Latinoamérica

Informe de la ONU sobre drogas resalta el aumento de cultivos ilícitos

Se reporta crecimiento del área de hoja de coca en Colombia y se esperan cambios en el posconflicto.

Informe de la ONU

El números de hectáreas de coca en Colombia aumentó en un 39% en los últimos años.

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Archivo particular

02 de marzo 2017 , 07:25 p.m.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) difundió este jueves en Viena su informe sobre drogas de 2016, como lo ha hecho año a año. El organismo, que pertenece a la ONU, no sólo supervisa el problema mundial de las drogas ilegales sino también el abuso y la dependencia de sustancias legales con fines médicos.

En el escrito, la JIFE hace alusión a varias situaciones que se relacionan con el incremento de los cultivos ilícitos, los retos que plantea el narcotráfico y las novedosas drogas sintéticas. Habla de Colombia y su aumento en las hectáreas de coca. 

También hace referencia a las mujeres drogodependientes, a la relación entre los Papeles de Panamá y el narcotráfico, a la cooperación entre México y Estados Unidos para capturar y desmantelar organizaciones dedicadas a la venta se sustancias alucinógenas, a lo inconveniente que resultan las ejecuciones contra drogadictos y al nuevo problemas de drogas sintéticas en Afganistán. A continuación un resumen de los temar abordados por el informe.

Sudamérica y el problema de siempre

El consumo de cocaína sigue aumentando en América del Sur, en algunos casos hasta niveles superiores a los de Norteamérica, según los datos de un informe de Naciones Unidas publicado este jueves y en el que se señala, también, una subida del cultivo de coca en Colombia.

"El uso indebido de la pasta base de la cocaína se concentra en América del Sur, y la prevalencia anual del consumo de cocaína sigue aumentando, aunque el cannabis sigue siendo la sustancia ilícita que más se consume en la región", señala en ese reporte la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

En su informe de 2016, este organismo de la ONU se refiere a otro de la CICAD (Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas) que indica que la prevalencia del consumo de cocaína entre los estudiantes de secundaria en América del Sur es superior a la de Norteamérica.

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Argentina, Chile y Colombia son los países en los que hay más incidencia del consumo en ese sector de la población, mientras que Surinam y Venezuela tienen las prevalencias más bajas.

En términos generales, el consumo de cocaína en la región (el porcentaje de la población que la usó al menos una vez en los pasados doce meses) es del 1,5 por ciento; la del cannabis es del 3,2 por ciento; el de anfetaminas es del 0,9; el de opioides es del 0,3 y el consumo de éxtasis llega al 0,2 por ciento.

Con todo, el cannabis sigue siendo la droga más consumida y su uso continúa al alza, aunque hay diferencias entre los distintos países.

Mientras en Perú el aumento entre 1998 y 2010 fue mínimo, la prevalencia anual se duplicó en Argentina entre 2004 y 2011 y en Chile el crecimiento fue similar entre 1994 y 2012. En Uruguay se registró el mayor aumento, pues se sextuplicó la prevalencia entre 2001 y 2011.

La JIFE recuerda que ese país aprobó en diciembre de 2013 una ley que legaliza el uso no médico del cannabis y recuerda a "todos los Gobiernos que las medidas que permiten la utilización del cannabis con fines no médicos contrarían las disposiciones de los tratados de fiscalización internacional de drogas".

Respecto a la cocaína, el consumo entre la población general es parecido al de Norteamérica, con la diferencia de que en América del Sur se utiliza más la pasta base, una forma que puede contener más impurezas y ser más tóxica.

La JIFE advierte que en 2015 aumentó el temor por los niveles crecientes de consumo de drogas sintéticas entre los jóvenes en América del Sur.

En el informe se señala, por ejemplo, que en Chile en 2015 el 2,6 por ciento de los jóvenes entre 15 y 16 años consumieron éxtasis en los 12 meses previos, mientras que en Argentina la prevalencia en esa franja de edad en 2014 fue del 1,6 por ciento.

