Europa

Peñón de Gibraltar, la ‘roca en el zapato’ del ‘brexit’ inglés

La pequeña pero sensible zona es importante para España, que se resiste a perderla.

Gibraltar

Varios peatones caminan hacia el aeropuerto, al pie de la roca de Gibraltar, el principal símbolo de este territorio en ultramar del Reino Unido.

Foto:

Jon Nazca / REUTERS

03 de mayo 2017 , 10:40 p.m.

 “Hace 35 años, otra primera ministra envió a cruzar medio mundo a sus fuerzas armadas para defender la libertad de otro pequeño grupo de ciudadanos británicos en otro país de habla hispana”, dijo el parlamentario conservador inglés lord Michael Howard hace algunos días en referencia a la guerra impulsada por Margaret Thatcher en las Islas Malvinas contra Argentina. 

Era una alusión a la posibilidad de que Theresa May acuda a las armas para dejar clara la hegemonía británica sobre Gibraltar, una región al sur de España bajo soberanía del Reino Unido.

Fue el momento de mayor efervescencia y calor en el rifirrafe existente entre España e Inglaterra sobre el Peñón de Gibraltar, que se ha convertido en la roca en el zapato británico luego de que la Unión Europea (UE) determinó que España puede vetar cualquier acuerdo que Londres alcance con Bruselas en las negociaciones del 'brexit' (salida del Reino Unido de la Unión Europea) que afecte el Peñón.
Esto significa que May debe tener en cuenta a España antes de tomar decisiones relacionadas con Gibraltar y los 27 socios de la UE.

Las autoridades de ambos países rebajaron rápidamente el tono de Howard. Pero sus palabras demuestran hasta qué punto Gibraltar constituye una zona sensible en la relación entre los dos países.

La decisión europea de otorgar poder de veto a España le da a este país espacio para negociar con el Reino Unido, algo ante lo que siempre han estado reticentes los ingleses.
La misma May se apresuró a aclarar que se negará a que “el pueblo de Gibraltar pase bajo la soberanía de otro Estado en contra de sus deseos”.

Y lo reiteró en la reunión que sostuvo con Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. “La primera ministra ha dejado claro que en el asunto de Gibraltar, la postura de Reino Unido no ha cambiado: el Reino Unido perseguirá el mejor acuerdo posible para Gibraltar mientras abandona la UE y no habrá negociación alguna sobre la soberanía de Gibraltar sin el consentimiento de su gente”, dijo el vocero de Downing Street.

May no toma ningún riesgo con esa posición. Sabe que la mayoría de la población de Gibraltar desea continuar con la nacionalidad británica.

El último referendo, celebrado en el 2002, fue tajante: el 99 por ciento votó a favor de continuar bajo hegemonía inglesa. Sin embargo, solo el 4 por ciento votó en apoyo al 'brexit'.

España, en todo caso, no se resigna a perder el territorio, que cedió por el Tratado de Utrecht en 1713. Así puso fin a la Guerra de Sucesión, que terminó con los Borbones en la Corona. Desde entonces se han presentado numerosos episodios de tensión entre los dos países.

Esta misma semana Gibraltar denunció dos actos hostiles de parte de España. Por un lado, la violación de sus aguas territoriales por el paso de un patrullero de la armada española. Inglaterra defiende que su espacio marítimo comprende tres millas náuticas, mientras España solo le reconoce soberanía en el interior del puerto de Gibraltar y no en las aguas que rodean el Peñón. Y, por otro lado, la supuesta generación de trancones en el acceso al poner a cargo de los controles a agentes inexpertos. “Esto es una clara respuesta a la disputa entre España y el Reino Unido por el destino de este territorio”, dijo el viceministro del enclave, Joseph García. Y aseguró que es “el arma política” española contra el 'brexit'.

La artista invisible

Gibraltar era una arista invisible del 'brexit' hasta hace poco. De hecho, la primera ministra británica no la incluyó en la carta que entregó a la UE, cuando dio comienzo formal a la separación del Reino Unido. Aunque ella intentó corregir rápidamente el error, lo cierto es que amplía el canal entre Inglaterra y el resto del mundo.

“Emocionalmente me afecta mucho y me pone triste y de mal humor este provincialismo inglés del 'brexit' ”, dice a EL TIEMPO John Carlin, el prestigioso periodista británico que residió hasta hace poco tiempo en España.

“Lo hace más en la parte emotiva que en la económica; la economía irá como irá, pero será diferente para las personas. Me siento europeo y me siento británico. Me gusta hacer parte de esta extraordinaria comunidad y lo lamento porque mi hijo no tendrá los mismos privilegios que yo he disfrutado de trabajar y estudiar en la Unión Europea”, dijo el periodista.

De acuerdo con Carlin, se presenta un agravante adicional: el hecho de que el voto decisivo haya provenido de la gente mayor. “Fue una puñalada de los viejos a los jóvenes”, asegura. “Eso significa que mi hijo, los jóvenes y quienes estén por nacer no gozarán de las mismas posibilidades que hemos tenido nosotros”.

Y, con vistas al futuro, cree que también les cierra las puertas. “Ahora el Reino Unido vive un momento próspero, pero no sabemos si dentro de diez o cincuenta años continúe así y los jóvenes entonces no podrán salir a otros países a buscarse la vida”.
Sobre Gibraltar, Carlin confía en que se impondrá la sensatez. “Sospecho que va a haber bastante ruido durante bastante tiempo, pero se resolverá de manera que funcionará tanto para los gibraltareños como para los españoles”, dice.

