Europa

La historia detrás de las cárceles clandestinas de la CIA en Europa

Lituania y Rumania fueron condenadas por el Tribunal de DD. HH. por ser cómplices del programa.

CIA

La CIA es acusada de haber utilizado la tortura como técnica de interrogación dentro de las cárceles secretas.

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Efe / Dennis Brack

31 de mayo 2018 , 06:04 p.m.

Un tribunal europeo en defensa de los Derechos Humanos determinó este jueves que Lituania y Rumania fueron 'cómplices' en el programa de cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA). EL TIEMPO le explica qué fue el programa y cómo funcionó. 

Los 'black sites'

En noviembre del 2005, el diario 'The Washington Post' reveló que la CIA tenía una serie de cárceles clandestinas en Europa, donde las prácticas de tortura eran comunes.

El programa se remonta a 2001, poco tiempo después de los atentados del 11 de septiembre, cuando el presidente George W. Bush autorizó a la CIA crear y mantener una serie de prisiones secretas, denominadas los 'black sites' (sitios negros), con el objetivo de ser usadas para interrogar a través de todos los medios posibles -incluyendo técnicas que la Administración de Barack Obama calificó de 'torturas'- para detectar y neutralizar amenazas terroristas.

Según 'The Washington Post', las cárceles se localizaban en ocho países distintos, entre los cuales destacaban Polonia, Tailandia, Lituania y Rumania. Polonia fue acusado en 2014 de ser cómplice del programa, mientras que Lituania y Rumania fueron condenados este jueves por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

En 2006, tras revelarse el escándalo, Bush ordenó que todos los prisioneros de los 'sitios negros' fueran enviados a la cárcel de Guantánamo. Sin embargo, las tácticas de tortura por parte de la CIA continuaron hasta que el presidente Obama firmó una orden ejecutiva para poner fin a estas prácticas, en 2009.

El 'Reporte de Torturas'

En 2014, el Comité de Inteligencia del Senado publicó un 'reporte de torturas', basado en la investigación sobre los 'Black Sites' y determinó no solo que la CIA había mantenido oculta información clasificada respecto a la gravedad de las prácticas, sino que estas habían resultado ser poco efectivas. El reporte concluyó que en esos lugares sí se había acudido a la tortura como método de interrogación.

Las denuncias contra Rumania y Lituania llegaron por dos personas que afirmaron haber sido retenidos en las prisiones secretas. El demandante contra Rumania es el saudí Husseyn Muhammad Al Nashiri, del que se sospecha que atentó en 2000 en el puerto de Aden contra el destructor de la marina estadounidense USS Cole y en 2012 contra el petrolero francés MV Limburg.

El segundo, que demandó a Lituania es Al-Abidin Husayn (conocido como Abu Zubaydah), sospechoso de preparar los atentados del 11 de septiembre de 2011 y de ser "el número tres o cuatro" del fallecido líder de Al Qaeda Osama Bin Laden. Antes de llegar a estos países, los demandantes habían sido retenidos en Polonia, donde se presume que se encontraba la principal cárcel clandestina de la CIA.

La controversia en torno a Haspel

El tema de la práctica de torturas volvió a resonar cuando el actual presidente de EE. UU., Donald Trump, nominó a Gina Haspel para dirigir la CIA, en reemplazo de Mike Pompeo, quien ahora es secretario de Estado.

Haspel, quien trabajó como espía para la agencia durante 33 años, supervisó en 2002 una de las cárceles clandestinas en Tailandia, donde una persona, sospechosa de pertenecer al grupo Al-Qaeda, fue sometida 83 veces a la práctica de ahogamiento simulado, que consiste en verter agua sobre el rostro cubierto con una tela para provocar la sensación de asfixia al interrogado. En 2005, la ahora directora de la CIA ordenó la destrucción de 92 cintas de video en las que se registraron las torturas, una medida que fue ampliamente cuestionada por la Casa Blanca.

Llamada a testificar ante el Senado en 2018, como candidata para dirigir la CIA, Haspel prometió que, de ser elegida directora, no volvería a implementar la tortura. El Senado la confirmó en el cargo y Haspel, la exespía y exsupervisora de la cárcel clandestina tailandesa, se posesionó como nueva directora de la agencia.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
Con EFE y AFP 

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