Europa

Las polémicas en el Vaticano durante el pontificado de Francisco

Acusaciones por pederastia y corrupción han salido a flote y se han vuelto mediáticas.

Krzysztof Charamsa, exsacerdote

En el 2015, el sacerdote y teólogo Krzysztof Charamsa (izq.) reveló su homosexualidad y fue removido de su cargo en la Iglesia.

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Luciano del Castillo / EFE

04 de septiembre 2017 , 02:27 p.m.

El pontificado del papa Francisco ha estado marcado por escándalos que le han dado la vuelta al mundo y van desde la corrupción en el Vaticano hasta casos de investigaciones por pederastia contra altos miembros de la curia romana.

Justo al comienzo de su gestión, el papa Francisco ordenó, en junio del 2013, crear una comisión para suministrarle información sobre las actividades del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como Banco Vaticano.

Dos días después de su creación, tres personas fueron acusadas de fraude y corrupción, en una investigación de la Guardia de Finanzas (policía fiscal) relacionada con el IOR.

Entre ellas estaba monseñor Nunzio Scarano, quien había estado encargado de la contabilidad en la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (Apsa), el organismo que gestiona los bienes inmobiliarios de la Santa Sede. Y aunque Scarano fue absuelto de los cargos de fraude y contrabando en 2016, recibió dos años de prisión por calumnias.

El caso de Charamsa

Otro de los escándalos que enfrentó el pontificado del papa Francisco fue la revelación del sacerdote Krzysztof Charamsa, un miembro de la curia que confesó ser gay y tener una pareja estable, un día antes del sínodo de la familia en octubre de 2015.

“Salgo del armario y estoy feliz”, afirmó junto a su pareja Charamsa, quien trabajaba como secretario de una comisión teológica internacional en el seno de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Además, rechazó “la homofobia institucionalizada de la Iglesia”.

El cura polaco, quien afirmó que el clero era “ampliamente homosexual y también, por desgracia, homófobo hasta la paranoia”, se convirtió en el más alto cargo dentro de la jerarquía vaticana en reconocer de manera pública su orientación sexual. Tras la polémica, Charamsa fue removido de su cargo.

Un segundo VatiLeaks

Un mes más tarde del escándalo protagonizado por el cura y teólogo polaco, una nueva polémica alrededor del Vaticano se generó por los documentos filtrados por el monseñor español Lucio Vallejo, quien trabajaba en la curia romana, y la laica italiana Francesca Chaouqui, en los cuales se mostraba que las irregularidades, derroches y usos indebidos de los fondos habían sido algo habitual en la Santa Sede hasta la llegada del papa argentino.

Al caso se lo conoció como VatiLeaks 2, en referencia a la filtración que se dio durante el pontificado de Benedicto XVI por parte de su mayordomo en el 2012.

Según afirmaron Vallejo y Chaouqui, quienes coincidieron en la comisión creada por el Papa, la filtración de los documentos la hicieron al parecer para desenmascarar a los enemigos del sumo pontífice, quien calificó la filtración como un “acto deplorable”.

El contenido de los documentos se conoció por medio de la publicación de los libros ‘Via Crucis’, de Gianluigi Nuzzi, y ‘Avarizia’, de Emiliano Fittipaldi.

En el primero se habla de desmanes económicos, como el hecho de que la media de una canonización podría llegar a los 500.000 euros.

En el segundo, Fittipaldi asegura que la Fundación Bambino Gesù, que recibe donaciones para niños enfermos, pagó 200.000 euros por la remodelación del apartamento de 300 metros cuadrados del cardenal Tarcisio Bertone, quien fue secretario de Estado del Vaticano, algo que este calificó como de “calumnia”.

En ese momento, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, trató de calmar los ánimos al afirmar que la información difundida estaba “superada” por las reformas del papa Francisco, quien antes de estallar el escándalo había precisado en una entrevista que no se puede hablar de pobreza mientras se lleva “una vida de faraón”.

Los lujos de Bertone

Pero, las polémicas alrededor del apartamento de Bertone no pararon. En abril del 2016 se conoció que el Vaticano estaba investigando a dos importantes exdirigentes del hospital infantil de la Santa Sede en Roma Bambino Gesù, por desviar fondos para la renovación de su lujoso apartamento.

El exsecretario de Estado vaticano aseguró haber pagado de su bolsillo las obras de renovación de su apartamento, señaló que reconocía el daño y devolvió 150.000 euros a la fundación.

Pero, el expresidente del hospital Giuseppe Profiti y el extesorero Massimo Spina enfrentan un juicio en el que son acusados de “malversación de fondos de la Fundación Bambino Gesù.

Según el promotor de justicia, como se llama al fiscal vaticano, “han sido pagados con fines completamente extrainstitucionales 422.005,16 euros, los cuales fueron utilizados para efectuar obras de restructuración en un inmueble de propiedad del Gobernatorado, destinado a la residencia del secretario de Estado emérito, para beneficiar a la empresa de Gianantonio Bandera. Delito cometido en la Ciudad del Vaticano a partir de noviembre del 2013 hasta mayo del 2014”, señala un comunicado.

El apartamento de Bertone se encuentra cerca de la residencia Santa Marta, donde reside con modestia el papa Francisco, quien rechazó vivir en los opulentos apartamentos papales del Palacio Apostólico.

Acusación contra Pell

Este año, un nuevo escándalo sacudió a la Iglesia, cuando la justicia australiana imputó a George Pell, encargado de las finanzas del Vaticano, por presuntos delitos de pederastia.

Pell, máximo representante de la Iglesia católica australiana, es sospechoso de abusar sexualmente de menores cuando era sacerdote en Ballarat (1976-80) y cuando fue arzobispo de Melbourne (1996-2001), ambas en Victoria.

El australiano, considerado el número tres del Vaticano, rechazó categóricamente los cargos que pesan en su contra y se tomó una excedencia (permiso fuera del cargo) para defenderse ante la justicia de su país, con el respaldo de la Santa Sede.

Pell, de 76 años, ya había sido acusado de abusos sexuales, ya que en el 2002, cuando era arzobispo de Sídney, un hombre aseguró haber sufrido abusos sexuales por él en 1961, cuando tenía 12 años y Pell estaba formándose para ser sacerdote.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
* Con información de EFE y AFP

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