Enfatiza en que hay más de 10.000 españoles que trabajan en el Peñón y no se les puede cerrar la frontera de repente. “Sería un desastre para La Línea”, agrega en alusión a la zona española vecina a Gibraltar.

“Encontrarán una solución práctica que siga el 'statu quo' ”, augura. “Lo cierto es que los gibraltareños, pese a que votaron en contra del 'brexit', quieren seguir siendo parte de Gran Bretaña. Es una contradicción. Por lógica geográfica deberían pasarse a España, pero es un sueño porque ellos quieren seguir siendo británicos. Aunque hay un componente económico, el importante es emocional. Es el orgullo, la vanidad de ser ingleses”.

Orgullo inglés

Ese orgullo de ser ingleses es el que se ha sentido pinchado por los intentos de las autoridades españolas de asomarse aprovechando la coyuntura del 'brexit'. Y desde la isla misma han atizado el fuego.

El periódico The Sun, por ejemplo, ha tomado la bandera de la defensa inglesa gibraltareña. ‘Hands Off our Rock’ fue uno de los titulares que publicó en primera página, con una enorme foto del Peñón y su traducción en español: ‘Nuestra roca no se toca’.

Durante las noches ha desplegado varias frases de ese estilo sobre la roca con un proyector enorme. ‘No Way Jose’ o ‘Up yours, senors’ (formas poco amables de invitar a los españoles a mantenerse alejados) han sido un par de ellas. Y en la versión digital del periódico ofrecía la posibilidad de imprimir un afiche con la foto del peñón y, superpuestas, las frases ‘Las manos fuera de nuestra roca’ y ‘Nuestra roca no se toca’.

'The Sun' no es el único periódico que apoya un Gibraltar de la corona de la reina Isabel. El diario 'Telegraph' cita a un contraalmirante británico que asegura que, en caso de que se produjera un conflicto con el país de Cervantes, “podríamos quemar la barba del rey de España”.

¿Qué es Gibraltar?

¿Por qué despierta tantas pasiones Gibraltar? ¿Qué es? Es una zona en el sur de España con escasos siete kilómetros de extensión. A pesar de su reducido tamaño, su importancia es alta: es el punto de unión de África y Europa, del Mediterráneo y el Atlántico, y de varias culturas.

Para Inglaterra representa una región estratégica al sur de Europa. La Marina Real puede controlar desde allí todo el paso desde y hacia el Mediterráneo, mucho del cual proviene de Asia, a través del canal de Suez.

Gibraltar tiene una población de 33.000 habitantes. Cerca de 12.000 españoles trabajan allí; también, rumanos y polacos. Atraviesan a diario la frontera, constituida por una verja abierta, ante la que se suelen formar largas colas. Se calcula que entran alrededor de 200 camiones con mercancía todos los días.

La mayoría de empleados se concentra en empresas de construcción, sedes de apuestas de juego en línea y aseguradoras. El turismo, los servicios financieros y las actividades navales constituyen otros de sus pilares económicos.

Muchas personas van a comprar cigarrillos y alcohol, que son más baratos que en España. Y otras cruzan la línea solo para tanquear gasolina. Los turistas se decantan por equipos electrónicos, perfumes, joyas y ropa. Los precios en general suelen ser bajos, ya que los impuestos son escasos. Y, aunque se acepta el euro, la moneda local es la libra gibraltareña.

Sus calles y letreros figuran en inglés y la bandera británica está presente, con las estelas que conlleva: locales que ofrecen 'fish and chips' (pescado y papas fritas: típica comida en Inglaterra) y cabinas rojas de teléfonos.

La arquitectura, sin embargo, es una mezcla de influencias, sin que destaquen la británica ni la española. La que se impone es la genovesa, ya que a mediados del siglo XVIII más de la tercera parte de la población provenía de esa zona italiana.

Una de las características más peculiares de Gibraltar es que posee 52 kilómetros de túneles (para infraestructura y defensa) y cuevas impresionantes. El Peñón es su accidente geográfico más visible. Mide 426 metros de altura y es conocido como la ‘Roca’.

A esto se le añade otro elemento particular: es el único lugar de Europa donde se pueden ver monos en libertad. Más de 200 macacos son objeto de las fotos de los turistas.Los gibraltareños hablan llanito (que es como se les llama coloquialmente), una mezcla de español e inglés.

2019, año clave

Los gibraltareños no saben bien cómo les va a afectar la salida de la Unión Europa, que se consolidará en la primavera del 2019.

“Creo que es el momento oportuno para que España adelante una ofensiva de amor”, dice el periodista Carlin. “Que los seduzca y les demuestre que la lógica geográfica les conviene en otros aspectos, como el económico, pero no veo que ese sea el impulso”, agrega.

Lo cierto es que, al margen de las tensiones políticas, los llanitos continúan con su vida diaria. Hace un par de semanas, sin ir más lejos, eligieron a su nueva alcaldesa, la gibraltareña Kaiane López, que fue reina universal de belleza en el 2009. Se trata de una sorpresa más de las que este pequeño territorio guarda mientras el resto del mundo se pelea por él.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO

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