Latinoamérica

En Costa Rica, la indecisión lidera el voto

Elecciones estarán marcadas por debate de matrimonio homosexual.

Candidatos a la Presidencia de Costa Rica

(Der. a izq.) Los candidatos Antonio Alvarez Desanti, Rodolfo Piza, Carlos Alvarado, Fabricio Alvarado y Juan Diego Castro.

Foto:

Juan Carlos Ulate / Reuters

02 de febrero 2018 , 08:49 p.m.

Costa Rica acude este domingo a las urnas para escoger a su presidente para los próximos cuatro años, en un escenario de indecisión, marcado por los escándalos de corrupción y el debate sobre el matrimonio homosexual.

Los 3,3 millones de electores deberán escoger entre 13 aspirantes presidenciales, de los cuales unos cinco aparecen con opciones de ir a una segunda vuelta, que se realizaría el primero de abril entre los dos más votados, si ninguno alcanza al menos el 40 por ciento de los votos. También se escogerá a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa.

Una consulta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (Ciep), divulgada el 31 de enero, reveló que 36,5 por ciento de la población está indecisa sobre a quién apoyar.

El candidato mejor ubicado es el diputado y predicador evangélico Fabricio Alvarado, quien maneja un discurso de rechazo al matrimonio homosexual y cuenta con un 17 por ciento de apoyo.

Para el politólogo Rotsay Rosales, de la Universidad de Costa Rica, la indefinición refleja el desencanto de la población con la situación económica y los casos de corrupción recientes. A su juicio, lo único que parece claro ahora es que habrá una segunda ronda, un fenómeno que solo ha ocurrido en dos ocasiones en los últimos 70 años.

El tema del matrimonio gay irrumpió en el debate electoral tras una opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el 9 de enero, a favor de ese tipo de uniones.

Fabricio Alvarado, en respuesta, anunció que retiraría a Costa Rica de ese tribunal si era elegido. Con ese discurso, el predicador pasó en las encuestas del 3 por ciento de intenciones de voto en diciembre al 17 por ciento en enero.

Antes de eso, quien se perfilaba en intención de voto era el abogado penalista Juan Diego Castro, un exministro de Seguridad que pregonaba mano dura contra la corrupción, un tema que caló en el electorado por un escándalo en torno a la importación de cemento chino, que expuso una red de tráfico de influencias que alcanzó a los tres poderes del Estado. Sin embargo, el apoyo a Castro comenzó a descender tras revelaciones sobre sus tendencias autoritarias y sus disputas con medios de comunicación.

Los estudios del Ciep apuntan a un alto grado de volatilidad, en la que votantes que un día apoyan a un candidato, al día siguiente apoyan a otro. “El escenario es tan volátil que cualquier cosa puede pasar”, dijo el politólogo Jorge Vega.

AFP

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