Además, la JIFE habla de la nueva moda, entre los jóvenes de entornos privilegiados, de consumir sustancias psicoactivas de origen vegetal que en el pasado eran usadas en ritos religiosos de los pueblos indígenas, como la Salvia divinorum o la ayahuasca.

En relación al cultivo y la producción, la JIFE recuerda que Sudamérica sigue siendo prácticamente el único proveedor mundial de cocaína del mundo. La JIFE indica que la superficie dedicada al cultivo del arbusto de coca aumentó en Colombia desde las 69.000 hectáreas en 2014 a las 96.000 en 2016, un 39 por ciento más.

El informe relaciona ese crecimiento con las expectativas generadas por el proceso de paz y que habrían impulsado a los agricultores a cultivar coca con la esperanza de beneficiarse de los posibles programas de desarrollo alternativo.

En Perú, por el contrario, la superficie de cultivo decreció un seis por ciento en 2015, hasta las 40.300 hectáreas continuando la tendencia iniciada en 2011. También descendió la superficie de cultivo en Bolivia hasta las 20.200 hectáreas en 2015.

Colombia y el posconflicto

El informe de la ONU confía en que el acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC permita mejorar la lucha contra las drogas en Colombia gracias a la mayor presencia del Estado en todo el territorio.

"Creemos que la situación sobre el control de drogas mejorará gracias a este acuerdo. No estamos seguros, pero es claramente lo que esperamos", explicó a Efe Werner Sipp, presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

Sipp destacó que en el acuerdo de paz figura un capítulo dedicado en exclusiva al problema de las drogas y cuyos objetivos son luchar contra el narcotráfico, fortalecer las fronteras y la aplicación de la ley.

"Tenemos la esperanza de que el acuerdo de paz contribuya a una mejora de la situación porque el Gobierno podrá actuar en partes del país a las que no tenía acceso", declaró el responsable de este organismo de la ONU que vela por el cumplimiento de los tratados internacionales sobre drogas.

El presidente de la JIFE recordó que en todos los países en los que hay conflictos armados la lucha contra las drogas es más difícil y confió en que la mayor presencia del Estado y la aplicación de la ley mejore la situación. "Hemos seguido de cerca la situación en Colombia, tanto los aspectos positivos como los negativos, como es el enorme aumento del cultivo de coca", agregó Sipp.

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En su informe, la JIFE recuerda que la superficie dedicada al cultivo de coca aumentó desde las 69.000 hectáreas en 2014 a las 96.000 de 2015, lo que representa un aumento del 39 por ciento.

Otro motivo que señala el informe para explicar la situación, distinto a las expectativas por el proceso de paz, es que este crecimiento de los cocales se debe al cese de la erradicación con la aspersión de glifosato.

Por último, la JIFE muestra su "preocupación" en el informe porque el Gobierno autorizó el cultivo privado para consumo personal, y recuerda que tal actividad no cumple con las convenciones internacionales y pide que se adopten medidas para prohibirlo.

Programas para mujeres drogodependientes

El informe de la JIFE también le pide a los Gobiernos de todo el mundo que le den prioridad a programas específicos para atender a mujeres drogodependientes y que aborden las barreras -sociales y culturales- que les impiden acceder, proporcionalmente igual que los hombres, a tratamientos y atención especializada.

Mujeres y niñas constituyen un tercio de los estimados 247 millones de consumidores mundiales de drogas, pero representan sólo una quinta parte de quienes reciben tratamiento, por la existencia de prejuicios, obstáculos culturales, estructurales y estigma social, señala el informe.

Por primera vez, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefaciente (JIFE), el organismo de la ONU que vela por el cumplimiento de la normativa internacional contra las drogas, dedica uno de sus informes anuales a pedir enfoques de género para abordar el problemas de los narcóticos.

"Queremos cambiar las percepciones y recordar, particularmente a los responsables de formular políticas, la importancia de proteger los derechos de las mujeres que consumen drogas o que cometieron delitos relacionados con drogas", explica a Efe Werner Sipp, el presidente de la JIFE.

