Latinoamérica

El 'engaño' a los desplazados por los Juegos Olímpicos de Rio 2016

Dejaron sus casas con la promesa de tener unas nuevas. Ahora viven en pésimas condiciones.

Instalaciones de los Olímpicos de Rio 2016

Un año después, los escenarios deportivos se encuentran gravemente afectados.

Foto:

Ricardo Moraes/ REUTERS

09 de agosto 2017 , 02:28 a.m.

"Quiero mi dinero". La pancarta cuelga de uno de los bloques de vivienda social que alojan a la mayoría de los desplazados por los Juegos Olímpicos de Rio y resume su enojo: un año después de los juegos, malviven en apartamentos agrietados y sin título de propiedad. El sentimiento generalizado en el llamado Parque Carioca, ese complejo gris al oeste de Rio, es el de ser víctimas de un gran engaño.

La mayoría de los habitantes del bloque 3 fueron los primeros en salir y los que más perdieron de Vila Autódromo, la favela que rodeaba el actual Parque Olímpico, demolida por la alcaldía alegando necesitar el terreno para los juegos. La apacible comunidad de 3.000 habitantes, con barracones y varias casas autoconstruidas frente a un pintoresco lago, se hizo famosa por su resistencia y porque 20 vecinos batallaron hasta lograr quedarse en el lugar, en la pujante Barra de Tijuca, donde el metro cuadrado vale 3.000 dólares. Pero más de 200 familias quedaron olvidadas. Iran Oliveira, un taxista de 41 años que llegó a los 18 a Vila Autódromo, forma parte de ellas.

Sin elección

Iran muestra su apartamento en Parque Carioca: las grietas atraviesan la cocina, hay humedad en varias paredes, una puerta suelta en medio del pasillo y casi todos los azulejos del baño caídos.

"No tuvimos mucha elección porque la alcaldía hizo mucha presión, incluso amenazándonos con derribar nuestra casa sin derecho a nada si no salíamos del apartamento", lamenta este padre de cuatro hijos.

Iran y su mujer aceptaron una oferta que en 2014 les pareció razonable: cambiar la casa con patio y estacionamiento que habían construido frente a la laguna por un apartamento de tres cuartos a un kilómetro, en Parque Carioca. Quienes vivían en barracas ni siquiera lo pensaron.

Muchas habitantes de Vila Autódromo, sin embargo, tenían títulos de 'concesión de uso', otorgados por el Estado de Rio en los años 90. Pero antes de acabar pagando indemnizaciones incluso millonarias, el alcalde de la época, Eduardo Paes (del partido del presidente Michel Temer), logró convencer a algunos de que dejaran sus casas sin recibir un centavo.

A cambio, les prometió las llaves de unos apartamentos que podrían vender cuando quisieran, como se le escucha decir en un video grabado por los vecinos. La realidad fue diferente.

Financiación a 10 años

Sin asesoría legal, la esposa de Iran fue a la alcaldía a firmar el contrato. Creía que era la escritura de la casa pero, en realidad, era un contrato de financiación a su nombre para el programa "Minha Casa, Minha Vida", al que tienen derecho los brasileños de baja renta. El texto establece un plazo de 10 años para pagar 90.000 reales (28.500 dólares) a la estatal Caixa Económica Federal (CEF), un costo que se comprometió a pagar la alcaldía. Pero hasta que esa deuda sea saldada, está prohibida la venta o traspaso del inmueble. "La propiedad pasará a los inquilinos al final de ese periodo", confirmó a la AFP la Caixa.

Otra fuente de preocupación: en medio de la crisis que azota a Rio, la alcaldía -desde enero en manos del evangélico Marcelo Crivella- se ha retrasado en los pagos. Rosangela Camargo, abogada de 252 vecinos de Parque Carioca, asegura que a causa de esos atrasos algunos de sus clientes tienen sus nombres en listas negras y dos recibieron una orden de desalojo. La CEF niega que haya inquilinos en listas negras.

"La situación de la alcaldía, como se sabe, no es estable y la liberación de crédito demora unos meses, por eso el atraso. Pero no existe la posibilidad de que los apartamentos vayan a subasta", afirmó la secretaría de Vivienda de la alcaldía a la AFP. "Estamos entre la espada y la pared", se asusta Iran. "Nos sentimos engañados. La alcaldía nos abandonó aquí", reclama.

La Vila desierta

En la entrada del bloque 3, un grupo de desplazados de Vila Autódromo conversa y comparte esa misma desazón, sin noticias de la escuela ni del centro de salud prometidos.

Zé Riveiro, exdueño de un bar de 68 años, lanza: "Nos tomaron el pelo, nos dieron una miseria". Carlos André, un robusto guarda de seguridad de 38, está furioso por no haber recibido un real y tener que vivir en esas condiciones al lado de unos 3.000 apartamentos de la Villa Olímpica -construida por Odebrecht y Carvalho Hosken- que no tienen aún ni un inquilino.

Lo más paradójico es que la mayor parte de lo que era Vila Autódromo es ahora un descampado. Solo en una parte se construyó el estacionamiento de una cadena de hoteles y, en medio de la nada, el símbolo de la resistencia: las 20 nuevas casas de las familias que resistieron. Ellas tampoco tienen todavía título de propiedad.

Maria da Penha, líder del movimiento, cree que "demolieron la comunidad sin ninguna necesidad o porque el pobre no puede participar de las Olimpíadas". Carlos André es más suspicaz: "Cuando pase la (operación anticorrupción) Lava Jato, veremos muchos apartamentos aquí".

AFP

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA