Latinoamérica

Ni Moreno ni Lasso les dan confianza a los ecuatorianos

El país llega polarizado al balotaje del 2 de abril. Amenazas de Correa marcan el tono de campaña.

Ni Moreno ni Lasso les dan confianza a los ecuatorianos

El candidato oficialista, Lenín Moreno (izq.), ganó la primera vuelta. Lasso (der.) es criticado por los oficialistas por su pasado de banquero.

Foto:

Rodrigo Buendía / AFP

26 de febrero 2017 , 01:03 p.m.

Los resultados de las elecciones en Ecuador parecen haber dejado a un gran número de ecuatorianos frente a lo que consideran un salto al vacío, ya que ni el oficialista Lenín Moreno ni el opositor Guillermo Lasso –quienes se disputarán la presidencia en una segunda vuelta– convencen a los electores. No es escoger al mejor, sino al menos malo, opinan muchos.

Así piensa Carmen Macías Usama, una ecuatoriana que no quiere ni a Moreno ni a Lasso. “No sé que es peor: continuar con un gobierno que al menos algo ha hecho por este país, pero que está lleno de denuncias de corrupción y que no puede seguir gobernando tanto tiempo; o darle mi voto a un banquero que ha estado presente en todos los gobiernos, ocupando altos puestos y que representa a la oligarquía bancaria. Me va a doler la mano votar por alguno de los dos”, comentó.

El testimonio hace parte del ambiente de incertidumbre que también vive una gran parte de la población –un 32,5 por ciento– que en la primera vuelta del pasado domingo no votó por ninguno de los candidatos finalistas.

Moreno, candidato de Alianza País (AP), triunfó en la primera vuelta al obtener el 39,35 de la votación, mientras su contendor inmediato, el exbanquero y líder del movimiento Creo, recibió el 28,10 por ciento, según el Consejo Nacional Electoral (CNE).

La lucha para la segunda vuelta, que tendrá lugar el 2 de abril, no hay duda, será tensa y la campaña tendrá tintes divisionistas.

Más si se piensa que los resultados definirán el continuismo de la Revolución ciudadana, liderada desde hace 10 años por el presidente Rafael Correa, o un giro en el manejo ideológico y económico de este país latinoamericano.

Lo cierto, coinciden analistas, es que se avecina una campaña muy polarizada, hostil y violenta.

“Este momento electoral se presenta como la continuación de la lucha política que ha vivido el Ecuador casi desde el inicio de la Revolución ciudadana. Esa lucha antagónica que divide y parte a la sociedad en dos bandos con intereses irreconciliables”, señaló a EL TIEMPO Felipe Burbano, catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

El analista insiste en que los ecuatorianos están ante la disyuntiva de la continuidad o el cambio. “La decisión de los ecuatorianos va a ser muy fuerte entre correísmo y anticorreísmo”, agrega Burbano, quien pone de ejemplo la declaración del dirigente indígena y hombre de izquierda, Carlos Pérez Guartambel, que anunció su elección por Lasso.

“Prefiero un banquero a una dictadura que nos ha despojado de nuestras tierras, que nos declaró en estado de excepción, que nos metió a la cárcel”, señaló Pérez.

Por eso Burbano considera que “alrededor de esa polarización posiblemente va a surgir la tesis de democracia o autoritarismo y es posible que le permita al candidato Lasso acoger posiciones que en términos ideológicos están muy distantes, pero que pueden converger alrededor de la restauración de la democracia y sus libertades”.

La dirigencia indígena, que en el 2006 apoyó decididamente a Correa y su proyecto político, ahora se muestra también ante la disyuntiva de votar por las opciones finales. Humberto Cholango, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), señaló que ellos no están “ni con el Gobierno ni con la oligarquía de los banqueros” y anunció que consultarán a las bases para una decisión final.

El dirigente Paco Moncayo, de la Izquierda Democrática y que terció para las elecciones presidenciales, también anunció que no apoyará a ninguno de los dos, aunque dejó una puerta abierta para dialogar con Lasso, al tiempo que resaltó que “hay que salir del correísmo, pero no a cualquier costo”.

Sin embargo, la polarización del país ya está saliendo muy cara y llevado a choques entre los ecuatorianos. En las redes sociales se viralizaron los reclamos ofensivos a los pobladores de Manabí –la provincia más afectada por el fuerte sismo de abril pasado– por haberle dado el voto mayoritario a Moreno. “¡Devuelvan los ataúdes!”; “¡devuelvan los atunes!”, y “¡son un pueblo ignorante!” fueron parte de los insultos que se atribuyen a los partidarios de Lasso.

La respuesta de los manabitas fue inmediata e invitaron a Lasso a Manabí para conversar con él “para preguntarle si va a devolver todo lo que los (banqueros) Isaías se robaron –durante la crisis bancaria de 1999– y para que recoja sus latas de atún”.

El pasado viernes un nutrido grupo de manabitas depositaron latas de atún, colchones y cajas con alimentos en las puertas de las oficinas de campaña de Creo en Quito.

La tesis de ingobernabilidad del país también está en el tapete del análisis local, pues la Asamblea Nacional estará conformada por una mayoría del gobiernista de Alianza País, que en las últimas elecciones logró obtener 74 de las 137 curules.

Por este panorama, Moreno, en un discurso conciliador, señaló que “ahora viene lo mejor. Vienen otros tiempos, los tiempos del diálogo, de la mano extendida”. Pero Correa hizo sombra a su declaración y advirtió de una posible “muerte cruzada”.

“En un año estarán pidiendo elecciones anticipadas que la Constitución permite con la muerte cruzada. Tendré que volver a presentarme en elecciones y vencerlos nuevamente”, dijo en un diálogo con medios internacionales

Aunque aclaró que son “escenarios improbables”, Correa insistió en que el mecanismo se aplicaría en caso de que la oposición empiece a “perseguirlos” o a “destrozar todo lo logrado”. “La mejor forma de tenerme lejos un tiempo es que se porten bien. Si se portan mal nos vemos en un año y los volvemos a derrotar”, enfatizó.

Lo cierto es que el conjunto de ofertas como aumento de bonos, incremento de puestos de trabajo, construcción de casas y condonación de deudas ya forma parte de los discursos de los dos aspirantes, mientras los analistas económicos consideran que son ofertas difíciles de cumplir debido a la crisis económica que enfrenta el país.

ANA LUCÍA ROMÁN
Para EL TIEMPO
Quito

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