Latinoamérica

‘Salir de la crisis depende de una presión que fracture al Gobierno'

Analista explica los escenarios que se abren en Venezuela tras las polémicas decisiones del TSJ.

Venezuela

La medida revertida podría llevar a retirar el apoyo que instituciones como las Fuerzas Militares le han dado al Gobierno.

Foto:

Marco Bello / Reuters

01 de abril 2017 , 10:13 p.m.

La decisión del Tribunal Supremo de asumir las competencias del Legislativo en Venezuela, medida revertida el sábado, podría ser el punto de quiebre para despertar una presión interna que lleve a retirar el apoyo que instituciones como las Fuerzas Militares le han dado al Gobierno. Así lo aseguró a EL TIEMPO Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.

¿Por qué Maduro tomó esa decisión contra el Parlamento?

Lo que está tratando de hacer es sacarse de encima cualquier control de la Asamblea en lo referente al endeudamiento. Es evidente, por la motivación de la sentencia, que existe un componente económico, que posiblemente tiene que ver con algún acuerdo o algún convenio con PDVSA o con alguna asociación estratégica que están tratando de hacer sin que tengan que pedir la autorización de la Asamblea. Y aprovecharon también la sentencia para decir, simplemente, que el Parlamento no puede ejercer ninguna de sus competencias, porque está en desacato.

¿Por qué se echa para atrás el Gobierno?

Lo que hay es una corrección parcial de la decisión, no una corrección total de la sentencia. Lo que se trata de corregir son los aspectos más escandalosos, los que más generaron ruido, posiblemente con la idea de bajar un poco la tensión, la escalada del conflicto y hacer que la marcha convocada sea atendida por menos gente con una interpretación de “bueno, la cosa tiende a resolverse”. Pero sigue habiendo problemas porque hay competencias de la AN que la corrección de la sentencia no retorna de manera explícita al Parlamento.

¿Qué tan grave sería salir de la OEA?

Las sanciones de la OEA, sea la expulsión de Venezuela o una sanción intermedia, no se pueden subestimar porque tienen importancia hacia fuera y hacia adentro. Son una forma de declarar, inequívocamente, que el país ya no se encuentra en democracia, y eso tiene consecuencias. Si los actores institucionales o semiinstitucionales, como las Fuerzas Armadas, se enfrentan a una decisión de esta naturaleza, tendrían muchas dudas en seguir apoyando de manera incondicional al Gobierno.

La salida comienza con un cambio político. Se habla de la presión internacional, y soy un convencido de su importancia, pero no es suficiente. Yo creo que depende más de la presión interna

Con la postura de la Fiscal General, ¿se puede hablar de ruptura del chavismo?

Hace algún tiempo empezamos a ver algún distanciamiento de la Fiscal con los demás componentes del Gobierno. Se vio en algunos casos penales que trataron de abrirse en contra de algunos dirigentes estudiantiles de la oposición, como John Goicochea, en los que la Fiscalía no le imputó cargos. Creo que el hecho de que esta declaración se haya dado de manera pública, y a través de un canal del Estado, tiene una importancia esencial: el mismo efecto que puede tener una declaración como la que la OEA está produciendo, pues repercute en que actores internos, que pueden ser claves en la materialización de un proceso de transición u otras instituciones como las Fuerzas Armadas, empiecen a cuestionarse sobre la validez de las decisiones que se están tomando y la legalidad de estas.

La salida a la crisis se ve lejana…

La salida comienza con un cambio político. Se habla de la presión internacional, y soy un convencido de su importancia, pero no es suficiente. Yo creo que depende más de la presión interna, de cómo este conflicto vaya escalando y de cómo la oposición sea capaz de manejar la movilización de las protestas para conseguir la presión suficiente que permita fracturar al Gobierno. Está también el sector militar, que no está dispuesto a disparar para proteger las posiciones de otros compañeros de armas o de sus propios jefes, que se han corrompido y que están cuidando su propio patrimonio y su propia seguridad y tratando de evadir cualquier posibilidad de ser enjuiciados.

¿El primer paso lo tendrían los militares?

Si una situación de este tipo sucediera, pero no de una minoría militar, sino desde los actores más representativos de las Fuerzas Armadas, no sería el primer paso sino el último. Si la fuerza armada declara regresar a su neutralidad institucional, al Gobierno no le quedaría más remedio que salir corriendo o llegar a un acuerdo que permita un cambio político, y negociarlo lo antes posible.

DANIEL STEVEN TÁMARA DUARTE
Redacción Internacional

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