Este órgano insiste en que esta demanda es ahora necesaria porque en algunos países desarrollados, especialmente en EE. UU., se registró un enorme aumento de las muertes por sobredosis, que afecta especialmente a mujeres porque tienden a consumir más derivados del opio, la mayoría de ellos recetados.

La tasa de consumo de drogas entre las mujeres es mayor en los países ricos que en los países de ingresos medios y bajos. Como la mayoría de los datos y los estudios sobre el consumo de drogas y su efecto sobre la salud de las mujeres proceden de los países desarrollados, los expertos de la ONU señalan que hay una "comprensión limitada" de la situación global.

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La JIFE indica que los Estados informaron de "un aumento desproporcionado de sobredosis de drogas entre las mujeres", aunque no ofrece datos concretos. El informe sostiene que las mujeres son más propensas a ser recetadas con ansiolíticos o tranquilizantes y que en países como Alemania o Serbia las sobredosis con medicamentos recetados son mayores entre ellas.

La JIFE señala que a escala mundial se produjo un aumento "sustancial" del número de mujeres detenidas por delitos relacionados con las drogas y, entre la población reclusa, el consumo de drogas es más elevado -proporcionalmente- entre las mujeres que entre los hombres.

Además de las reclusas, otro grupo expuesto especialmente al consumo de drogas es el de las trabajadoras sexuales, y la JIFE demanda que se desarrollen programas específicos de prevención, tratamiento y rehabilitación para estos colectivos.

"Las mujeres drogodependientes pueden enfrentarse a múltiples dificultades; por ejemplo, es posible que sufran un gran estigma, que sus familias o comunidades las excluyan, que sean víctimas de violencia por parte de sus parejas o familiares, y que recurran al trabajo sexual, o sean obligadas a hacerlo, para financiar su consumo de drogas o el de su pareja", resume el reporte de la JIFE.

Sipp agrega: "Las mujeres están mucho menos presentes en los tratamientos y en los programas. La cuestión es por qué. Y hay aspectos culturales, problemas estructurales y muchos otros motivos" en los que cada Estado debe trabajar para dar respuesta.

"En cada país y cada región es distinto, dependiendo de la cultura y la religión. El estatus de las mujeres en distintas religiones varía y, por supuesto, eso tiene un impacto en su papel y en su participación en programas de prevención y tratamiento", explica el responsable de la JIFE.

Este órgano de la ONU insiste en que las políticas sobre drogas deben respetar los derechos humanos y demanda a los Estados que eliminen la pena de muerte en los delitos relacionados con la lucha antinarcóticos, que aún se aplica en países como China, Indonesia o Arabia Saudí.

También destaca que los tratados internacionales no establecen "que se deba encarcelar a los consumidores de drogas ni a las personas que cometen delitos leves relacionados con las drogas" y demanda que se ofrezca en su lugar un tratamiento médico adecuado.

El narcotráfico y los Papeles de Panamá

Por otro lado, el informe de la ONU afirma que la publicación de los llamados Papeles de Panamá demuestra el aumento de las actividades relacionadas con el narcotráfico en Centroamérica y la existencia de redes de blanqueo de dinero.

"La magnitud del aumento de las actividades delictivas relacionadas con el trafico de drogas en los países de Centroamérica se confirmó con la publicación de los llamados papeles de Panamá", señala la JIFE.

Ese informe recuerda que los documentos filtrados, provenientes del bufete panameño de abogados Mossack Fonseca, llevaron a descubrir el pasado mayo "una red delictiva internacional dedicada a blanquear el producto del narcotráfico".

El documento de la JIFE indica que las operaciones policiales "sacaron a la luz las redes internacionales existentes en Centroamérica y el Caribe y los métodos que se utilizan en la práctica para blanquear el producto de las actividades delictivas, en particular del narcotráfico", advierte la JIFE.

Ese organismo independiente dentro del sistema de Naciones Unidas señala que la DEA (la agencia antidroga de Estados Unidos) detectó que una red adoptó un sistema de blanqueo basado en el contrabando de grandes cantidades de efectivo y la emisión de facturas comerciales falsas.

