Europa

Mayo del 68, el movimiento que sacudió a Francia

En su aniversario 50, esta es la historia de las revueltas que buscaron cambiar el mundo.

Mayo del 68

Estudiantes protestan frente a la Universidad de Sorbona, en París, durante los eventos de Mayo del 68.

Foto:

AFP

16 de mayo 2018 , 10:59 a.m.

Era el 22 de marzo de 1968. Decenas de jóvenes ocuparon un edificio de la Universidad de Nanterre, en el oeste de París, en protesta a la Guerra de Vietnam y exigiendo que se levantaran las leyes que les prohibían a hombres y a mujeres compartir sus dormitorios universitarios.

En poco más de un mes, las protestas crecieron como una bola de nieve y Francia se vio inundada de multitudes en las calles, hecho que quedaría consignado bajo la estela de Mayo del 68, y que amenazaría las bases políticas e ideológicas de la sociedad.

Pero, ¿cómo terminó una ocupación por parte de un grupo de estudiantes convirtiéndose en un fenómeno histórico, que aún recordamos 50 años después?

“Se tiende a sugerir que Mayo del 68 llegó de la nada, pero eso no es cierto. A pesar de la estabilidad económica y política en el país, había señales de que algo se estaba concibiendo”, afirmó a EL TIEMPO Chris Reynolds, profesor de estudios franceses contemporáneos de la Universidad de Nottingham Trent, en Reino Unido.

“Todos ellos eran conscientes del Movimiento por los Derechos Civiles, las luchas estudiantiles en Europa, Castro, el Ché Guevara y Mao Zedong –gestor de la Revolución China-. Sin embargo, la causa que los unió a todos, el común denominador, fue sin duda la Guerra de Vietnam”, dice.

Hacía tres años Estados Unidos se había unido oficialmente a la Guerra de Vietnam, un conflicto al que muchos de los jóvenes se oponían, y al que, sin embargo, fueron enviados a luchar por una causa en la que no creían.

Los estudiantes en Francia estaban abiertamente en contra de que las potencias aprovecharan las guerras civiles internas para convertirlas en escenarios de enfrentamientos por el control ideológico, mientras EE. UU. y la Unión Soviética se disputaban la imposición de sus sistemas económicos, en plena Guerra Fría.

Mayo del 68

Los estudiantes se enfrentan a las fuerzas policiales durante una manifestación cerca a la Universidad de Sorbona, el 6 de mayo de 1968.

Foto:

AFP

El 2 de mayo de 1968 se decretó el cierre de la Universidad de Nanterre. Al día siguiente, y con los ánimos agitados, los estudiantes se enfocaron en un objetivo más ambicioso: la célebre Universidad parisina de La Sorbona. Comenzaría así una serie de enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los estudiantes, que se rehusaban a abandonar las instalaciones, y que permanecían allí rebelándose contra una generación que, a sus ojos, se regía por el conservatismo, la desigualdad y el capitalismo.

"Los manifestantes ciertamente estaban muy determinados", afirmó Daniel Gordon, profesor de historia europea de la Universidad de Edge Hill. "Sus motivos eran distintos, pero un aspecto que tenían todos en común era un sentido de frustración por no ser escuchados por las autoridades", dijo.

En medio de los enfrentamientos la violencia policial sería el común denominador, pero también el agitador de las revueltas, que se cuestionarían y se alzarían contra el exceso de fuerza. El 13 de mayo, el primer ministro, Georges Pompidou, decretó que se reabriera La Sorbona y que se liberara a los manifestantes prisioneros, pero las revueltas no se detuvieron, y a estas se unieron los trabajadores.

Los trabajadores, en huelga
Mayo del 68

Los trabajadores en huelga se reúnen en la fábrica automotriz Renault, exigiendo mejores condiciones y un programa conjunto de protestas de los sindicatos, en mayo de 1968.

Foto:

AFP

Los trabajadores eran conscientes de que sus condiciones laborales no eran las adecuadas e iban en detrimento. “Tres aspectos definían sus condiciones de trabajo: la suciedad de su espacio de trabajo, la fatiga debido al exceso de ruido, de calor o de frío, y finalmente, el hostigamiento” dice el sociólogo Olivier Fillieule, profesor de la Universidad de Laussanne en Suiza, e investigador de La Sorbona. Allí, en el interior de las fábricas, también se gestaban las protestas que demandarían un cambio en el país.

Tres aspectos definían sus condiciones de trabajo: la suciedad de su espacio de trabajo, la fatiga debido al exceso de ruido, de calor o de frío, y finalmente, el hostigamiento

Al día siguiente comenzaron las huelgas de los trabajadores, quienes ocuparon las fábricas. El éxito de su campaña radicó, según dijo a EL TIEMPO el historiador Michael Seidman, en que no solo bloquearon el sector público, sino que los trabajadores del sector privado también se unieron a las marchas y huelgas, de forma que, entre el 19 y el 25 de mayo, todo el país estuvo paralizado: transporte aéreo y terrestre bloqueado, Festival de Cannes cancelado, fábricas ocupadas, huelgas en el Banco de Francia y estudiantes protestando. Entre 7 y 10 millones de personas se movilizaron. “1968 fue la ola de huelgas más grande en la historia de Francia”, resume Seidman.

1968 fue la ola de huelgas más grande en la historia de Francia

Ese 25 de mayo se empezó a negociar un acuerdo con los trabajadores para poner fin a las revueltas, cuya premisa principal era incrementar el salario mínimo en un 30 %, pero las protestas no terminaron y la crisis que suscitaron alcanzó al presidente, el general Charles De Gaulle, 20 años después de haber guiado a su país durante la Segunda Guerra Mundial.

De Gaulle, sin embargo, representaba el tradicionalismo, el conservatismo y la represión para una generación que demandaba un cambio y que vivía en una época de transición y transformación. La ola de revueltas fue tan fuerte que el mismo presidente se cuestionó su permanencia en el poder.

El 30 de mayo, De Gaulle, confiado en el apoyo de sus seguidores, que se manifestaron en una multitudinaria marcha en contra de las revueltas, ordenó disolver la Asamblea Nacional francesa y convocar a elecciones en junio. A finales de junio, los gaullistas se hicieron con la victoria en las elecciones legislativas, lo que reafirmó a su líder máximo en el poder, y marcó el fin de las revueltas, ¿o sí podría realmente llamársele el fin?

A pesar de la victoria de los gaullistas, para Fillieule, las manifestaciones triunfaron.

Toda la sociedad se benefició de ese movimiento y de lo que logró. En primer lugar, las condiciones de los trabajadores cambiaron completamente, se aumentó el mínimo en más de un 30 % y se crearon nuevos derechos para los sindicatos, pero en el aspecto social; se hicieron los avances con los que se evoca el espíritu de Mayo del 68: la libertad de expresión, la liberación sexual y la transformación del lugar de la mujer en la sociedad”.
El fin de las revueltas fue también el punto de inicio del ‘largo 68’, una serie de transformaciones en la sociedad francesa durante la década de los 70.

París en huelga, 50 años después
Huelga ferroviaria en París

Los cuatro principales sindicatos ferroviarios afirman que las huelgas se extenderán por al menos tres meses.

Foto:

EFE / Etienne Laurent

Los analistas coinciden en que las protestas de Mayo del 68 no fueron una revolución, pero sí fueron un movimiento lo suficientemente grande como para ser recordado 50 años después. En los primeros meses de 2018, las calles de París han sido testigos de una nueva serie de huelgas protagonizadas por los mismos sectores que guiaron las revueltas en 1968: los trabajadores y los estudiantes. 

"Quizás una de las principales lecciones que los gobiernos franceses posteriores a Mayo del 68 aprendieron de esta fecha, es que tendrán que lidiar con las ganancias sociales que adquirieron los franceses en el pasado, y ese es un riesgo que tienen que correr", dice Gordon.

Si bien, según Seidman, lo que falta en estas huelgas de 2018 es el elemento realmente revolucionario que primó hace 50 años y que ahora parece estar ausente en los países 'desarrollados', en medio de las protestas pareciese que siguiera vivo el espíritu de Mayo del 68 como un constante recordatorio de lo que podría lograrse, como un modelo de lo que las protestas podrían llegar a ser.

“Hay que considerar el interés casi obsesivo que las protestas han generado en su aniversario número 50. La gente está fascinada por el movimiento, ¿por qué? porque hizo una diferencia”, sentencia Reynolds.

En medio de los sesenta, una época de asesinatos, transformaciones, guerras, movimientos pacifistas, estudiantiles, raciales y feministas, una época en la que Castro y Kennedy fueron protagonistas, en la que el hombre llegó a la luna, el cine pasó del blanco y negro al color, las mujeres comenzaron a usar minifaldas y los Beatles quisieron cambiar el mundo a través del amor, Mayo del 68 se ganó su lugar en la historia porque logró un cambio, y 50 años después, su mito, su espíritu y sus consecuencias aún son una inspiración para las generaciones que exigen y anhelan una transformación en el mundo.

CAMILA GRANADOS PÉREZ
Redacción Internacional

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