Europa

¿Quién gana y quién pierde con la separación de Cataluña?

Sectores económico, cultural y social se verían afectados si llegara a declararse la independencia.

Protestas en Barcelona

Cataluña ganaría en autonomía política y afirmación identitaria. Pero perdería en casi todos los demás terrenos.

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Susana Vera / Reuters

07 de octubre 2017 , 11:05 p.m.

Si las autoridades catalanas cumplen lo anunciado, Cataluña podría declarar su separación de España durante los próximos días. La ruptura dejaría pocos ganadores, pero el mayor perdedor sería la nueva república.

Cataluña ganaría en autonomía política y afirmación identitaria. Pero perdería en casi todos los demás terrenos: desde su economía y su presencia cultural –sobre todo si el idioma español sufre menoscabo— hasta sus relaciones internacionales, y el Barcelona Fútbol Club, uno de sus más ilustres símbolos.

Autonomía e identidad

Una ganancia en autonomía política tendría, sin embargo, su lado oscuro. Los verdaderos beneficiarios no serían los ciudadanos, sino los dirigentes políticos del separatismo que pasarían a ocupar la primera línea de la élite política del nuevo país.

A esto se sumaría la amnistía para todos los imputados en el proceso de secesión, como Artur Mas, expresidente de la Generalitat, (gobierno catalán) multado y acusado de desviar en su momento más de cinco millones de euros hacia el plan separatista. Otro beneficiario podría ser el prócer histórico del independentismo y también expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, acusado, junto con su familia, de ocultar cifras inexplicables y millonarias en bancos extranjeros.

La afirmación identitaria también tiene su lado opaco. Profundizaría la división entre catalanes ante la idea de un catalanismo furibundo y situaría a la lengua catalana en una posición residual frente al mundo.

La perdedora irrefutable sería la economía catalana. En primer lugar, por temor a la reacción, están saliendo empresas locales cuyo mayor mercado está en otros sitios de España. Sobrevendrían además la caída de la inversión y un incalculable problema presupuestal, que obligaría a un endeudamiento por varias generaciones.

Los cambios de sedes de las más importantes entidades de los sectores bancario, financiero y de seguros –Sabadell, CaixaBank, Catalana de Seguros– ocurridos en estos días explican otras claves del futuro económico de una Cataluña independiente.

El nuevo país tendría que abandonar el euro, con una posible depreciación de una moneda sustituta. Los ahorros de los ciudadanos podrían afectarse.

Si Cataluña se independiza, y se queda obligatoriamente por fuera de la eurozona, la incertidumbre económica continuaría y sería desfavorable para los inversionistas. Se resentiría fuertemente el bienestar económico de los catalanes.

Además de los bancos han salido otras empresas: Oryzon, Eurona, Proclínic, Gas Natural, y se lo plantea Albertis, un grupo que ofrece infraestructuras. Codorníu Raventos, productora vinícola, famosa por el cava (champaña), tuvo que salir a explicar que se considera marca española y desmintió vinculaciones con el separatismo.

Es probable también una caída del turismo. De hecho, ya se han producido desvíos de cruceros a otras costas cercanas fuera de Cataluña

Es probable también una caída del turismo. De hecho, ya se han producido desvíos de cruceros a otras costas cercanas fuera de Cataluña.

Otro sector perjudicado sería el inmobiliario. Las agencias de calificación ya han advertido que el valor de los inmuebles en Barcelona podría venirse abajo, sin posibilidad de hallar compradores o arrendatarios en un futuro inmediato.

Los tiempos se están agotando. La sociedad todavía no sabe cuál sería la reacción del gobierno de Madrid, que insiste en no permitir que eso pase, aunque no explica qué pasos dará para evitarlo.

El Barça, un ‘arma’ para los separatistas

Uno de los mayores perdedores de la eventual separación de Cataluña sería el club de fútbol Barcelona (Barça). De hecho, ya ha empezado a pagar los platos rotos del movimiento secesionista, pues el domingo pasado jugó su partido en casa sin abrir las puertas a los hinchas, como muestra de solidaridad con la votación. El estadio vacío le costará varios millones en boletería.

En tiempos de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), el Barça se convirtió en ícono de una Cataluña perseguida por el gobierno. Fue entonces cuando proclamó ser “más que un club”. El lema se volvió verdad y ahora puede ser su mayor obstáculo, pues desde hace dos décadas el equipo ha sido utilizado políticamente por los separatistas.

La pretensión de que el Barça sea un arma secesionista ya ha logrado que una parte del público pida expulsar de la Selección Nacional al futbolista Gerard Piqué, a quien se identifica con el movimiento político ilegal.

El futuro inmediato dirá si esta manipulación ya ha cobrado un precio en los 340 millones de seguidores con que cuenta. También los anunciantes, por naturaleza temerosos de que su nombre aparezca vinculado a causas controversiales, podrían revisar su apoyo al club.

La última amenaza que afronta el Barça es que de producirse la separación, deberá abandonar la liga española de fútbol.

Al respecto, el club emitió un comunicado en el cual se muestra a favor del diálogo y de querer seguir vinculado a la liga española.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO
MADRID

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