También en relación con el lavado de dinero, la JIFE se refiere al enorme impacto que el narcotráfico tiene en el medioambiente de los países de América Central y del Caribe.

Así, la JIFE denuncia la compra de superficies forestales en zonas remotas que son transformadas en tierras de cultivo, "lo que permite a los grupos delictivos controlar el territorio en las regiones fronterizas y realizar una actividad que les facilita el blanqueo de dinero".

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La JIFE constata que "la deforestación se intensificó en las zonas afectadas por el trafico de drogas", tanto por la construcción de carreteras y pistas de aterrizaje clandestinas como por los sobornos y coacciones para que los pueblos indígenas y otros habitantes de las zonas rurales abandonen sus tierras.

Respecto al impacto de la violencia, la JIFE indica que pese a que el número de homicidios siguió siendo elevado en 2016, las cifras se han reducido en los últimos años, aunque no en todos los países. En Honduras, por ejemplo, la tasa de homicidios cayó entre 2014 y 2015 desde los 68 a los 57 homicidios por cada 100.000 habitantes.

En El Salvador, en cambio, el número de homicidios ha aumentado un 164 por ciento entre 2013 y 2015 en lo que la
JIFE cree puede ser un efecto del fin de la tregua entre las maras o pandillas juveniles.

El informe señala que la región sigue siendo una de las principales rutas de tráfico de drogas desde los países productores de la región andina, especialmente Colombia, hacia Estados Unidos y, en menor medida, a Canadá y Europa.

Por ejemplo, en 2014, el 87 por ciento de la cocaína que entró en Estados Unidos lo hizo a través de Centroamérica y México y el 13 por ciento por el Caribe, sobre todo por Puerto Rico y la República Dominicana. Respecto a otras drogas, las incautaciones de hierba de cannabis en el Caribe en 2014 supusieron el 13 por ciento del total mundial.

En relación a la adormidera, de la que se extrae el opio y la heroína, sólo se informó de su cultivo en Guatemala. Se estima que la producción de opio secado en horno en este país pasó de cuatro toneladas en 2012 a catorce en 2014, aunque luego comenzó a bajar de nuevo en 2015.

En relación al consumo, la prevalencia del uso de cannabis fue del 2,9 por ciento en Centroamérica y del 2,5 en el Caribe, muy por debajo de las cifras de América del Norte, del Sur y Europa. También el 0,6 por ciento de prevalencia de consumo de cocaína es casi tres veces menor que el del América del Norte.

Se duplicaron muertes por sobredosis en EE. UU.

Según el mismo informe de la ONU, en Estados Unidos casi se duplicó el número de muertes por sobredosis de droga entre 2013 y 2014, cuando en este último año se registraron más de 47.000 fallecimientos por esa causa.

"En 2014 se produjeron más de 47.000 muertes por sobredosis", de las cuales 28.000 fueron causadas por el consumo de opioides, incluidos la heroína y analgésicos de venta con receta como la oxicodona", indica la JIFE.

"La Junta hace notar, con gran preocupación, el enorme problema del uso indebido de opioides, medicamentos de venta con receta y heroína que sigue afectando a los Estados Unidos, donde se cobra cada año decenas de miles de víctimas".

Las 18.000 muertes en 2014 por sobredosis con analgésicos opioides -para los que se requiere receta médica- es superior a los fallecimientos relacionados con la heroína, que fueron más de 10.000, destaca el documento.

Detalla que los fallecimientos por sobredosis de fentanilo, un opioide usado como anestésico, y sustancias similares análogas aumentaron un 79 % de 2013 a 2014.

La Administración para el Control de Drogas de EE. UU. (DEA por sus siglas en inglés) emitió en 2015 una alerta nacional por la que declaraba el fentanilo "una amenaza para la salud y la seguridad públicas", recuerda.

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Añade que la mayoría de los estados de EE. UU. establecieron programas de vigilancia de los medicamentos con receta y que 14 estados cuentan con leyes por las que los médicos están obligados a recibir capacitación sobre la correcta prescripción de opioides.

