Latinoamérica

Elecciones en Ecuador: día clave para la continuidad del socialismo

El oficialista Lenín Moreno y el banquero Guillermo Lasso disputan la presidencia.

Lenín Moreno y Guillermo Lasso

Lenín Moreno (izq.) y Guillermo Lasso disputan la presidencia de Ecuador.

Foto:

Mariana Bazo / Reuters

01 de abril 2017 , 10:24 p.m.

Ecuador define este domingo el rumbo que tomará en los próximos cuatro años: ratificar el modelo de la Revolución Ciudadana de los últimos diez años, con Lenín Moreno, del oficialista movimiento Alianza País (AP), o hacer un viraje con el banquero Guillermo Lasso, líder del movimiento de derecha, Creo.

Según las últimas encuestas, que legalmente pudieron ser difundidas hasta el martes pasado, el 89 por ciento de los votantes habrían ya decidido su opción y los márgenes de aceptación varían entre 4 y 10 puntos a favor de Moreno. Sin embargo, el peso de los indecisos podría ser decisivo.

El resultado mostró la polarización entre quienes quieren un cambio en el manejo ideológico y económico del país, gobernado desde hace 10 años por la Revolución Ciudadana del presidente, Rafael Correa, y AP, que en la última década obtuvo rotundas victorias electorales, enfrentó una campaña carente de debate, sin propuestas fundamentales y con amagos de actos violentos entre simpatizantes de las dos candidaturas.

Los enfoques diametralmente opuestos de los candidatos podrían poner fin a la estabilidad política vivida en Ecuador, que antes de esta etapa sufrió con tres gobiernos derrocados entre 1996 y 2005.

Pero tendrán repercusión en la región, ya que si continúa la Revolución Ciudadana en el poder, se constituiría en uno de los últimos bastiones de la izquierda que quedarían con la Bolivia de Evo Morales y la Venezuela de Nicolás Maduro, tras la salida de Dilma Rousseff y de Cristina de Kirchner en Brasil y Argentina, respectivamente.

Si la elección es por Lasso, el viraje del manejo económico hacia el sector privado intentará demostrar el fracaso de la estatización del modelo de Correa, cuyas críticas opositoras se han centrado en un endeudamiento externo alto, un gasto público sin límite, en la falta de apoyo a la inversión privada y a la producción y en la sobrecarga tributaria.

El Gobierno, por su parte, se defiende asegurando que el gasto público es inversión que ha servido para cubrir las necesidades del pueblo ecuatoriano y que producto de esto hay 2 millones de personas que salieron de la pobreza.

Lo cierto es que la caída del precio del petróleo y la apreciación del dólar pusieron a Ecuador en una situación compleja. A eso se sumó el terremoto del 16 de abril del año pasado, la mayor tragedia de ese tipo en 67 años, con un costo calculado en 3.344 millones de dólares. Estos factores han impactado al empleo, que es una de las principales preocupaciones de los ecuatorianos.

Al respecto, Moreno, quien fue el primer vicepresidente de Correa, prevé que hasta 2025 creará 250.000 empleos. Pero en la campaña amplió la oferta y dijo que serán 250.000 por año. Lasso, banquero exitoso y a quien Correa lo identifica con la crisis bancaria de 1999, ha dicho que creará un millón de empleos en su gobierno.

La discusión de los economistas se ha centrado en los dos últimos años de caída de la bonanza petrolera, por la que Ecuador se ha sobreendeudado.

Con el respaldo de cifras, Correa dice que está bajo los límites constitucionales y del promedio de la región, y defiende que las condiciones en las que se ha adquirido la deuda, sobre todo con China, “son altamente favorables y que no implica la aplicación de paquetazos” ni medidas que atenten contra el bienestar de los sectores más pobres.

Moreno ha planteado que reestructurará la deuda con China, que alcanza el 30 por ciento del total, mientras que Lasso, quien reclama que no se acuda al FMI, ofrece una comisión encargada de reperfilar la deuda pública. Lasso plantea desmantelar las salvaguardias y eliminar, entre otros, impuestos puntuales como el de salida de divisas, el de ganancias extraordinarias y el de herencias.

Corrupción

Un tema muy complejo ha sido el de la corrupción. Con una Asamblea con mayoría absoluta del oficialismo, la oposición habla de una ausencia de fiscalización, mientras que el Gobierno dice haberla atacado donde se ha presentado, pero defiende que no ha sido característica del modelo, como ocurrió en años anteriores a su gestión.

Una gran medida que el Gobierno planteó en contra de la corrupción se plasmó en la consulta popular de febrero, que propuso que ninguna persona que tenga dinero en paraísos fiscales pueda ser funcionario público o candidato de elección popular. La norma se aplicará desde el 2018.

Para Moreno y para el Gobierno, esta disposición es importante porque blinda el hecho de que dineros mal habidos puedan ocultarse fuera del país, y con esta acción, entran en una cruzada internacional contra los paraísos fiscales.

La disposición va directamente contra Lasso, quien, como muchos empresarios ecuatorianos, acude a los paraísos fiscales para sus negocios. Él se ha mostrado adverso a la norma, ha defendido la libertad de poner el resultado de su trabajo y de sus empresas en el lugar que decida y ha señalado que los impuestos han sido también razón para eso.

ANA LUCÍA ROMÁN
Para EL TIEMPO
Quito

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