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Actualizado 09:41 a.m. - lunes 21 de abril de 2014

Mundo 03:13 a.m.

Italianos ayudaban a judíos perseguidos en la Segunda Guerra Mundial

Italianos ayudaban a judíos perseguidos en la Segunda Guerra Mundial

Ursula Korn Selig tiene 85 años y sobrevivió el Holocausto nazi protegida por italianos en refugios.

Foto: Yana Paskova/The New York Times

Las dos caras que Italia mostró antes y después de la Guerra son centro de una investigación.

Nueva York - Los italianos le arrebataron todo a la familia de Ursula Korn Selig durante la Segunda Guerra Mundial, incluido un hotel que la familia poseía en la Riviera y el dinero que se llevaron consigo después de huir de la persecución de judíos en Alemania desde 1938.

Los italianos también salvaron a su familia de una muerte casi segura en los campos de concentración nazi, dijo Selig, ocultándolos en una sucesión de refugios secretos en Italia entre 1938 y 1944, a menudo a riesgo de sus propias vidas.

Los dos rostros que Italia mostró a los ciudadanos y refugiados judíos justo antes y después de la Segunda Guerra Mundial se han vuelto el centro de atención de una investigación histórica reciente que socava la imagen de tiempo de guerra del país como una nación de captores benignos, y hace renacer los recuerdos de italianos heroicos.

Selig, de 85 años de edad, que ha vivido en Manhattan desde 1950, ofreció recientemente su testimonio después de un panel de discusión sobre una nueva beca en el Museo del Patrimonio Judío, en Battery Park City; días antes de que los judíos conmemoraran la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos), la noche de ataques fatales por parte de los nazis alemanes en noviembre de 1938.

Las nuevas conclusiones contradicen la creencia convencional de que los italianos empezaron a aplicar leyes antisemitas sólo después de que las tropas alemanas ocuparon el país en 1943, y aún entonces de manera renuente. En un serie de estudios, muchos de ellos basados en un informe del gobierno italiano poco publicitado comisionado en 1999, los investigadores han descubierto un enorme historial de tiempo de guerra que detalla cómo se privó sistemáticamente de derechos a los judíos de Italia a partir del verano de 1938, poco antes de los ataques de la Kristallnacht en noviembre.

En ese año, el gobierno fascista de Benito Mussolini prohibió que los hijos de los judíos asistieran a escuelas públicas o privadas, ordenó la destitución de judíos de sus puestos de profesores en todas las universidades, y prohibió que los judíos prestaran servicio civil y militar, así como en las industrias bancaria y de seguros.

Ilaria Pavan, una experta en la Scuola Normale Superiore en Pisa, dijo que una serie de leyes cada vez más onerosas en 1939 y 1940 revocó los permisos de vendedores ambulantes y las licencias de los tenderos, y requirió que los empresarios judíos -así como los tenedores de acciones y de bonos- vendieran esos activos a 'arios'. Se ordenó que las cuentas bancarias fueran entregadas a las autoridades gubernamentales, para evitar la transferencia del dinero fuera del país.

Hay pocos registros de las sumas involucradas en las confiscaciones y ventas forzadas de propiedades en poder de judíos entre 1938 y 1943, dijo Pavan, que fue miembro de la comisión gubernamental oficial encargada de investigar el saqueo antisemita. Pero entre 1943 y 1945, cuando el gobierno italiano estaba bajo la supervisión directa de supervisores alemanes, el saqueo de propiedades de ciudadanos italianos judíos y refugiados judíos que habían huido a Italia con la esperanza de obtener asilo, afirmó, totalizó casi mil millones de dólares en valores de hoy.

Después de la Guerra, alentados en parte por los ocupantes estadounidenses de Italia, los italianos adoptaron un espíritu de reconciliación nacional que "permitió la construcción de una memoria colectiva aséptica", dijo Alessandro Cassin, el director de ediciones del Centro Primo Levi, instituto de investigación en Manhattan que promueve el estudio de la historia judía italiana, y que organizó el panel de discusión.

La dilución fue posible, en parte, porque en comparación con los horrores infligidos por la Alemania nazi, el gobierno italiano "no fue tan letal", dijo Guri Schwarz, un profesor adjunto en la Universidad de Pisa. No sancionó el abuso físico de los ciudadanos judíos, no ejecutó a nadie en los campos de detención establecidos para los judíos en el sur de Italia y no empezó a enviar a los judíos a los campos de concentración nazis hasta la ocupación alemana en 1943, afirmó.

Perderlo todo

De los 45,000 judíos contados en el censo de Mussolini en 1938, unos 8,000 murieron en campos nazis. Y unos 7,000 más se las ingeniaron para escapar. Alrededor de 30,000 vivieron ocultos antes de ser liberados por las tropas Aliadas, dijo Schwarz. Entre los que se ocultaron estuvo Selig.

"Es una situación muy compleja", dijo ella, cuando se le preguntó después sobre sus sentimientos hacia la Italia de los tiempos de Guerra y los italianos. De 13 años de edad cuando su familia huyó de Berlín y se asentó en el norte de Italia en 1938, dijo que su experiencia en Italia en los siguientes ocho años cubría el espectro desde la desesperación por la pobreza extrema hasta la euforia de la libertad.

"Nos quitaron todo", dijo. "Mi padre y mi madre eran bastante ricos cuando llegaron a Italia. Pero cuando partieron hacia Estados Unidos después de la Guerra, él tuvo que trabajar como vigilante nocturno y ella lo hizo en el distrito de fabricación de ropa".

Pero paradójicamente, fueron algunos italianos los que la protegieron. "Una mujer italiana me ocultó, así como un sacerdote me puso en un convento donde usé un hábito de monja, y un muchacho arriesgaba su vida para llevarnos comida".

Doble faz

Harry Arlin, de 83 años de edad y un miembro del público que dijo que su familia estuvo internada en un campo italiano durante varios años, también se levantó para describir sus experiencias, diciendo que "si los italianos no nos hubieran llevado a su campamento, habríamos sido enviados al campamento de los alemanes, y habríamos sido asesinados".

Michele Sarfatti, autora de varios libros sobre el antisemitismo fascista italiano, dijo que una porción más alta de judíos de Italia sobrevivió a la Guerra en comparación con sus contrapartes en la mayoría de los demás países europeos.

Pero la culpabilidad italiana por la persecución de los judíos sigue siendo relativamente desconocida, y en gran medida no es reconocida por los italianos, asegura Pavan. "La gente fue despojada y las personas fueron convertidas en fantasmales entes insignificantes dentro de su propio país", dijo. "Eso también es cierto".

PAUL VITELLO
THE NEW YORK TIMES
REPORTAJES ESPECIALES

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