Con palabras dibujan la silueta de una mujer que una mañana de octubre de 1971 despidió al que, testigos suponen, fue su gran amor, el mismo que partió en un barco de pesca con la promesa de volver en cuatro días para casarse. Nunca volvió. Una tormenta lo habría sumergido en las entrañas del océano.

Atrapada por el dolor de la trágica noticia, la inconsolable mujer se aferró al vestido blanco que luciría el día de su boda. Llena de amor pero engañada por el destino, se enraizó en el lugar donde despidió a su prometido, como una muestra de fidelidad y resignación. El paso de los años no fue suficiente para calmar el llanto que cada vez se hizo más intenso hasta hacerla perder la razón.

Con el vestido carcomido, la mirada perdida en el horizonte y el cabello tan blanco como lo fue alguna vez su atuendo, la eterna novia nunca vio el milagro que tanto añoró. En soledad, todos los días, recibió con humildad el saludo del mar como si se tratara de un constante brindis a la nostalgia.

Dicen los pobladores que esta mujer, conocida como la loca del muelle de San Blas, nunca se desprendió del lugar donde perpetuó su luto. A pesar de que en constantes oportunidades intentaron trasladarla a un centro de salud mental, su vínculo con el mar fue más fuerte que los pronósticos. A él se entregó para jamás desprendérsele.

Allí murió en el 2012, a sus 65 años, con el mismo vestido con el cual esperó a su amado. Y sola.

Una canción, un homenaje

Esta historia de amor y olvido es quizás la más conocida en San Blas. En 1997, el grupo musical Maná se inspiró en esta para hacerla inmortal. La canción “En el muelle de San Blas” es uno de sus temas más importantes y permitió que la ciudad y esta abnegada mujer fueran conocidas en varios países del mundo.

Llegar a San Blas

Llegar a San Blas no es difícil. El 21 de febrero, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, inauguró la autopista Tepic-San Blas, que permitió que el trayecto pasara de dos horas a solo veinte minutos. Cada hora sale un bus hacia San Blas desde la terminal de autobuses de Tepic y viceversa.

SERGIO EMIRO DÍAZ SANTOS
Especial para ELTIEMPO.COM

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