Latinoamérica

Fragmentación fujimorista, razón por la que Kuczynski sigue en poder

Relación antagónica entre Keiko y Kenji Fujimori reveló rupturas en principal partido de oposición.

Pedro Pablo Kuczynski, presidente de Perú

Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski.

Foto:

Mariana Bazo / Reuters

23 de diciembre 2017 , 11:50 p.m.

A Pedro Pablo Kuczynski (PPK), presidente de Perú, se le adelantó el regalo de Navidad. Contra todo pronóstico, el exempresario de Wall Street de 72 años se salvó el jueves de que el Congreso –controlado por el partido opositor Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori (hija del expresidente Alberto Fujimori)– lo destituyera por “incapacidad moral permanente” por sus nexos con la brasileña Odebrecht.

La ecuación apuntaba a que, aunque Kuczynski presentara buenos argumentos para la defensa, el fujimorismo iba a ganar esta contienda. Pero la fuerza política de la oposición tambaleó: 10 de los 71 congresistas de Fuerza Popular se abstuvieron en la votación y uno no estuvo presente.

A pesar de que la popularidad del presidente peruano es muy baja (ronda el 18 por ciento), la fragmentación interna del fujimorismo permitió que Kuczynski lograra mantenerse en el poder pese a las especulaciones que lo daban por destituido.

“El fujimorismo, que parecía ser la fuerza disciplinada, férrea y mejor organizada, ha mostrado esa fisura interna”, afirmó a EL TIEMPO Fernando Tuesta, politólogo de la Universidad Católica de Perú, quien hizo referencia a la disparidad entre los dos hijos del expresidente Fujimori, Kenji y Keiko.

La división entre hermanos hizo que cada uno les apuntara a bandos distintos. Es tal la crisis política del fujimorismo que legisladores como Héctor Becerril pidieron la renuncia de los miembros de su partido que favorecieron a Kuczynski.

El argumento expuesto por la mayoría de la Fuerza Popular era que PPK había “faltado a la verdad” al negar que una empresa de su propiedad había dado consultorías a Odebrecht, firma que le hizo pagos de más de 782.000 dólares entre 2004 y 2007, cuando Kuczynski era ministro de Economía del expresidente Alejandro Toledo.

En total, se necesitaban 87 votos de los 130 legisladores del Congreso para dar efecto a la destitución. Pero, para desgracia de quienes solicitaron su renuncia y después de más de 13 horas de debate, no les alcanzó: obtuvieron 79 votos a favor, 19 en contra y 21 abstenciones, entre ellas las del fujimorismo influenciado por Kenji.

Otro de los motivos por los cuales Kuczynski se salvó fue que durante el debate salió a relucir el tema del indulto para Alberto Fujimori, encarcelado por crímenes de lesa humanidad. Esto le permitió al expresidente tener un rol crucial durante la jornada, a pesar de no haber estado presente.

De una u otra forma, Kenji intercedió por su padre en el debate. “Si no se jugaba por el indulto de Fujimori, ya no habría otro momento”, afirmó Tuesta. Según analistas, los votos que favorecieron a Kuczynski harán que él recuerde “el gesto” de esa facción del fujimorismo que se abstuvo. De ahí que se espere que su relación con la oposición se modifique.

Ahora bien, el papel de algunos congresistas de la izquierda fue clave. Al cerciorarse de que si declaraban vacante a PPK renunciarían sus dos ‘vices’ y la presidencia quedaría en manos del titular del Congreso, el fujimorista Luis Galarreta, decidieron abandonar el recinto.

Para el abogado peruano Fernando Vidal, la votación “fue un acto de prepotencia de la oposición integrada por el partido fujimorista. En este caso van a tener que revisar más cosas e inventar otras para tener una estabilidad que les permita mantener su poder en el Legislativo mientras dure el mandato de Kuczynski”. Las implicaciones de la decisión del Congreso repercuten tanto en la imagen del oficialismo y de la oposición como en la agenda política que le espera al país en los próximos años.

Aunque Kuczynski queda más debilitado ante la opinión pública por el escándalo, la oposición también pierde fuerza”, aseguró a este diario el analista Elmer Cuba.

En ese sentido, la trama de corrupción en Perú apenas está tomando fuerza. Y aunque la destitución de Kuczynski no va a ocurrir, por ahora, sí deja secuelas en el escenario político.

Además, la sombra de Odebrecht persigue a otras figuras políticas. Los expresidentes Toledo, actualmente prófugo en el exterior, y Ollanta Humala, en prisión preventiva, fueron acusados de recibir sobornos y de lavado de activos, respectivamente. Alan García también está siendo investigado. Asimismo, el escándalo hace eco en Keiko: investigada por recibir dineros de la multinacional en su campaña de 2011, tendrá que rendir cuentas ante la Fiscalía.

Esta vez, la balanza se inclinó a favor de Kuczysnki, por lo que “las condiciones están dadas para que reordene el tablero político de su país”, concluyó Tuesta.

ALEJANDRA MARTÍNEZ RICO
Redacción Internacional

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