Por otro lado, la JIFE vuelve a solicitar al Gobierno federal de EE. UU. que cumpla en todo su territorio con los tratados internacionales que no permiten el consumo de cannabis con fines recreativos. El documento hace referencia así a la legalización de la venta de marihuana en los estados de Alaska, Colorado, Oregón y Washington.

"Los datos recientes de los estados que legalizaron el cannabis para fines no médicos muestran un aumento del consumo de cannabis", sostienen los expertos. También recuerda que el 8 de noviembre de 2016, los votantes de California, Maine, Massachusetts y Nevada también aprobaron la legalización del cannabis con fines recreativos.

México coopera 'eficazmente' con EE. UU. en temas de narcotráfico

La cooperación de México con Estados Unidos y Canadá en la lucha contra el narcotráfico es "amplia" y "eficaz", si bien el país latinoamericano sigue siendo fuente de buena parte de la droga ilegal que llega a su vecino del norte, afirma la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

En su Informe 2016, la JIFE recuerda, además, los esfuerzos de las autoridades mexicanas por erradicar cultivos ilícitos y desmantelar laboratorios clandestinos de producción de drogas.

El documento reconoce que "la cooperación regional entre los tres países" de América del Norte, que incluye operaciones policiales conjuntas, intercambio de inteligencia e iniciativas de control fronterizo, "siguió siendo amplia y se considera, en general, eficaz".

Además, el año pasado acordaron "intensificar las medidas frente al creciente número de víctimas mortales" causados por "opioides, como la heroína y el fentanilo (un narcótico sintético)", así como por "la violencia asociada al cultivo y el tráfico de adormidera en México".

El Gobierno de México logró erradicar hasta 26.000 hectáreas de adormidera en 2015, después de haber erradicado 21.000 y 14.622 hectáreas de esos cultivos ilícitos en 2014 y 2013, respectivamente, añade el informe, que por otra parte habla de un aumento de la producción de opio.

Los cultivos ilícitos de adormidera en todo el país habrían abarcado entre 21.500 y 28.100 hectáreas entre julio de 2014 y junio de 2015, según estimaciones de un primer estudio conjunto del Gobierno mexicano y la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito realizado en base a imágenes de satélites y fotografías aéreas.

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Si bien México fue en 2014 "el principal país de origen de las incautaciones de metanfetamina" efectuadas en EE. UU., y, en menor medida, en Canadá y China, también ese mismo año las autoridades del país latinoamericano lograron confiscar mayores volúmenes de esa droga sintética.

Asimismo, aumentó, en casi un 38 %, el número de laboratorios clandestinos de precursores utilizados sobre todo para fabricar metanfetamina desmantelados en 2015. La JIFE observó, no obstante, que en la producción de esa droga sintética "cada vez se recurre más en México" a nuevos métodos.

En 2014, el 87 % de la cocaína que entró en Estados Unidos pasó por Centroamérica y México, frente al 13 % que entró por el Caribe, sobre todo por Puerto Rico y la República dominicana, según los datos de los que dispone la Junta.

Y México es también, junto a Colombia, uno de los principales abastecedores de heroína al mercado estadounidense. En cuanto al consumo ilícito, el cannabis "sigue siendo" la droga más extendida en toda América del Norte, indica el informe.

No a las ejecuciones contra drogadictos

Asimismo, el organismo de la ONU condenó la campaña de ejecuciones extrajudiciales de drogodependientes en Filipinas. "Ya en agosto emitimos un comunicado en el que lo condenábamos en los términos más firmes e incluso hemos escrito una carta al Gobierno filipino para explicarles que eso no está en línea con las convenciones internacionales", explicó el presidente de la JIFE, Werner Sipp, a preguntas de Efe sobre esas ejecuciones extrajudiciales.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, llegó al poder en junio de 2016 prometiendo limpiar el país de narcotraficantes y drogodependientes y alrededor de 7.000 personas fueron asesinadas hasta enero pasado en nombre de la "guerra contra las drogas".

"Los delitos relacionados con las drogas deben ser sancionados por el sistema judicial", demandó Sipp, quien recordó que lo contrario vulnera tanto los tratados sobre droga como los derechos humanos.

El no menciona explícitamente a Filipinas sino que expone una condena general de la "persecución extrajudicial" de drogodependientes.

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Sipp justificó la ausencia de esa referencia al país asiático en que es una situación que se da también en otros países. El informe de la JIFE recuerda que estas persecuciones ilegales suponen "una grave violación de los derechos humanos" y "una afrenta a las normas más elementales de dignidad humana".

"La Junta exhorta a todos los Gobiernos en cuestión a poner fin a esas acciones e investigar a toda persona sospechosa de haber cometido tales acciones extrajudiciales, haber participado en ellas, haberlas alentado, o haber instigado su comisión", concluye el informe.

La ONU criticó la campaña de asesinatos en Filipinas y Human Rights Watch (HRW) demandó que se investigue a Duterte por las ejecuciones que, supuestamente, ha ordenado.

La ONU alerta de que Afganistán es un centro de producción de metanfetamina

Afganistán no es sólo el mayor productor mundial de opio -la materia prima con la que se hace la heroína- y el segundo mayor de resina de cannabis, sino que en los últimos meses se ha convertido en un importante centro de producción de metanfetamina.

Este es uno de los aspectos que tambipen destaca el JIFE, que señala que el uso de metanfetamina, un estimulante sintético, subió en los últimos meses entre los consumidores de opiáceos y se detectó un incremento en la incautación de esta droga.

Los expertos recuerdan que el cultivo de opio en Afganistán, el mayor productor mundial de esta sustancia, creció un 10 por ciento en 2016 hasta alcanzar las 201.000 hectáreas, debido principalmente al aumento de la inseguridad con el recrudecimiento del conflicto.

La producción potencial de opio alcanzó en 2016 las 4.800 toneladas, un 43 por ciento más que en 2015. La mayor parte de los cultivos de adormidera están en zonas bajo control de las milicias islamistas talibán.

"La Junta hace un llamamiento a la comunidad internacional y los Gobiernos asociados para que sigan apoyando la lucha de Afganistán contra los estupefacientes en vista de estos preocupantes acontecimientos, poniendo de relieve que las medidas de lucha contra las drogas son fundamentales si se desea alcanzar un desarrollo sostenible", señala el informe. Y advierte de que las erradicaciones de opio han quedado paralizadas y critica al Gobierno afgano.

"La Junta destaca la necesidad de que el Gobierno de Afganistán muestre resultados tangibles respecto de sus esfuerzos en la lucha contra la droga y en relación con la cuantía de ayuda que ha recibido en los últimos años, a fin de restaurar la confianza en la capacidad del Gobierno para aprovechar la asistencia y cumplir los compromisos contraídos", señala el documento.

Los expertos de la ONU consideran también "alarmante" la tendencia al alza del cultivo de cannabis, que convirtió al país en el segundo mayor productor mundial de hachís, sólo por detrás de Marruecos.

A esta situación se añade ahora un nuevo fenómeno en 2016, cuando se descubrieron laboratorios y precursores químicos para fabricar metanfetamina, un estimulante sintético muy consumido en algunos países de Asia, desde Irán a China.

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"En operaciones recientes realizadas en laboratorios ilícitos se detectó la presencia de equipos y precursores utilizados en la fabricación de metanfetamina, mientras que en años anteriores la metanfetamina solía entrar al país como producto final", destaca el informe de este organismo de la ONU.

Debido a la novedad de esta situación, la JIFE señala que "queda por determinar el alcance y la magnitud de la nueva tendencia y su relevancia para los mercados regionales de metanfetamina".

Pero, según los expertos de la ONU, todo apunta a que el país se convirtió en un centro de producción de metanfetamina, lo que añade una tercera "sustancia problemática" a los retos que afronta en cuanto a sustancias ilegales que podrían financiar milicias armadas que luchan contra el Gobierno.

EFE

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