Europa

Carmen Lamela, la jueza que acorrala a los independentistas

Dictó la orden de detención contra Carles Puigdemont y los consellers que huyeron a Bélgica.

Carmen Lamela

Carmen Lamela, la jueza que emitió la orden de captura contra el presidente catalán Carles Puigdemont, es conocida por su discreción y aplomo.

Foto:

Consejo General del Poder Judicial

08 de noviembre 2017 , 08:35 a.m.

No le gustan los focos ni aparecer en titulares, y, sin embargo, su nombre ha figurado en medios de comunicación de todo el mundo desde el pasado 2 de noviembre, cuando mandó a prisión al exvicepresidente catalán Oriol Junqueras y a siete exconsejeros del gobierno regional.

La jueza Carmen Lamela dictó además la orden de detención contra el expresidente Carles Puigdemont y los consellers que huyeron a Bélgica para no presentarse ante la justicia española. 

Fue ella también quien envió a prisión por sedición a los dirigentes de las plataformas independentistas Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) y Ómnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Lo hizo el 16 de octubre, el mismo día que había dejado en libertad con medidas cautelares al jefe de los Mossos d’Esquadra (policía catalana), Josep Lluís Trapero, ahora destituido

Puigdemont calificó de “escándalo colosal” estas medidas contra los independentistas en un artículo publicado en el diario inglés The Guardian.

De manera que es inevitable que la jueza Lamela aparezca en las informaciones, cuando le han tocado por reparto los casos más mediáticos de la actualidad española.

No hace mucho, en mayo, también se hizo cargo de una investigación que tuvo eco: fue contra el expresidente del Barça Sandro Rossell, por presunto blanqueo de comisiones ilícitas. Está en prisión preventiva.

Carrera brillante

Lamela nació en 1961 y está casada con un magistrado. Estudió derecho en la Pontificia Universidad de Comillas, de donde se graduó en 1984. Pasó por los juzgados de Orihuela (Alicante) y Manzanares (Ciudad Real) y ejerció como decana de los jueces de Badalona (Cataluña).

De la Audiencia Provincial de Barcelona pasó a Madrid en 1993, a donde se trasladó como magistrada del Juzgado de Instrucción 25. En 1997 llegó a la Sección 16 de lo Penal de la Audiencia de Madrid y luego pasó a la Sección 17, de la que fue presidenta.

Entre 2009 y 2011 trabajó en el equipo de Iñaki Sánchez Guiu, secretario general de Modernización de la Administración de Justicia del ministerio, durante el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Por ello, muchos la tildaron de progresista. Sin embargo, el hecho de haber aceptado una condecoración del Ministerio del Interior ha llevado a que otros piensen que es conservadora.

Se trató de la Cruz de Plata del Mérito de la Guardia Civil, una distinción que han recibido otros jueces y fiscales, por llevar el caso de la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en un bar de Alsasua (Navarra). A la espera de señalamiento, lo ha tratado como un caso de terrorismo, lo que ha causado controversia. Sucedió en 2016, y desde entonces su nombre se ha visto en la prensa.

Lamela estuvo en la terna de jueces propuestos para sustituir a Baltasar Garzón cuando lo suspendieron en 2010, pero no lo logró. Llegó a la Audiencia Nacional en 2011 en comisión de servicio.

En noviembre de 2015 se convirtió en titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional. Asumió el cargo cuando fue trasladado a París el juez Javier Gómez Bermúdez, el mismo que instruyó el caso del ataque a los trenes el 11 de marzo de 2004 en Madrid.

En mayo de este año, Lamela se postuló como candidata para presidir la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, pero sus dos oponentes recibieron más votos a favor.

Quienes la conocen dicen que es una mujer discreta y reservada. Por fuera del trabajo no mantiene amistades con magistrados o fiscales y no está afiliada a ninguna asociación judicial. Se lleva bien con el juez José de la Mata, con quien coincide en su interés por la modernización tecnológica de la Justicia. Guarda la distancia con los abogados y tiene mano firme.

Una ‘hormiguita’

La definen quienes la conocen como “hormiguita” por su calidad de buena trabajadora: empieza muy temprano y termina tarde. Piensa mucho, pregunta lo que no entiende las veces que sea necesario, sabe oír y es independiente a la hora de tomar las decisiones.

Sus compañeros la consideran amable y simpática. A la hora de trabajar es seria y metódica. Es rigurosa. Fundamenta bien sus resoluciones. Y todos coinciden en que no le gusta el protagonismo mediático.

Ahora, sin embargo, sabe que es inevitable aparecer en los medios, cuando la política española se centra en el proceso independentista en el que ella tiene un papel importante. Son gajes del oficio.

JUANITA SAMPER
Corresponsal de EL TIEMPO
Madrid

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