Europa

Puigdemont queda libre, pero con medidas cautelares

Exmandatario catalán y sus exconsejeros deberán quedarse en Bélgica hasta resolver su situación.

Carles Puigdemont

Carles Puigdemont, destituido presidente independentista catalán.

Foto:

Toni Albir / EFE

05 de noviembre 2017 , 09:13 p.m.

El expresidente catalán Carles Puigdemont y cuatro miembros de su destituido gobierno, que se refugian en Bélgica huyendo de la Justicia española, quedaron este domingo en libertad condicional tras comparecer ante un juez de instrucción de Bruselas.

La rueda judicial que decidirá el futuro de Puigdemont se puso así en marcha cuando se cumple casi una semana desde que el exmandatario tomó un auto en Cataluña hasta la ciudad francesa de Marsella y desde ahí un avión a Bruselas.

Los acusados se habían entregado el mismo domingo en la sede central de la Policía Federal belga. El abogado de Puigdemont, Paul Bekaert, había pactado las condiciones de la entrega con las autoridades para evitar las imágenes de una detención policial.

Carles Puigdemont, Antoni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret están acusados de los delitos de rebelión, sedición, malversación de fondos, desobediencia a la autoridad y prevaricación.

A partir de ahora, el proceso podría alargarse hasta tres meses. El dosier pasa a la Cámara del Consejo, el tribunal de primera instancia. Ese tribunal tiene 15 días para decidir si entrega a los acusados a la Justicia española o no da curso a la euro-orden. Su decisión puede ser recurrida en otras dos instancias, una corte de apelación y otra de casación, por lo que el proceso podría extenderse hasta febrero.

Puigdemont alega que no quiere evitar la acción de la Justicia, sino de la Justicia española porque considera que está politizada. Pero Bélgica no se queda atrás. El domingo pasado, el viceministro de Inmigración y Asilo, Theo Francken, adelantó que estudiaría una petición de asilo.

Francken pertenece, como otros miembros del Gobierno belga, al partido nacionalista flamenco N-VA, una de las tres fuerzas políticas del Ejecutivo. Los nacionalistas flamencos llevan años apoyando al nacionalismo catalán porque consideran que podría ser un precedente para ellos.

Ante la crisis interna que empezaba a desatar el caso Puigdemont, el primer ministro, Charles Michel, exigió a todo su Gobierno, según contó el diario ‘Le Soir’, que mantuvieran el silencio sobre todo lo relativo a la crisis catalana. A Michel no le hicieron caso alguno.

El líder de la oposición socialdemócrata, Elio Di Rupo, decía este domingo que, sin apoyar a Puigdemont, considera que el presidente español, Mariano Rajoy, es un fascista si el expresidente catalán acaba en prisión.

Por su parte, el ministro del Interior, Jan Jambon (también miembro del N-VA), dijo este domingo en una entrevista en televisión que Puigdemont no hizo nada incorrecto y que se limitó a aplicar su programa político. Aunque olvidó decir que lo hizo violando las leyes españolas e incluso el Estatuto de Autonomía catalán.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bélgica

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